el abrazo partido

Por Diego Rodríguez

Personas que corren, actores corriendo en busca de alguien o de algo: Woody Allen en
Manhattan ” corre en busca de Mariel Hemingway, Dustin Hoffman con su hijo en brazos en esa película para el recuerdo que es “ Kramer contra Kramer” .

Dos ejemplos válidos que demuestran lo cinematográfico de esta propuesta. En esta cinta, este personaje corriendo (además del sentido dramático de la situación; el protagonista huye de la verdad sobre su padre), consigue dar a estas carreras un tono cómico que quizá, a mi parecer, sea el mayor logro de esta película.

Daniel Burman consigue ese difícil equilibrio entre lo dramático y lo cómico con un saber hacer, propio de un veterano, gracias a un guión muy trabajado con personajes secundarios llenos de vida, que llenan la película de credibilidad y cercanía, ¿por qué es tan difícil esa cercanía en el cine español? ¿Por qué las buenas intenciones de una película como “ El principio de Arquímedes” se ven lastradas por esos diálogos tan faltos de realismo? ¿ Por qué un film necesario como éste, resulta por momentos tan patético?

¿Por qué solo Achero Mañas consigue dar credibilidad a sus personajes en nuestro reciente cine social?
Preguntas sin respuesta en nuestro cine, de momento, pero que no existen en el cine argentino, una cinematografía repleta de talento, parece como si Adolfo Aristarain hubiera impregnado su sabiduría a toda una nueva generación de cineastas, no por casualidad una de las mejores películas de los últimos años proviene de aquel país. En esta cinta, la casa del protagonista tiene un número por nombre, un número que no hay que olvidar nunca (1789), una película que nos cuenta ¿qué somos y de dónde venimos?
La película es “ Lugares Comunes” y el director no podía ser otro que Adolfo Aristarain.

 

Diego Rodriguez mayol'04

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