Festival Internacional de cine de Las Palmas de Gran Canaria
 
 
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   LIVERPOOL, DE LISANDRO ALONSO

 


por J.D.Gonzalez  

Parece que el mundo del minimalismo expresivo se le está agotando a Lisandro Alonso, que vuelve a repetir esquemas en su cuarta película, ganadora del premio al mejor largometraje en el Festival Internacional de Cine de Gijón.

 

La actitud de Lisandro ante la realidad siempre quiere ser la de un observador que ve cómo se va desarrollando su pequeño guión a medida que toma contacto con los paisajes y entornos en los que se representa.

En este caso, el lugar es el que marca la historia desde el primer momento, ya que el guión nace a partir de las impresiones que tiene el director una vez fue allí: un aserradero en medio de un valle cercano a Ushuaia, capital de la Tierra del Fuego, al sur de Argentina. Mar, puerto, nieve, alcohol y mucha soledad son los parámetros que marcan el entorno de la historia y la vida del protagonista.


Juan Fernández, en el puerto de Ushuaia

La planificación se resuelve en unos pocos planos-secuencia de una gran duración, restringiendo el montaje a lo mínimo y potenciando los espacios y ambientes que rodean a los personajes. Los planos se alargan hasta el extremo, intentando captar pedazos de realidad, y la estética es aportada por el formato 35 mm , sin más. El reto es gastar lo mínimo posible de celuloide y rodar lo máximo. Por otro lado la distancia que se toma respecto a la acción es muy grande, de tal modo que el espectador se siente libre para moverse por la película y fijarse en lo que quiera. Así, se le dan menos herramientas pero también se le quitan las muletas.


La soledad es una de las sensaciones que mejor transmite la película

Así, se crean momentos impactantes, como la primera vez que aparece la inmensidad del océano Pacífico, o el paseo en camión hasta la aldea a través de la fascinante Tierra del Fuego. Sin embargo, se empiezan a ver algunos signos de cansancio, de abatimiento ante la reformulación de muchas incógnitas que ya se plantearon en sus otros filmes. Al fin y al cabo, la soledad y el aislamiento son sensaciones que también se suponían en los dos personajes de sus otros filmes: el Argentino en Los Muertos y Misael en La Libertad.

A pesar de todo, la filmografía completa de Lisandro Alonso, junto con la de Raúl Perrone, constituye lo más interesante que le ha pasado al Cine Argentino durante los últimos años.

J.D.González. marzo 2009