El día
que muchos y muchas esperábamos, el día en que otros tantos
no pudieron estar o no quisieron, el día, en definitiva, donde la
“viuda” familia enemiga nos reencontramos con los antepasados. Y es que
la separación “enemiga” todavía esta latente. Antepasados
sonoros en manos de las nuevas re-creaciones musicales de Josele Santiago
y su banda, compuesta por el “maestro” Pablo Novoa (guitarras), el ex –
Ronaldo Ricardo Moreno (batería y percusiones), Luca Frasca (teclado
y acordeón) y Pablo Navarro (bajo y contrabajo). Todo un lujo de
músicos, en su día dirigidos para la grabación por
Mastretta, como bien pudimos comprobar a lo largo de la noche.
El asunto es
que ‘nuestro’ Josele está de gira de nuevo. Que nos llega a Valladolid
con la ‘fría’ primavera. Y que nos trae en la maleta su nuevo disco
“Las Golondrinas, etcétera”. El lugar escogido por la gente de organización
fue la sala Hell’s Kitchen (ex Hippo, ex Wall Strett,etc), un antrillo
recuperado para los conciertos (esperemos), en el cual los más o
menos veteranos y veteranas ya pudieron presenciar hace años a Los
Enemigos en directo.
El inició del concierto fue de los más tardíos
que recuerdo desde hace mucho tiempo. Si bien en la entrada y en carteles
marcaba a las 22.00 horas, en la puerta de la sala te decían que
hasta las 11 de la noche nada. Bueno, pues hemos pecado de pardillos de
nuevo, tiempo para tomarse algunas cervezas, y charlar con el personal,
perdonados. La sorpresa fue mayor por el retraso acumulado desde ese momento:
apertura de puertas a las 11 de la noche y comienzo de concierto a las
12. Resultado: dos horas de espera. Un error que no por sorprendente siempre
te deja una sensación de impotencia. Una espera que los numerosos
incondicionales que allí se fueron reuniendo al calor de cervezas
(¿más?),y bajo una paciencia más que digna. Sugerencia:
Bien podría haber surgido la oportunidad de haber concertado la
actuación de algún grupo telonero… al tiempo.
Pero olvidémonos
de los retrasos y de los afanes de rentabilizar el precio de la entrada
con un 2x1. Josele y su banda comienzan a bajar las escaleras. El personal
se arremolina en la esquina en donde estaba el escenario - había
más columnas que en la mezquita de Córdoba – y comienza el
espectáculo. La noche (madrugá) comienza con el tema Con
las Manos Vacías, la reinterpretación que Josele ha hecho
sobre un tema de Chavela Vargas, dura letra para empezar, pero que nos
muestra de golpe lo bien que empezaba esto a sonar…y la voz de Josele en
lo más alto, bien parece que el haber dejado el tabaco y otros vicios
le está sentando bastante bien. Siguieron los temas Serrín,
Cuatro Días, Ole Papa, Mi Prima y sus Pinceles (que pedazo de tema),
Tragón, Rompes mi canción,… lo que esperábamos, todos
los temas del nuevo disco, marcados por un sonido perfecto, con un ‘pipa’
que no paraba el hombre de afinar y pasar guitarras a Josele (menuda colección!!),
y unos músicos gobernados por el buen hacer de Novoa. Un trabajo
que si bien ha muchos fans de Los Enemigos parece haberlos dejado un tanto
descolocados, no es menos cierto que en directo gana muchos enteros. La
atmósfera musical que acompaña las letras de Josele, algo
que en el dvd del disco se puede apreciar, adquiere más intensidad
emocional en directo, parece que se quita un poco los ‘corses’ que aparecen
en la producción de Nacho Mastretta y dan rienda suelta a más fuerza
y pegada sobre todo en la guitarra de Josele. Un ambiente musical que evoca
la nocturnidad y el humo en algunos cortes, para pasar a temas más
luminosos…y hasta bailables.
De este modo fuimos participes de la nueva situación: Josele
haciendo una música, del lado de Tom Waits o Randy Newman en unos
momentos, para luego en otros, llegar a sonar a rock del de aquí,
llegando a recordar a los Gabinete Caligari. Se nota la evolución
como compositor de Josele. Ha seguido investigando, no por ello olvidando
sus raíces más blues, pero si acogiendo otras cadencias y
ritmos (sigue ese ‘rural blues’ que tanta gracia me hace, y que tan bien
aparecía en ese ya lejano Ferpectamente), dando una enorme importancia
a la música. Y así vamos escuchando la primera media hora
de concierto hasta que…
…Llegan las sorpresas, para beneficio de los fans más irreconciliables.
Guitarra acústica en ristre, Josele empieza a lanzar los “dardos
enemigos”. Así, los temas Desde el Jergón, La Otra Orilla,
An-tonio (estos con la banda a cuestas) o Que bien me lo paso, van subiendo
la temperatura de la sala. Josele se marca algunas bromas con el respetable
(ese incordio de luces discotequeras), el güisquicito en el tubo,
y el cigarrillo en el mastil (no lo habíamos dejado?), y el público
coreando los temas. Dos bises dejándose querer, para terminar con
Tengo que hacer (los deberes) y ese ayayayaaaadióoss…!!
---miro el reloj, las dos menos cuarto de la madrugada---. Todo concluye
con una sonrisa, con unas golondrinas que han dejado un nido entre nosotros
y del cual esperamos ya la continuación y evolución de los
próximos vuelos….
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