SEMINCI 2005

por Luna

Consejo Local de la Juventud


A estas alturas no voy a pecar de ingenua, pensando que los presupuestos políticos se elaboran a partir de las necesidades de la ciudadanía. Mucho hay que escarbar para que salga un solo representante honesto y con ganas de mejorar las cosas. El Consejo Local de la Juventud, aunque constituido como entidad privada, es un artificio como tantos otros, financiado por el Ayuntamiento de Valladolid, y que fundamentalmente acoge y representa a las muchas asociaciones de nuestra ciudad. Seguramente si alguna de ellas lee este artículo y no se siente reconocida (hablo de conciencias), será porque poco o nada tendrá que ver con la política. Entonces ni sois importantes para el Consejo Local, ni el Consejo Local es importante para vosotros. Os lo aseguro.
En esta organización se cuece el futuro político de esta ciudad. La nueva generación que seguirá manejando el dinero de todos, y que sólo tendrán en cuenta el año de elecciones.
Que nadie me acuse de faltar a las libertades constitucionales. Yo soy las primera que aboga por un mayor compromiso social y político dentro de la juventud. Sin embargo y muy a mi pesar, cada día que pasa reconozco menos en los que me suceden, lo que debería ser una adolescencia sedienta de aprendizaje, de rebeldía, de gritos unánimes y de protestas hacia el tirano. Los jóvenes han de significar la sucesión generacional del inconformismo y deben salir a la calle a protestar por los errores que cometieron sus mayores. Han de recordarnos que el cambio es posible y que la utopía por la que luchamos seguirá viva eternamente. La juventud que hoy nos representa a todos, el futuro que está por venir, ha sido manipulada desde la base educacional para que acepte las reglas de un sistema cuyo eje central gira en torno al dinero y su poder. A falta de valores más humanos, el estado produce cada vez con más eficiencia ejércitos de borregos adolescentes que se nutren de la cultura oficial. Una cultura que tiene la intención de monopolizar el pensamiento y que por ello obtiene subvenciones económicas, o consigue con cierta facilidad espacios públicos para manifestarse. La cultura oficial no se hace preguntas, así que no necesita de la censura y se propaga peligrosamente como estandarte de la libertad de expresión.
Esta particular reflexión sólo pretende explicar lo fácil que resulta para los políticos hablar en sus programas de libertad de asociacionismo y de compromiso social entre los jóvenes cuando son precisamente ellos los que dictan qué tipo de libertad y compromiso han de tener. Y aquí entra en juego el Consejo Local de la Juventud de Valladolid.
La mayoría de las asociaciones son de carácter político. Las asambleas anuales que eligen al Presidente y delegados (lo que se llama Secretariado), suponen una lucha feroz por alcanzar el poder y con ello manejar el presupuesto anual. Aquí lo verdaderamente importante no es el programa de actividades, los valores que mejor representan a la juventud, o las mejoras necesarias para desarrollar una mayor representatividad como grupo social dentro de nuestra ciudad. Lo que importa es qué ideal político abanderará a la juventud durante el año de poder. (Dicho esto se entenderá mejor el por qué de la no participación del Consejo Local en las manifestaciones contra la guerra de Irak).
Como ya he dicho, lo importante es el voto para alcanzar el poder, y ¿cuál es la táctica más segura para que tu ideología gane y maneje el presupuesto? Muy fácil, reclutas a tres (el mínimo necesario) personas que pertenecen a tu asociación y creas otra nueva. No os podéis imaginar la de votos que se consiguen y la tranquilidad de sus miembros cuando se acerca la época de elecciones.
¿Qué pintan entonces las asociaciones culturales dentro del Consejo Local de la Juventud?

 

Luna (oct'05)

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