PALMARÉS DE LA VI MUESTRA INTERNACIONAL
DE CINE GLTB DE VALLADOLID
CINHOMO
MEJOR LARGOMETRAJE: Mysterious Skin. Director Gregg Araki. USA
MEJOR CORTOMETRAJE: Invulnerable Director: Álvaro Pastor. España
MEJOR DOCUMENTAL: Positively Naked. Director: Arlene Donnelly Nelson, David Nelson. USA
MENCIÓN ESPECIAL DEL JURADO:
Largometraje. Mil nubes de paz cercan el cielo, amor, jamás acabarás de ser amor. Director:Julián Hernández. México
Documental: Enough Man. Director: Luke Woodward USA
Cierto es que la ganadora lo es por justicia. Mysterious Skin resulta ser una denuncia cruda y sincera sobre la pederastia y sus consecuencias a través de unos personajes creíbles y atormentados. El film, basado en la novela de Scott Heim, convierte a Gregg Araki (un director con fama indie, que ha logrado meterse en el mundillo de lo independiente y transgresor), en un gran conocedor del lenguaje fílmico y logra depurar las emociones hasta hallar la verdadera poética de la imagen. La trayectoria emocional de los dos protagonistas, supone una magnífica road movie donde la búsqueda interior, el análisis vital y la lucha por sobrevivir cobran sentido. Con esta película puede que Gregg Araki haya alcanzado la madurez necesaria para ayudarnos a reflexionar sobre una generación incomprendida, a la que no hemos enseñado nada, y por lo tanto fracasada antes de empezar a vivir.

Mil nubes de paz cercan el cielo, amor, jamás acabarás de ser amor es el primer largometraje de Julián Hernández, y supone el reconocimiento internacional de este personalísimo director, que a pesar de ser su ópera prima, nos ha hecho vibrar con imágenes repletas de poesía. Rodada en blanco y negro, la perfección en la fotografía dignifica una historia desgarradora, protagonizada por un adolescente homosexual sediento de amor que busca ser correspondido como único motivo para seguir viviendo. El título de la cinta está extraído de la última línea de “La Persecución”, poema escrito por Pier Paolo Pasolini a principios de la década de los sesenta y como tal la historia se desarrolla en verso, rompiendo convencionalismos formales y adaptando códigos fílmicos como homenaje a la literatura y a la pintura (el último plano en el puente es el Grito de Munch en movimiento). El protagonista quiere amar y ser amado, y esa búsqueda del amor es lo que delata al resto de los personajes que caminan con él, que en definitiva representan el mundo en el que vivimos: Un mundo lleno de hipocresía, egoísmo y destrucción. La película ganó el Premio Teddy Bear en la Berlinale 2003.
Los documentales ofrecidos en esta muestra han destacado por su gran calidad. Y es que como instrumento de denuncia quizá sea el género por excelencia, ya que siempre posicionado, el director, a través de la imagen tiene la libertad de analizar diferentes aspectos sociales, políticos o económicos referentes en este caso a un colectivo todavía marginal, y la oportunidad de dar voz a aquell@s que son callad@s por las altas esferas, aquell@s a los que no dejan participar de esta sociedad a la que llaman plural y democrática.

El jurado por tanto ha premiado a Positively Naked, un excelente documental que retrata diferentes historias con un denominador común. La convivencia con el VIH. Con motivo del décimo aniversario de la revista POZ (especializada en VIH/SIDA), se encarga al artista Spencer Tunick, (al que todos conocemos por sus famosas fotografías en masa de cuerpos desnudos), una portada muy especial. 85 personas seropositivas serán retratadas y nos contarán su convivencia con la enfermedad.
Spencer Tunick nos desvela en sus fotografías una nueva visión del desnudo, donde no sólo se revela su belleza sino que logramos descubrir al individuo, al ser. Desfetichiza por tanto el cuerpo desnudo, incorporándolo a la masa y significando por su entorno y aquello que representa. Su gran capacidad para construir realidades y poéticas narrativas, es el complemento perfecto para este documental que poco a poco nos muestra a unos personajes que también desnudan el alma y nos emocionan. La síntesis perfecta: Spencer Tunick fotografía la forma y la convierte en espíritu y el documental ahonda en el espíritu para definirlo como forma dentro de un colectivo.

Como mención especial del jurado era imposible olvidar el documental Enough man. Único en su género, resulta ser de lo más provocador, al incorporar secuencias de sexo explícito, y darnos a conocer el tipo de relaciones (sexuales) que mantienen los hombres transexuales con sus parejas. Cierto es que gracias a este documento conocemos mejor sus deseos, sus necesidades y sus preferencias a la hora de dar y recibir placer, pero no creo que esa búsqueda y mucho menos las preferencias filmadas sean en exclusiva de los transexuales, tal y como nos quiere hacer ver su director Luke Woodward. Si lo que se pretende es normalizar socialmente a un colectivo marginado me parece un juego peligroso lo conseguido en esta cinta. Muchos transexuales practicarán el sado, el juego dominio/sumisión, tríos, promiscuidad, ... pero no más que los heterosexuales, gays, lesbianas o bisexuales. La búsqueda de placer y la identidad sexual, no es exclusiva de un solo colectivo, y lo perverso (tal y como un protagonista se llama) se retoza en la cama de los más conservadores. Quizá la sociedad sí confunda perversión con transexualidad, y sin duda alguna esto se deba a la falta de información y conocimiento de unos seres humanos que luchan por ser aceptados dentro de un cuerpo que no les pertenece. Lo peligroso de este documental es que no se entienda. La transexualidad también tiene perversiones, como tod@s nosotr@s.
Almudena Villarreal