FICXixon, Festival Internacional de cine de Gijón
 
 
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   Festival Internacional de cine de Gijón, 2008

 

 

   LA UTOPÍA PERDIDA Y REENCONTRADA.

 “I´m too high-born to be propertied,
To be a secondary at control,
Or useful serving-man and instrument
To any sovereign State throughout the world.”

(Nací demasiado alto para ser poseído,
Para ser un secundario con la autoridad,
O útil hombre-sirviente o instrumento
Para un Estado soberano del mundo.)

“Estimo que debiéramos ser hombres primero, y súbditos luego.”

Henry David Thoreau, en su tratado De la desobediencia civil.


“La Utopía Yankee” es uno de los ciclos más completos y fascinantes que se han realizado en España en los últimos años y probablemente el descubrimiento más grato y sorprendente entre la programación de este año en el Festival de Cine de Gijón. Directores y trabajos hasta ahora casi desconocidos han podido por fin ver la luz de una forma colectiva. ¿Con que panorama político y social se encuentran estos cineastas y que idea de Utopía había en América antes de llegar ellos? Para responder a esta pregunta es necesario, entonces, establecer un análisis previo del origen de la palabra, estudiar sus límites y reflexionar acerca de cómo ha evolucionado en el tiempo, concretamente en la América del siglo pasado.

Si investigáramos el origen del concepto Utopía, nos encontraríamos con que es bastante reciente. Utopía, el relato que Tomas Moro escribiera en 1516 sobre la isla del mismo nombre, pasó a la Historia de la Humanidad como el principal modelo de muchas reflexiones y ensayos filosóficos que surgirían posteriormente en el tiempo. Su prosa, satírica y aguda, describía la planificación ideal de una forma de gobierno perfecta aunque irrealizable. Dividido en dos partes, dedica la primera de ellas a las críticas que un viajero hace de la situación social y política de la Inglaterra de la época, en tanto que la segunda describe la organización de un Estado situado en la imaginaria isla de Utopía (traducción literal por ningún lugar), donde el mal se había erradicado completamente debido a las pertinentes reformas de la ideología política.

En EE.UU., Henry David Thoreau asentó las bases de muchas corrientes anticapitalistas de la filosofía americana del siglo XX. En su ensayo, De la desobediencia civil, que sienta las bases para la formulación de una resistencia pasiva frente a la autoridad, dice:

“El mejor gobierno es el que gobierna menos. […] Carece de la vitalidad y la fuerza de un solo hombre vivo, pues éste puede doblegarlo a voluntad. Es como una especie de arma de madera para el pueblo mismo, y si alguna vez la usaren verdaderamente como real unos contra otros, de seguro que se les desharía en astillas. Sin embargo, no por ello deja de serles necesario; pues los individuos han de tener alguna complicada maquinaria que otra y oír su estrépito para satisfacer su idea de gobernar.”

En definitiva, todo gobierno tiene el poder que el ciudadano está dispuesto a entregarle. Lo que en realidad Henry David Thoreau intentaba demostrar era que el hecho de vivir en un contacto más profundo con la naturaleza nos acerca mucho más a una libertad individual concreta y real, en comparación con la vida de falsa felicidad consumista que llevamos en nuestra sociedad industrial.


Réplica de la cabaña de Henry David Thoreau

En su búsqueda por encontrar un camino en comunión con el entorno de Walden Pond, Thoreau abrió también una puerta de comunicación hacia las milenarias culturas indias que habían habitado esa tierra antes de la colonización del país y que habían respetado mucho más que el hombre blanco el medio natural que les acogía. Así, otros muchos movimientos producidos en el siglo XX, como el de los hobos o la generación beat se nutrieron de todas estas teorías para protestar contra la sociedad materialista y capitalista que hoy día sigue existiendo.

Los Hobos, representados en este ciclo por la película Who's Bozo Texino?, surgieron tras el regreso de los soldados a casa después de la guerra de Secesión, teniendo su auge durante la Gran Depresión. Son vagabundos que viajan en trenes a lo largo y ancho de todo el país y poseen una gran cantidad de recursos para sobrevivir en todas las situaciones.

Es curioso como la manera habitual de viajar los soldados durante la Guerra Civil Americana se ha prodigado a lo largo del tiempo (los hobos la llamaron “Freighthopping o Train Hopping”), causando especial atención en la generación Beat, los cuales cambiaron raíles por carreteras (hitching).


Fotogramas de la película Who is Bozo Texino?

On Road, la novela autobiográfica de Kerouac, elevado por ella a la categoría de mito por los hippies, sirvió de guía de referencia a las nuevas generaciones que desde entonces estaban ansiosos por experimentar esta nueva forma de vida. El concepto del viaje traspasó sus fronteras físicas para asentarse en el interior del artista, que valoraba más el proceso de creación de una obra y lo identificaba con su propia vida, llegando a hacerse inseparables ambos conceptos. Desde entonces y hasta hoy, esta utopía hippy siempre se ha mantenido en el subconsciente americano.

En 1969 una película de motos de bajo presupuesto refrendó esta idea y cambió para siempre la forma de cómo América se definía a sí misma y de cómo los filmes redefinían su cultura. Su nombre, Easy Rider. Era la primera vez que una de las majors de Hollywood, La Columbia, asumía algo de corte tan independiente.

Peter Fonda y Dennis Hopper se ocuparon de la actuación, la dirección y la producción, todo con el fin de recortar gastos, y el gran Laszlo Kovacs (el único que no se drogaba en el rodaje, “alguien tenía que estar sobrio para hacer el trabajo”, según sus propias palabras) era el director de fotografía, regalándonos una de esas maravillas en la que la imagen y la música van de la mano, pareciendo que las imágenes siempre se hicieron para la música y no al revés, como suele ser lo habitual.


Fotograma de Dennos Hopper en easy Rider (1969)

Pero Easy Rider es algo más,
Es una película sobre América,
Es una película hecha de vastos planos generales tomados a lo largo de todo EE.UU.,
Es una película política que muestra la resaca de la generación beat.
Es, para Dennis Hopper, el trabajo de su vida, que se prolongará como un eco a lo largo de su corta filmografía. 1
Es el fin de una época, el fin del viaje físico, intelectual y psicodélico y el despertar a la realidad.

1 Véanse las estupendas The Last Movie, The American Dreamer (guionista del documental sobre su propio modo de vida), One Way Boggie Woogie (que incide como ya apuntara Easy Rider en el estudio del paisaje norteamericano) y el homenaje al Che Guevara, Utopía.

 

J.D. GONZÁLEZ