El último pedazo de tierra sin reclamar fue engullido en 1899. Estamos por primera vez en un
tiempo sin terra incógnita, sin última frontera. Es la clausura del mapa, la apoteosis del
gangsterismo territorial. Pero justamente porque el mapa es una abstracción, inmensas
extensiones plegadas escapan al patrón mesurador. La zona autónoma está abierta.

Somos uno de los invitados. Esos que atentan continuamente contra el sentido común. Los
defensores del sentido común, ese sentido común que siempre es una trampa lingüística para
renombrar el sentido del poder, seguramente nos digan que mejor nos íbamos a tomar unas cañas,
que tenemos una vida social muy pobre, o cualquiera de esos lugares comunes con los que se nos
denomina. Esos a los que se nos obsequia llamándonos niños...

"Esos niños traicionados por sus sentidos clarificados en un hechizo brillante de hermoso
placer reflejan algo tiznado y feraz en la naturaleza de la propia realidad: anarquistas
ontológicos natos, ángeles del caos; sus gestos y olores corporales retransmiten a su alrededor
una jungla de presencia, un bosque de presciencia al completo con serpientes, armamento ninja,
tortugas, chamanismo futurista, revoltijo increíble, meadas, fantasmas, sol, corridas, nidos y
huevos de pájaro. Agresión jubilosa contra los mayores de esos planos inferiores tan impotentes
para englobar ni epifanías destructivas ni creación en la forma de travesuras tan frágiles pero
tan afiladas como para rebanar un rayo de luna"

Francamente, nos es indiferente. Pero puestos a definirnos, preferimos adoptar la terminología
de Deleuze y Guattari y asentarnos en el nomadismo psíquico. Necesitamos y deseamos zonas
temporalmente autónomas. La zona temporal autónoma se apropia de cualquier medio que le permita
realizarse. Usamos el ordenador porque el ordenador existe. La zona temporalmente autónoma es
derroche, exceso, es vivir frente a sobrevivir. No dudamos en contradecirnos a nosotros mismos.
No queremos saber nada de vuestro sentido común. ¿Donde se puede encontrar más energía que en
la fotografía de un adolescente masturbándose?

Los defensores del sentido común parecen olvidar sistemáticamente que la red no es el mundo
real. Si la red es una estructura horizontal, un sistema de intercambio de informaciones, la
anti-red se refiere a los usos clandestinos, ilegales y subversivos de la propia red. Y ambas
son parte del mismo sistema. Y si hay algo que persiga la zona temporalmente autónoma es la
eliminación de la mediación, experimentar la existencia como inmediatez. Si imaginamos un mapa
de la información, una proyección cartográfica, no tendríamos más remedio que incluir en él los
rasgos del caos. Cada una de esas áreas de caos podrían ser representadas en topografías
similares a la serie de Mandelbrot. Una escritura que en parte permanece escondida, en parte
tiende a desaparecer, y que representa el proceso mismo en el que el sistema está inmerso,
incompletable en su propia representación, incontrolable.

"Caos es Hun Tun, Emperador del Centro. Un día el Mar del Sur, el Emperador Shu, y el Mar del
Norte, el Emperador Hu pagaron visita a Hun Tun, que siempre los agasajaba. Deseando devolver
sus atenciones dijeron, "todos los seres tienen siete orificios para ver, oír, comer, cagar,
etc; ¡pero el pobre Hun Tun no tiene ninguno! ¡Abrámosle unos cuantos!" Y así lo hicieron -un
orificio por día- hasta que el séptimo día, Caos murió."

Frente al sentido común, al asentamiento de reglas sociales importadas de vuestro mundo real, a
vuestro sistema legal, a la red como entretenimiento guiado, a vuestro deseo de seguridad,
nosotros contraponemos el terrorismo poético, el teatro de la crueldad. Sabemos que la justicia
no puede obtenerse bajo ninguna ley, la acción justa nunca es definida por el dogma. Nuestras
acciones están dedicadas a vuestro intento de cristalización de las ideas propias de las
estructuras de troncos y dominaciones, esas en las que aceptáis estar integrados y defendéis
con vuestras acciones.

