denieble

12twelve

malbicho

14/02/04

DIEGO ALONSO ARÉVALO

(mistakesregrets@hotmail.com)

Con más de una hora de retraso y ante una sala aún demasiado vacía, Denieble volvió a subirse al escenario que había pisado dos meses atrás. Esta vez, en papel de modestos teloneros. Sin presiones ni necesidad de epatar, el grupo liderado por Fernando desgranó un set encaminado principalmente al disfrute y solaz de público y banda. Más dinámicos y menos intimistas que en citas anteriores, el bajo de Ricardo consiguió robar el protagonismo en más de una ocasión a una guitarra accidentada que no acabó de encontrar su sitio a lo largo de todo el concierto. La canción extraída de su demo, “El Cielo Rojo”, fue uno de los momentos álgidos de una actuación discreta aunque disfrutable.

Muy probablemente, 12twelve ostentan el dudoso honor de ser el grupo con más gadgets que alguna vez ha pasado por Valladolid. A priori, el interminable desfile de pedales analógicos y digitales para la guitarra (y otros tantos para el bajo) ofrecía tentadoras posibilidades de exploración sonora. Pero cuando el primer sample de “Leroy” comenzó a sonar, quedó claro que el cuarteto catalán no estaba demasiado dispuesto a salirse del guión marcado por su último disco. 

12twelve realizaron un impecable ejercicio de artesanía (más que de arte) y profesionalidad, pero fueron incapaces de reinventarse encima del escenario o de subvertir las sinuosas atmósferas de Speritismo. Tampoco jugó en su favor un volumen excesivamente comedido que minimizó el impacto de las explosiones ruidistas. Sólo en los últimos minutos de “Alcatraz” lograron dejar atrás el seny para desatar finalmente una apasionante tormenta épica prestada de GY!BE.

Sin embargo, 12twelve demostraron un admirable dominio de las distancias cortas: no sólo lograron que el público (exquisitamente respetuoso) admitiera su nada complaciente propuesta musical, sino que lograron emocionarlo. El aplauso unánime y sincero les empujó de vuelta al escenario para ofrecer en el bis el boceto de un tema nuevo que fue recibido con igual entusiasmo. 

Una pequeña decepción, en definitiva, sobre todo teniendo en cuenta la magnitud de Speritismo, pero aún así probablemente el mejor concierto que se ha podido ver en la ciudad en los últimos meses.