Martes 24 de julio de 2007. 21 horas
La programación con la que se ha inaugurado recientemente el Centro Cultural Miguel Delibes está dando a los melómanos la oportunidad de disfrutar de buenos espectáculos. Además de la música clásica y el jazz (recordemos que hace poco actúo el prestigioso Charlie Haden, y que en breve nos visitarán los veteranos Chick Corea & Gary Burton y la joven Madeleine Peyroux), el 24 de julio tendremos una cita atractiva con el pop/rock de la mano de Bryan Ferry. Hemos de valorar positivamente la llegada a la capital del Pisuerga de un gentleman de la música popular como es Ferry, especialmente si tenemos en cuenta que en Valladolid se programan pocos conciertos de rock verdaderamente interesantes. A priori éste es uno de ellos.
Conviene recordar que el artista británico que nos ocupa lideró a los exquisitos Roxy Music, un conjunto de gran personalidad y ulterior influencia que se alejó de la hoja de ruta de otros compañeros de aventuras gracias a un art-rock de alto nivel que empleó engranajes de glam, rock clásico, avant-rock, y después jugó con elementos de pop, disco y soul. Pero el caso es que la carrera de Bryan Ferry no se ciñe solo a la que fuera su banda madre, sino que también desarrolló en solitario una trayectoria como cantante que, a pesar de no ser comparable en calidad a la de las obras maestras de Roxy Music, resulta meritoria. La primera piedra y uno de los pilares fundamentales que sustenta esta carrera en solitario es ‘These Foolish Things’ (1973), un álbum excelente de versiones que arranca con “A Hard Rain’s A-Gonna Fall” de Bob Dylan y lleva asimismo al particular terreno de sofisticación y emoción de Ferry piezas como “It’s My Party” (popularizada en 1963 por Leslie Gore), “Sympathy For The Devil” (Rolling Stones) o “You Won’t See Me ” (Beatles). Ese halo de romanticismo y, en cierta medida, de ambientación decadente se puede observar en posteriores LPs de Bryan.

‘Dylanesque’ (2007) es la última entrega de este dandy aficionado a versionar temas de diferentes estilos. Como en anteriores ocasiones aquí Ferry adapta canciones ajenas, esta vez de Bob Dylan -flamante Premio Príncipe de Asturias de las Artes-, introduciendo su toque particular y creando un producto elegante. Entre los temas seleccionados encontramos clásicos de la talla de “The Times They Are A-Changin’”, “Knockin’ On Heaven’s Door”, “All Along The Watchtower”, “Gates Of Eden” y “Simply Twist Of Fate”. Previsiblemente Bryan Ferry dará en su concierto de Valladolid un buen repaso a este disco.
BORJA SÁNCHEZ MAYORAL