SUPERMAN MAS ALLÁ DE POSEIDON
por Diego Rodríguez .

Bryan Singer y su nueva versión de Superman nos demuestra una vez más que el cine de los 70, incluso en sus peores exponentes, era infinitamente mejor que cualquiera de los filmes de gran presupuesto que llegan de vez en cuando de los EEUU en forma de remakes modernizados de grandes efectos especiales, cuya única misión es la de recaudar en taquilla los dólares de las nuevas generaciones de encefalograma plano.

El Superman de Richard Donner de 1978 tenía magia incluso en su patético y naif uniforme de imposibles leotardos azules. Christopher Reeve, un muy buen actor pocas veces aprovechado ("La trampa de la muerte" es uno de esos pocos casos), actúa en toda la saga a lo Buster Keaton, siendo un auténtico "cara de palo" en todas las películas. Sin embargo a mi generación, que descubrió el mito en la televisión, todo esto nos dió igual, era un film que nos enamoraba, soñábamos con ser como Superman. Soñábamos con volar lejos de nuestra humilde vida de barrio obrero (algo que nunca conseguimos). Soñar era lo único que hacíamos.

Y ahora al entrar al cine vemos “esto”, un auténtico engendro. Los sueños se acaban.

poseidon

Otro exponente de esta fiebre revisionista, que no sionista, es “Poseidón“. Parece que el admirado Wolfman Petersen de “El Submarino” no levanta cabeza desde“ En la línea de fuego”. El filme de Ronald Neame de 1972 era un típico producto de su época. Dentro las limitaciones propias de una superproducción, los personajes tenían un trasfondo ideológico imposible de concebir hoy en día en un producto de Hollywood. Todavía se recuerda con añoranza el personaje interpretado por Gene Hackman, un cura católico cercano a la Teología de la Liberación, capaz de sacrificarse por los demás como un Jesucristo Posmoderno un poco calvo y sin barba. Da “grima” ver en qué han convertido al personaje del gran Ernest Borgine. “Poseidón” es un desastre literalmente.

Si en los dos casos citados hasta ahora, los filmes de los 70 ganan por goleada a sus respectivos remakes (aun siendo los modelos originales películas mediocres), en el caso de “La profecía” de un Richard Donner aún en buena forma, y sobre todo en los ejemplos de “Asalto a la comisaría del distrito 13” de un primerizo John Carpenter y de “Rollerball” de un Norman Jewison en su plenitud de facultades creativas, las nuevas versiones no tienen ningún interés, en algunos casos ni siquiera comercialmente, es imposible superar el terror que provoca la mirada del Demian original, ese niño realmente era Satanás. Si se hiciera un reestreno de “La profecía” en su versión original como si fuera una producción actual se conseguirían records de taquilla.

cartel     la profecía

De vez en cuando, como excepción que confirma la regla, surge algún filme que sirviéndose de un gran original lo supera transformándolo en algo diferente y bello. Una obra mayor de un raro director acoplado perfectamente al sistema, valiéndose de este sistema para conseguir realizar sus filmes más arriesgados y personales a cambio de acometer encargos comerciales con dignidad y siempre buenos resultados. Es el caso de “Solaris” de Steven Soderbergh basado en la película de igual título del sobrevalorado Andrei Tarkovsky.

 

Diego Rodríguez . (sept'06)


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