MEDINA AZAHARA
Sala Szena (Valladolid)
2 de abril de 2004
He de reconocer que Medina Azahara no eran unos de mis grupos favoritos; de hecho, nunca me había tragado un disco suyo entero (gran error por mi parte). Pero, por otro lado, también he de reconocer que tienen uno de los mejores directos de España; y eso es lo que ha hecho que después de éste concierto me haya tragado su discografía enterita (y a la par, mi prejuicio hacia ellos).

Entre los asistentes al evento (tres cuartos del aforo) podíamos encontrar variopintas modalidades de fan; desde el padre de familia al chaval de 18 años, desde el viejo rockero que desempolvó su chupa para la ocasión al personaje completamente ajeno a nuestro rollo, lo que denota que los cordobeses son capaces de aunar a diferentes personalidades bajo un punto en común, el amor por la buena música.
Venían a presentarnos su último disco “Axia”, del que había escuchado muy poco, apenas los temas que ponen en la radio. El escenario estaba repleto de amplificadores, y menguado a causa del impresionante volumen del kit de batería. Tras la Intro del cd, que me recordaba a la banda sonora de películas estilo “Conan”, salieron los andaluces con “A toda esa gente”, homenaje a sus incondicionales que van a visitarles a cada recital.
Desde el principio me sorprendió la reacción de la gente, que se sabían todas las letras al dedillo (menos las de las últimas canciones como “Vivir por la paz” o “Pegado al suelo”, que sólo algunos tarareaban). 
No me acabo de creer que el sonido pueda ser tan bueno, y mientras suena  “La vida es así” me acerco hacia las primeras filas para comprobarlo y de paso tirar unas fotografías al grupo en acción (da gusto retratar a bandas que ponen “pose” para la prensa). Allí me convenzo de la calidad acústica y me empiezo a contagiar del entusiasmo de los seguidores y a darme cuenta de lo preciosas y profundas que son las letras de temas como “Se me olvidó”. 
¿Me estará empezando a gustar el grupo? Me vuelvo a mi asiento en un lateral de la sala para observar atentamente un solo de teclado con sonido Hammond al más puro estilo Deep Purple. ¿No tenía yo la idea preconcebida de que estos tíos eran más comerciales que rockeros? Y para más inri se marcan “El lago”, ese clásico de Triana que hace que nuestros corazones se estremezcan.
Por si no tenía claro del todo que mi opinión hacia ellos estaba cambiando, un tema de su primer álbum “Paseando por la mezquita” me abre definitivamente los ojos y me da una tremenda colleja para que nunca más vuelva a tener en entredicho a ese movimiento denominado “Rock Andalusí”. No puedo creer lo que escuchan mis oídos, ¡si tiene toques progresivos!, ¡si es puro Heavy Metal a la antigua usanza!. Y de paso, todos dejan de tocar sus instrumentos al unísono para que Fernando Reyes se marque uno de los mejores solos de batería que he visto en mi vida. 
¿Por qué nadie me había dicho cómo toca éste tío?, ¿pero cómo es posible que esté haciendo eso con los bombos, los timbales y los platos? Los que yo tenía como “los mejores bateristas del país” empiezan a bajar escalafones en mi idolatrada lista en detrimento de Fernando, y éste culmina su momento de gloria empalmando con “Paseando por la mezquita”.
Lo siguiente con lo que me sorprenden es con una bonita adaptación del “Wind of change” (o “Vientos de cambio”, como la han llamado ellos) de Scorpions con ese toque andaluz que le da Manuel Martínez, y con el primer single de “Axia”, “Córdoba”; un canto a su ciudad natal con un estribillo bastante pegadizo y una orquestación preciosa (en el disco corre a cargo de la Orquesta Sinfónica de Tánger).
Sin darme cuenta mis piernas han tomado la iniciativa y estoy de pie cantando a pleno pulmón la versión de “Todo tiene su fin” de los añorados Modulos, y toda la sala hace lo mismo que yo con la Heavy “Palabras de libertad”, llegando a escuchárseles más a ellos que al propio grupo. ¿Pero cómo puede tener tanta marcha éste grupo de cuarentones de mi lado?, ¿será que Medina Azahara significa algo muy especial para toda esta gente que yo desconocía?.
“Velocidad” fue una de las que más me gustó de la noche, y llevo tarareando eso de “Veeelocidaaad veeelocidaaa aa aad” toda la semana. 
Y la apoteosis llegó con su obra maestra, con ese tema inmortal que todo el país conoce y que todos hemos cantando alguna vez, “Necesito respirar”. Por un momento dejo de saltar, miro a mi alrededor, y me doy cuenta del grandísimo error que he cometido durante todos estos años al negarme a escuchar con más detenimiento la música de estos genios. Y sin darme cuenta, ya han abandonado el escenario.

