LA TERMINAL

por

Diego Rodríguez

Capra ha vuelto y nunca debió irse. Spielberg es un mago, un genio de los que, muy de vez en cuando, aparecen. En esta ocasión, nos deleita con una comedia romántica que no tiene nada que envidiar a cualquiera de las protagonizadas por Gary Grant o James Stewart en los años dorados de Hollywood. Ayuda y mucho, ese gran actor que es Tom. Hanks, (la película no sería posible sin su inmenso talento).
Se echan en falta este tipo de films, ingenuos y brillantes al mismo tiempo, que te hacen retroceder hasta la niñez y sonreir sin preocupaciones durante dos horas, mientras te identificas con Viktor Narboski y su kafkiana existencia en un aeropuerto.
Es verdad que los personajes femeninos no tienen profundidad, que Spielberg nunca acierta al mostrar las relaciones de pareja, también es cierto que no hay química entre Hanks y Zeta Jones, pero eso no importa cuando los diálogos entre Stanley Tucci y Tom Hanks, nos transportan sin querer (o queriendo), a la mítica sociedad de empréstitos de “Bedford Falls”, donde George Bayley se enfrenta al mítico señor Potter, intentando salvar lo poco que queda del sueño americano después de dos guerras mundiales.
Spielberg sigue haciendo el cine que le gustaría ver (según sus propias palabras), lo cual se agradece. Este film no es el mejor de su filmografía, títulos como “Minority Report” o “La lista de Schindler” están lejos de este, tanto en calidad como en profundidad, pero al que firma este humilde comentario no le importa en absoluto, siempre es un placer poder disfrutar de cualquier trabajo de este “niño-adulto”.

 

 

Diego RodriguezAlmudena Villarreal Septiembre '04

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