PEÑA FLAMENCA LA SIGUIRIYA

 
 

 

  José Antonio Castellano Asensio “El Séneca”

¡Aaaaaay, Pucela y Córdoba

Me congratula enormemente que coincida el 25.º aniversario de la Peña La Siguiriya de la bella Pucela con el cincuentenario del Concurso Nacional de Arte Flamenco de Córdoba, ya que con este evento que se celebra cada tres años, comenzó hace ya mucho tiempo nuestra amistad.
El Concurso de Córdoba tuvo la culpa de que yo conociera a cuatro amigos de Valladolid: Tío Aurelio, Pascualín, Alejandro y Antonio, que cada tres años venían a la ciudad de los Califas para ser testigos de los avatares de dicho concurso.
Nos conocimos a través de nuestro amigo Antonio Pino y tuvimos la oportunidad de compartir ratos inolvidables de tertulia y cante con nuestro amigo “El Niño Montes” (que en paz descanse), en lugares tales como “El Rincón del Cante”, la Taberna Emilio Álvarez…
Recuerdo muy entrañablemente el primer recital que dimos en vuestra Peña con la bajañi del “Tomate hijo” en aquel cuartito de la Cafetería Dallas, que para mí siempre será un recuerdo imborrable, ya que allí esa noche se respiró la espiritualidad del cante, la que se queda en el alma para siempre, y la estupenda tertulia que tuvimos entre cante y cante, ya que sin duda aquella noche nos visitaron los “Mengues”. ¡Dios mío, no se puede estar más a gusto!
Sólo me queda decirles que la Peña La Siguiriya y vosotros cumpláis quinientos más y cien de propina, y que nos veamos en 2007, en Valladolid y en Córdoba, para disfrutar de nuestra amistad y del cante flamenco.
¡Aaaaay, Pucela y Córdoba!
Es tan dulce el volver... qué ganas dan de marcharse… para volver otra vez.

Gracias por todo,
vuestro amigo “El Séneca”.

  Manuel Muñoz Martín “Manuel Simón”

Saber escuchar es un arte

Ante todo quisiera dar las gracias por brindarme esta oportunidad. Me siento parte de la Peña La Siguiriya, como otros muchos amigos, por formar parte de “su historia” al haber compartido con todos vosotros “algunas noches de gloria” y eso me enorgullece enormemente.
En segundo lugar, quiero dar la enhorabuena a todos los amigos de la Peña por haber hecho posible que la Peña La Siguiriya celebre su 25.º aniversario.
Son muchos los recuerdos que tengo, pero guardo de manera especial la última vez que estuve con vosotros, acompañado a la guitarra por Joaquín Alber. Una noche en la que yo me entregué y a su vez, el público también se entregó por completo. Saber escuchar es un arte y la Peña La Siguiriya tiene ese arte.
Felicitaciones a Pascual Cordero, Presidente de la Peña en la actualidad y a todas las personas que han trabajado con tanto entusiasmo para que la peña La Siguiriya cumpla 25 años..

Vuestro amigo,
Manuel Simón

  Agustín Fernández Valenzuela

Recuerdos de Valladolid

El día 30 de junio de 1984 llegué a Valladolid por primera vez con Perico del Lunar hijo. La velada se celebró en la Cafetería París en la que se encontraban todos los socios de la época, algunos fallecidos desgraciadamente.
Fue una noche inolvidable de buen cante y toque. Los contertulios cumplieron como mandan los cánones sabiendo escuchar con rigurosa atención y aplaudiendo en el momento justo. Se cantaron todos los palos de la baraja del cante desde fandangos a las tonás grandes. Después vinieron otras noches no menos buenas pues siempre tuve el reconocimiento debido por parte de la afición de Valladolid, de la que siempre estaré orgulloso de haber conocido.
Después vino la amistad con todos los socios y socias de la que me siento muy honrado y orgulloso. No puedo por mi parte nada más que reconocer vuestro afecto y apoyo hacia mi persona, que siempre es digno de agradecer.
La Navidad de 1986 estuve en la televisión con Luis Pastor, y fue una gozada. El Homenaje a Caroles fue una maravilla, un éxito de público y artístico. El convite fue de lujo, qué bien se lo pasó todo el mundo en el restaurante.
Las noches con Orellana, las del Mami y Curro de Jerez, con Perico del Lunar en El Pego (Zamora) fueron geniales. Cuántos ratos agradables en vuestra compañía. Deseo que algún día vuelvan a repetirse por bien de todos. El Festival del Restaurante de la Estación de Autobuses fue de maravilla, qué bien se cantó y se tocó. Hubo mucha afluencia de público y también fuimos muy felices.
Volví en 1997 a la presentación de mi disco “De la sierra a la campiña” con Orellana y la última vez fue con el Tomate de Córdoba.
En todas mis actuaciones tuve la comprensión de todos vosotros y el debido respeto que este arte se merece pues yo tuve la suerte de ser siempre comprendido, admirado, querido y respetado por la Peña La Siguiriya de Valladolid.
También recuerdo la Gala que se hizo en el Calderón, que fue una maravilla. Estas cosas ya no se repiten. Cómo disfrutaban todos: Antonio, el Chato Leandro, Pedro, Félix, Miguel el Pequeño, Antonio Montaña y todos los que estuvieron allí esa noche.
Gracias a vosotros por haber nacido con el duende de saber escuchar y digerir el exquisito jarabe del flamenco. La Peña flamenca de Valladolid es para mí la Catedral del cante de toda Castilla la Vieja, incluyendo Asturias y León…

Viva el cante grande
y la buena amistad.

