Troya

 

“Lo más elogioso que se puede decir de “La Illiada” es que, sabiendo el resultado del combate, se comparte, sin embargo, la angustia de los aqueos acorralados en sus trincheras por los troyanos. ¡Qué grande debió ser la emoción de los que oían por primera vez la narración! Este texto de Albert Camus sirve para remarcar los defectos y las virtudes de este nuevo trabajo de Wolfang Petersen. Si en “Das Boot” (El submarino) este director alemán nos maravillo con su dominio de los espacios cerrados y su feroz alegato anti-belicista, en esta película consigue que nos interesemos por el desarrollo de la acción aunque ya sepamos el final, a la vez que el alegato anti-belicista de aquella no se vea reflejado en esta con la misma intensidad.
El personaje de Hector habla continuamente de los horrores de la guerra, de que morir en el campo de batalla es muy poco glorioso, pero este discurso no se ve acompañado por las imágenes del film, aquí las batallas son espectaculares y el valor es recompensado, el personaje que huye ante la muerte (París) es mostrado como un ser débil,

aunque cualquier persona haría lo mismo si no fuera obligada a luchar, y todas esas palabras tan bellas se quedan en nada ante el discurso de una guerra estéticamente espectacular en la que el héroe griego (Aquiles) es imbatible luchando como si estuviera en Matrix. Precisamente uno de los puntos flacos del film es la interpretación de Brad Pitt, no consigue en ningún momento dar credibilidad a su sufrimiento por la muerte de Patroclo, mantiene la misma expresión toda la película sin matices. Un actor por otra parte tan acertado en otras películas en las que se notaba que si creía en ellas, como “Snatch, cerdos y diamantes” o esa gran película que es “El club de la lucha”, una de las grandes olvidadas de los últimos años por la que se le recordará, nadie como él para ese papel.

 

Diego Rodriguez mayol'04

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