CREEPIN’ PENCILS

 La historia de estos chavales se remonta a principios de 1988, cuando cuatro de los miembros de la extinta Radio Celeste siguen juntos tocando y montándoselo por su cuenta, hartos del escaso movimiento que puede haber en una población del tamaño de Medina del Campo. 

El panorama musical de la zona estaba tristemente despoblado, salvo excepciones como los S.P.A. el Sindicato De La Poca Audiencia en Medina o los Garbanzos Torraos en la Seca, grupo seminal y mítico de la zona de Valladolid. Los Creepin’ vinieron a dar un empujón y menear un poco esa escena. 

Los  irresponsables en cuestión eran:
Alfredo López, guitarra y principal compositor de la banda, 
Manuel Velasco, bajista y cantante
los hermanos Laguna, Oscar a la guitarra rítmica y Ramses a la batería. 

Ensayan en los sitios más inverosímiles y son echados de todos ellos debido al alboroto causado. Sus influencias son de lo más variado y van de Siniestro Total a los Who, de los Smiths a los Nikis. Estamos todavía en la década de los ochenta y el oscurantismo musical era todavía más que palpable en España, de ahí la diversidad de influencias: “oíamos lo que podíamos”. 

En la Navidad de 1989 darán su primer concierto en la bodega de un amigo de la banda. A partir de ahí, tocarán donde puedan y bajo las condiciones más inverosímiles; el Holy o Colilseo en Medina, el K punto en la Seca, El Pigalle, participando en su mítico concurso de bandas noveles en Valladolid, en multitudinarias fiestas privadas o en fiestas patronales de los pueblos cercanos o del suyo propio, los Creepin’ Pencils se dejaban la vida en cada concierto, si bien es famoso su descontento con ellos mismos, pues siempre se exigían más. Recuerdan todavía con ironía la vez que tocaron en la discoteca Coliseo con sus hermanos de batalla los Garbanzos Torraos y tuvieron que poner mil pesetas cada uno de los miembros de las dos bandas para acabar de pagar el alquiler del equipo. 

Entre sus más grandes éxitos de esta primera época podemos citar un enorme concierto en la mencionada discoteca Coliseo, con un lleno hasta la bandera (unas setecientas personas) y el público coreando sus más conocidos temas. También se fueron en el invierno de 1990 hasta Burgos para grabar su maqueta en el estudio de grabación de la Escuela de Imagen y Sonido. Pero su logro de mayor repercusión mediática fue su colaboración en el concierto homenaje a la Velvet Underground que sucedió en la sala Jockey de Valladolid (importante sala, hoy cerrada, donde desfiló gente tan importante como Sex Museum, los Fallen Idols, A-10 o los siempre increíbles Young Fresh Fellows) interprentado “We´re Gonna Have A Real Good Time Together” y volviendo a tocar en la citada sala una vez más, si bien esta vez como cabezas de cartel, alentados por el éxito de la emisión de su maqueta en el programa de radio local regentado por José María Moreno, “El Viudo”. 

Tras temblores internos por problemas personales y de estudios, Manuel deja la banda y Alfredo ocupara la labor de cantante mientras que el bajista será el extremeño Javier Lajas, amigo de la banda y fan de la música y las chicas. Dejan de tocar en directo para que Lajas estudie y aprenda las canciones y con esta formación darán un concierto a finales de 1991 en la sala K punto de La Seca. Tras nuevos temblores en la banda, Alfredo deja las voces para concentrarse en la guitarra y Manuel vuelve, esta vez solo como cantante. La pericia musical se ha duplicado al menos y ahora suenan duros y compactos. Las influencias han variado, si bien no dejan de ser dispares, debido a la diversidad de gustos de los miembros de la banda. Así, podían recordar a Teenage Fan Club para mutar repentinamente en Steppenwolf y no desentonar. Tienen su cuartel general ya bastante bien establecido en “El Pazo” y un garito regentado por Javier y Oscar, el bar “Chaplin” donde se corren juergas interminables y la locura campa a sus anchas. 

Ensayan como locos, pero en su afán de perfección no se deciden a actuar en directo hasta poco antes de su separación. En ese tiempo se dedican a ensayar siempre que pueden hasta llegar a sonar realmente contundentes. Y es en junio de 1992 cuando darán su ultimo concierto en la discoteca Lightfoot de Medina del Campo, donde, ante un impresionante lleno, descargaron su repertorio para inmediatamente después del final del concierto Ramsés dejar la banda. Se intenta buscar recambio, pero ya los ánimos están muy perjudicados y a pesar de que Ricardo, batería de los Garbanzos Torraos, (en aquel momento también pasando un momento delicado debido a la inminente marcha de su guitarrista a trabajar de profesor a Oviedo) pareció estar interesado e incluso acudió a un ensayo con el resto del grupo, nada ocurrió y los miembros de la banda siguieron diferentes caminos, aunque convergiendo a veces. De hecho, solo dos de los cinco continúan con la música. 

Manuel estuvo aparcado durante años, pero luego resurgió en los Estuches y tras la separación de éstos, montó con su ex-compañero Alfredo Möwen Pik y actualmente toca en una banda allá en su país de residencia actual. 
Alfredo a su vez, tras la disolución de Creepin´ estuvo parado un tiempo también, hasta que formó Profesor Bacterio y a partir de ahí no ha parado. Formó Möwen Pik con Manuel y un par de músicos más, entró como bajista en El Monodongo, guitarrista en los Molsaicos y colabora en algunos de los múltiples proyectos y grupos que últimamente están surgiendo en Medina del Campo. 
Ramsés es concejal de Juventud en el Ayuntamiento de Medina del Campo. 
Alfredo sigue también viviendo en Medina, trabajando en el negocio familiar. 
Oscar emigró a Cantabria y allí regenta el bar El Trastero, uno de los sitios de parada obligatoria si se pasa por Liérganes. Manuel emigró todavía más lejos y anda por Holanda metido en multitud de turbios asuntos. 
De Javier Lajas jamás se volvió a saber. Al dejar la banda montó un bar con otro socio, al que dejó casi en la ruina y escapó de Medina sin dejar más rastro que difusas noticias que lo sitúan por Extremadura. 

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