|
Día Mundial del Teatro -Mensaje Internacional 2003
Tankred Dorst
Siempre de nuevo nos planteamos la pregunta de si el teatro sigue aun
teniendo vigencia.
Durante dos mil años el teatro sirvió al mundo
de espejo, planteaba la situación del hombre. La tragedia reflejaba
la vida como destino fatal, y la comedia muy a menudo también. El
hombre estaba plagado de defectos, erraba de un modo fatal, se encontraba
en pugna con sus circunstancias, ansiaba el poder y era débil, pérfido
y naif, tenía la inocente alegría del ignorante y enfermaba
de Dios.
Ahora oigo decir que nuestra vida ya no es abarcable con los
medios tradicionales del teatro, ni con la dramaturgia tradicional, y por
lo tanto ya no sería posible contar historias.
En su lugar: textos de diversa índole, ausencia de diálogos
reemplazados por enunciados y declaraciones. Ninguna acción dramática.
En el horizonte de nuestras vidas emerge ya otra especie humana
muy diferente: seres clonados y manipulados geneticamente a deseo y según
intención. Este nuevo tipo de hombre infalible -si lo hubiere- no
precisaría ya del teatro como nosotros lo conocemos. Los conflictos
que en él se ven planteados, le resultarían inintegilibles.
Pero el futuro no lo conocemos. Creo que deberíamos con toda la
fuerza y todo el talento que nos ha sido dado -por quien no sabemos- tratar
de defender nuestro presente maligno, bello y lleno de imperfecciones,
nuestros sueños irracionales y nuestros esfuerzos en vano, contra
el futuro incierto.
Los medios de que disponemos son abundantes: el teatro es un
arte impuro y en ello radica su fuerza vital. Utiliza sin miramientos todo
lo que se le pueda cruzar por el camino. Siempre traiciona sus propios
principios. Se sobreentiende que no está a salvo de las modas vigentes
de la época, se sirve de la imaginería de otros medios, se
expresa a veces con lentitud, otras con vivacidad, tartamudea, enmudece,
es exagerado, extravagante y banal, se esquiva, fulmina historia y no obstante
las cuenta.
Estoy esperanzado de que el teatro siempre de nuevo se llena
de vida, en tanto que los hombres sienten la necesidad de presentarse y
mostrarse mutuamente como son y como no son y como deberían de ser.
Si ¡que viva el Teatro! Pues es uno de los grandes inventos de la
humanidad, grande como el invento de la rueda, como el dominio del fuego.
Tankred DORST
(traducido del alemán)
|