  José María González Bonilla “El Mami”

Un modelo a seguir

Queridos amigos:
Tengo muy buenos recuerdos y anécdotas de la Peña La Siguiriya de Valladolid. Quizá lo más importante es que allí tomé la decisión de dedicarme exclusivamente a tocar la guitarra.
Fue durante el Festival-Homenaje a Caroles, en el Teatro.
En él estaban El Gallina, Menese, Juan Habichuela, Enrique de Melchor, Curro de Jerez y que recuerde yo acompañé a a Agustín Fernández, Merenguito, El Tranviario, Luis El Truco y Cuquito de Barbate.
Ese día el público me aplaudió mucho.
Ya en la habitación del hotel repasé mi actuación y me dije “debo haberlo hecho bien cuando el público me ha aplaudido tanto” y ahí tomé la decisión: a lo único que me dedicaría en mi vida sería a tocar la guitarra.
Otra cosa muy importante que me ha aportado la Peña la Siguiriya es el trato de respeto, admiración y amistad que dan a los artistas.
Esto me ha servido mucho a la hora de llevar mi propia Peña en Madrid, sigo su modelo.
Ha sido en la Peña la Siguiriya donde he tenido las vivencias quizá más bonitas de mi carrera.
Las primeras representaron algo para mi profesión y con los años cada visita a la Peña se convierte en un día de disfrute con la charla y convivencia con los amigos, cabales como hay pocos ¡y mira que yo visito peñas!

Un abrazo enorme
a todos los amigos.

  José Velasco

Desde Nava del Rey

Con permiso del Presidente, me voy a permitir escribir unas letras que sirvan de humilde dedicatoria en su veinticinco aniversario, de la Peña Flamenca “La siguiriya” de Valladolid, Premio Nacional de Peñas Flamencas de la Cátedra de Flamencología.
Además de ser un aficionado al flamenco y su mundo, tengo la suerte de estar casado con una gaditana de Arcos de la Frontera, pueblo a caballo entre la serranía y la costa, jalonado de estrechas calles y encrucijadas, viejas historias y leyendas que le dan un especial carácter de pueblo blanco con duende. De gran afición por el cante como lo han dejado patente cantaores como Zapata “El Abujao” “Cambala” y actualmente “El Piconero de Arcos”.
En cierta ocasión hicimos un a excursión a este pueblo un grupo de amigos, entre ellos un socio actual de la Peña, mi amigo Juan Alonso, el médico otorrino, que se quedó sorprendido al comprobar que su Peña era sobradamente conocida en todos los ambientes flamencos de la ciudad, “la Peña del Barrio Bajo”, la Peña “Los pueblos Blancos” y la del compositor y poeta Antonio Murciano, amigo de mi familia política que nos invitó a ésta y tuvo el detalle de recitar, acompañado de guitarra, unas coplas dedicadas a Vicente Escudero que nos llegaron al alma.
Cuando voy por allí y tengo la oportunidad de hablar con los cantaores gaditanos que conozco, “Moneo”, “Merenguito”, “El Canela de San Roque”, Vicente Sordera y tantos otros, todos ellos buenos conocedores de la Peña por haber actuado en ella, en la mayoría de los casos en más de una ocasión, me preguntan cómo es posible que haya tanta y tan buena afición al flamenco en Valladolid. Yo les hablo de mi caso, que es el de muchos, entre ellos mis hermanos y primos. Les digo que soy de un pueblo de Valladolid que se llama Nava del Rey y desde niños siempre hemos escuchado en las eras los cantes de trilla, los fandangos y los cantes de ida y vuelta en los bares y las nanas que nos susurraban nuestras madres cuando éramos pequeños.
No quiero extenderme más y resultar pesado, simplemente repetir que espero que estas simples líneas, sirvan de dedicatoria y pequeña contribución a la grandeza y difusión que tiene esa Peña en la conmemoración de sus bodas de plata.

Un saludo.

  Anzúrez

Reproducción de los Ripios dedicados a la Peña por Anzúrez, en su columna de El Norte de Castilla.

“La Siguiriya”
Es una peña profunda, honda
como el hondo cante que la inunda.
Una peña que se funda
en el relampagueante decir
del buen cante amigo…
Del cante que yo te digo,
que déjame que te diga
como le dice una espiga
a la otra del mismo trigo…
Está en Juan de Juni, dos.
Gracias sean dadas al Dios
que le permitió ese lujo de rebujo,
para, en las prisas
de los caminos atosigantes,
tener la gracia y el tino de hacer,
en unos instantes
una pausa en el camino.
Que bailes, toques y cantes...
porque las prisas nos matan o,
al menos, nos desbaratan…
Cualquier día de estos me acercaré
a los bajos del Manhattan,
preguntaré por cualquiera
y me arrancaré
por una sevillana rociera…
A ver si tengo fortuna
y se me va la ronquera…
Cualquier día…
Con mi pluma y mi pincel,
irá a buscar la alegría
que dejé varada
en el Puerto de Santa María…
Que, entre la cara y la cruz,
entre la sombra y la luz,
soy un vallisoletano riosecano
fraternalmente andaluz

ANZÚREZ

 

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