Como en su disco en vivo, la gente empieza a gritar aquello de “¡Eh, Medina, así no se termina!” y poco tarda en volver a subirse Paco Ventura, empuñar su guitarra y marcarse un increíble solo digno del mejor guitar hero extranjero. Hace de todo, punteos rapidísimos, barridas, tapping, armónicos y un poco de teatro que nos deja a todos boquiabiertos. ¡Puntea con la guitarra en la espalda, después toca las cuerdas con los dientes mientras sigue el solo y remata sustituyendo la púa por la palanca del instrumento sin que el sonido se acople ni un instante. Sólo al final de la demostración, y por que así lo quiere él, deja que los acoples invadan toda la sala. Cierro los ojos y por un momento creo estar en un concierto de “MANOWAR”!!! ¿Por qué nadie me había dicho que Medina Azahara también hacen Heavy Metal?
Y como colofón a la sorpresa, hacen su conocido medley de clásicos de treinta minutos de duración en el que mezclan temas de todas su carrera discográfica como “Algo nuevo”, “Niños”, “Junto a Lucía”, “La tierra perdida”, “Danza al viento”, “No quiero pensar en ese amor” o “En la noche de San Juan”. Una solución perfecta para que luego nadie diga que no han tocado tal o cuál tema.
Cerrando el medley, que fue de lo mejor del concierto, sonó la música de "Caravana española"; y despidiéndose con el Intro de "Tierra de libertad", “Insomnia” el grupo se retira a bastidores para volver a subir poco después a saludar al público y llevarse una ovación de más de cinco minutos de aplausos y vítores.

Les había visto en otras dos ocasiones; la primera, con doce años, el primer concierto de Rock que vi en mi vida, al cuál me llevaron mis padres y al cuál no hice ni puñetero caso, sólo me sonó “Necesito respirar”; la segunda, hace dos años, en la gira de “Tierra de la libertad”, el cuál me sorprendió bastante y me hizo empezar a adquirir sus disco. Y éste último, me confirma que he sido un ignorante, me da motivos de sobra para decir que es le mejor concierto que hemos tenido en ésta “temporada de bolos quincenales” en Valladolid y que después de haber estado toda una vida criticando al “power metalero” por cerrarse a escuchar “black” (y viceversa) y al “nu metalero” por negarse a escuchar música de la NWOBHM (y viceversa) resulta que me yo me estaba comportando igual. Pero desde hoy, Medina Azahara tienen un hueco en mi corazón y un gran espacio en mi estantería de cds.

AFORO: ¾
NOTA: 10

REPERTORIO:
Puerta al mundo – A toda esa gente –Vivir por la paz - Pegado al suelo – La vida es así – Se me olvidó – El vaivén del aire – Solo teclado – El lago – Solo batería - Se – Paseando por la mezquita – Vientos de cambio (Wind of change) – Córdoba – Todo tiene su fin – Palabras de libertad – Velocidad – Necesito respirar –
Solo guitarra / teclado – Medley (Algo nuevo – Hijos del amor y de la guerra - Niños – Junto a Lucía – El pozo de mi sed - La tierra perdida (O.U.A.) – Hay un lugar – Dudas – Danza al viento – No quiero pensar en ese amor – Loco por ti – Sólo un camino - Un cuadro de colores – En la noche de San Juan – Caravana española) - Insomnia

ANTONIO VALSECA
antoniovalseca@valladolidwebmusical.org
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