PEPE HABICHUELA
cafe España
6 de febrero de 2004


Llenazo en el España, como ya es costumbre, de los de no caber ni uno más, para escuchar al trío de Pepe Habichuela (dos guitarras y cajón). El aforo convocado para el concierto dejaba claro la buena acogida que tuvo Pepe Habichuela en su anterior comparecencia en el España la temporada pasada, el público asistente se rompió mayoritariamente las manos a aplaudir durante todo el recital, en el que nos ofreció (en dos partes como es costumbre en esta sala) Granaínas, Fandangos de Huelva, Bulerías, Bulerías por Soleá, Alegrías, Siguiriyas y Tangos.

Todas las virtudes de Pepe Habichuela, tanto como compositor como intérprete quedaron ensombrecidas –por no decir anuladas- por el desastroso sonido con que nos llegaba la música a los allí convocados. La razón no era otra que la tremenda torpeza cometida por Pepe Habichuela al tomar una guitarra acústica en sus manos (conectada directamente al amplificador) en lugar de la tradicional sonanta flamenca con que ofrecen su repertorio los solistas flamencos. El argumento para cometer tamaño despropósito, según el percusionista del grupo, era el deficiente sonido que ofrecían los micrófonos, a juicio del “maestro”. Resulta un poco difícil dar por buena esta explicación en un local como el España (que no será El Liceo pero ofrece una sonoridad suficiente, al menos para el flamenco), máxime cuando hace un año se escuchó perfectamente a la misma formación en idéntico escenario. ¿Rarezas de artista o simple vagancia? Lo seguro fue que este lamentable desacierto nos privó de uno de los guitarristas más importantes de su generación.

No he podido hacer fotos porque era imposible acercarse al escenario del mogollón de gente que había. Si las hubiera hecho hubieran sido iguales.

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2003, un año de flamenco