RAFAEL JIMENEZ "FALO": Cante, 
ARCADIO MARIN: Toque. 
LUIS ESCRIBANO: Contrabajo
7 de mayo de 2004
Cafe España


 


 

El viernes 7, tan solo unos pocos aficionados se acercaron al España (creo que por vez primera en dos años no hubo problema para sentarse), quizá muchos se quedaron en casa por una prepotente falta de curiosidad. A saber: que el cantaor era de Oviedo, gitano pero de Oviedo. Y es cierto, como lo es también que el guitarrista no era conocido de la afición y que eso del contrabajo no lo debían de acabar de ver.

Seguramente hicieron bien al quedarse en casa, ya que desde esos presupuestos (alguna vez compartidos por mi mismo) no habrían sacado ningún partido del recital que ofreció Rafael Jiménez la noche del viernes. Porque posiblemente no es seguro que escuchásemos flamenco “flamenco” en el España, ni que Falo esté sentando las bases de la innovación flamenca, pero viene, hace lo suyo y a nadie se le va a pasar por la cabeza que este asturianín va por la vida de Agujetas, ni siquiera Josémercé, ni creo que se le haya pasado por la cabeza. Es un gitano (poco cobrizo y de aspecto tímido) que se canta lo que haga falta, de flamenco digo, en versión asturiana y hasta en bable si hace falta, sin pretensiones de emulación bajoandaluza alguna. Así, sus referencias expresadas por el propio intérprete durante el concierto eran netamente locales: su abuela, las vaqueiradas y alguna gitana andaluza perdida por esas tierras, la Tía Chata. 

El recital (a través de Tientos, Tangos, Bulerás por Soleá, Tarantos, aires festeros por bulerías, Guajiras...) estuvo seguramente más cerca de un experimento de fusión folk que aúne los dos caudales culturales del cantaor con el encanto de un contrabajo discreto y moderado hasta en sus momentos de lucimiento, que de un recital de “Viejo Cante Jondo”, parafraseando el disco de Agujetas. No sé si está realmente justificado ponerlo a escurrir cada vez que se sube a un escenario andaluz. Yo no me traje nada en lo que pensar pero, a ratos, lo pasé bien escuchando como Rafael intentaba doblar el mapa en la penumbra del España.

Luis A. Cañete
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