FICXixon, Festival Internacional de cine de Gijón
 
 
www.gijonfilmfestival
 
    
    
   
   
   
    
   
   
   
   
   
    
   
   
   
 
 
 
 
    
   
   
     
 

   Festival Internacional de cine de Gijón, 2008

 

 

   TULPAN, Sergey Dvortsevoy.

La cara amable y divertida de este Festival, tiene nombre Kazajo. Tulpan, la película de la que hablaremos a continuación ha demostrado una vez más que no sólo el gran cine comercial norteamericano con gran presupuesto sabe cómo entretener y hacer reir al espectador. Esta macroproducción en la que han intervenido países tan dispares como Alemania, Suiza, Kazajstán, Rusia y Polonia se alzó con el Premio “Una cierta mirada” en el pasado Festival de Cannes y espero que tenga un gran éxito de taquilla si logran estrenarla en salas comerciales.

Sergey Dvortsevoy, realiza su primer largometraje de ficción, (después de una larga trayectoria como documentalista) cuyo principal interés radica en la representación fiel de la vida real (cercano al documental). Un naturalismo con el que logra capturar toda la proyección poética del paisaje.


Sergey Dvortsevoy

Cómo es posible que nos sintamos tan identificados con unos personajes que a priori no tienen nada en común con nuestra sociedad? La clave se sitúa en el punto de partida de la historia, que al fin y al cabo es una divertida, tierna e inacabada historia de amor cuyo universo es común a todo ser humano. Por otro lado los guiños demasiado benévolos hacia nuestra sociedad occidental, que el director transmite a través de uno de sus personajes más divertidos, cuya admiración a los Estados Unidos se materializa en forma de fotografías que adornan por completo su camioneta y de temas musicales que incitan a la utopía del sueño americano.

Sin embargo, y aquí está lo significativo del film, su director no se estanca en lo que pueda parecer una comedia simplona al gusto de los espectadores menos exigentes, sino que utiliza este bien intencionado humor para mostrar con toda su crudeza, las condiciones de vida de una familia nómada dedicada al pastoreo en la dura y yerma estepa de un país como Kazajistán. Bien es cierto, por tanto, que la idealización (no importa cuál sea la materia) proviene de una necesidad de superación (individual o colectiva), e implica una lucha por mejorar nuestras condiciones de vida. De ahí que se aferren a la radio como el instrumento que les mantiene en contacto con la otra realidad, la que les gustaría vivir.

Es por ello magistral la comparación que durante toda la cinta el director mantiene entre la familia, cuya representación social está condenada a la desaparición, y la empatía que se produce con el rebaño, cuyos miembros padecen una extraña enfermedad y algunos mueren sin causa aparente. El final como no podía ser menos, y para dejarnos con un buen sabor de boca, muestra con gran esperanza, el esfuerzo desesperado por la supervivencia y la continuación de una forma de vida, (sino la vida misma) a través del milagro que supone el nacimiento (a tiempo real) de un ternero como símbolo de que todavía no hay nada perdido.

por Luna