Porque, ¿que pintáis vosotros aquí? Sois advenedizos. Invasores. Tristes. Miedosos. Sois los que
volvisteis a levantar las torres de Münster. Antes de que vosotros supierais que esto existiese
algunos ya éramos muchos, y ya pensábamos que el único modelo de foro posible y sincero era un
foro que adoptase la fórmula yanomami. Un foro de todos contra todos. Donde nada es seguro.
Donde la identidad es negada. Donde no hay reglas sociales. La vuelta a las hordas. Porque
pensamos que todos los inconvenientes que puedan surgir son preferibles a vuestras convenciones
sociales basadas en la dominación. El anonimato es nuestro derecho porque queremos y podemos
ser nómadas, incluso de nosotros mismos. Puede que no sea posible construir una ciudad en la
que las calles cambien cada día, y en la que una puerta lleve a otra puerta y a otra puerta...
y que tras la séptima puerta no nos encontremos un patio arcano y secreto. Pero en Venecia y
aquí si. Pese a vuestras terras y vuestro control de ips y vuestros burdos intentos de
controlar el flujo de información mediante censura, nosotros siempre nos dirigimos a Croatán,
siempre tenemos un Alamut donde refugiarnos. Frente a vuestra visión de democracia guiada para
nosotros la democracia sólo se ha dado en las zonas temporalmente autónomas. Os podéis quedar
con Rousseau con Lincoln y con Marx, nosotros preferimos a Hassan i Sabbah y a Jan van
Batenburg. Quedaros con vuestras revoluciones, nosotros preferimos la insurgencia. También
podéis quedaros con la permanencia, nosotros estamos más cómodos con la temporalidad.

Y alguno pensará que qué tiene que ver esto con un foro dedicado a la música de Valladolid.
Todo. Vuestra visión utilitarista, asentada en seguridades, en normas sociales, en dogmas, en
honores, no tiene nada que ver ni con el arte ni con la música. Los defensores del sentido
común sois enemigos del arte de la misma manera que sois enemigos del amor. Volved con Calvino
y su prohibición del gozo (y del canto).

Sabemos que es una batalla perdida. Sabemos que todas nuestras batallas están perdidas de
antemano. Lograréis cerrar el foro o convertirlo en una (en otra) realidad domesticada y
dependiente, no nos cabe duda. Sois mucho más efectivos que nosotros entre otras cosas porque
nosotros nos negamos a pensar en términos de efectividad, sólo somos capaces de encontrarnos
intercambiando miradas a lo largo de la mesa mientras vosotros los adultos farfulláis detrás de
vuestras caretas. Pero no nos importa. De hecho nos estimula, nos impide convertirnos en amebas
como vosotros. Nos seguiremos moviendo, es lo que mejor sabemos hacer.

Y cerramos con estas palabras del capitán Bellamy al capitán de un mercante capturado como
trofeo, recogidas por el capitán Charles Johnson, una de las identidades de Daniel Defoe, en su
Historia General de los Piratas....

"Siento que no te permitan recuperar tu bergantín, porque me resisto a hacer daño a nadie,
cuando no es en mi ventaja; al diablo con el bergantín, hemos de hundirlo, y que sirva de
escarmiento. Aunque eres un vil rufián, como lo son todos que se someten al gobierno de las
leyes que los ricos han creado para su propia seguridad. Ya que a los que han parido cobardes
no tienen el valor para defender de otra manera lo que consiguen con bribonerías. Pero al
diablo con todos vosotros: al diablo con tu hatajo de arteros bribones, y contigo, los que
sirves, y con tu pandilla de cabezahuecas de corazón de gallina. Ellos nos vilifican, esos
infames, cuando sólo existe esta diferencia, ellos roban a los pobres bajo la cobertura de la
ley, ciertamente, y nosotros saqueamos a los ricos bajo la protección de nuestro propio valor."


invitado

.valladolid web musical