He de reconocer
que Medina Azahara no eran unos de mis grupos favoritos; de hecho, nunca
me había tragado un disco suyo entero (gran error por mi parte).
Pero, por otro lado, también he de reconocer que tienen uno de los
mejores directos de España; y eso es lo que ha hecho que después
de éste concierto me haya tragado su discografía enterita
(y a la par, mi prejuicio hacia ellos).
Entre los asistentes al evento (tres cuartos del aforo) podíamos
encontrar variopintas modalidades de fan; desde el padre de familia al
chaval de 18 años, desde el viejo rockero que desempolvó
su chupa para la ocasión al personaje completamente ajeno a nuestro
rollo, lo que denota que los cordobeses son capaces de aunar a diferentes
personalidades bajo un punto en común, el amor por la buena música.
Venían a presentarnos su último disco “Axia”, del que
había escuchado muy poco, apenas los temas que ponen en la radio.
El escenario estaba repleto de amplificadores, y menguado a causa del impresionante
volumen del kit de batería. Tras la Intro del cd, que me recordaba
a la banda sonora de películas estilo “Conan”, salieron los andaluces
con “A toda esa gente”, homenaje a sus incondicionales que van a visitarles
a cada recital.
Desde el principio me sorprendió la reacción de la gente,
que se sabían todas las letras al dedillo (menos las de las últimas
canciones como “Vivir por la paz” o “Pegado al suelo”, que sólo
algunos tarareaban).
No me acabo de creer que el sonido pueda ser tan bueno, y mientras
suena “La vida es así” me acerco hacia las primeras filas
para comprobarlo y de paso tirar unas fotografías al grupo en acción
(da gusto retratar a bandas que ponen “pose” para la prensa). Allí
me convenzo de la calidad acústica y me empiezo a contagiar del
entusiasmo de los seguidores y a darme cuenta de lo preciosas y profundas
que son las letras de temas como “Se me olvidó”.
¿Me estará
empezando a gustar el grupo? Me vuelvo a mi asiento en un lateral de la
sala para observar atentamente un solo de teclado con sonido Hammond al
más puro estilo Deep Purple. ¿No tenía yo la idea
preconcebida de que estos tíos eran más comerciales que rockeros?
Y para más inri se marcan “El lago”, ese clásico de Triana
que hace que nuestros corazones se estremezcan.
Por si no tenía claro del todo que mi opinión hacia ellos
estaba cambiando, un tema de su primer álbum “Paseando por la mezquita”
me abre definitivamente los ojos y me da una tremenda colleja para que
nunca más vuelva a tener en entredicho a ese movimiento denominado
“Rock Andalusí”. No puedo creer lo que escuchan mis oídos,
¡si tiene toques progresivos!, ¡si es puro Heavy Metal a la
antigua usanza!. Y de paso, todos dejan de tocar sus instrumentos al unísono
para que Fernando Reyes se marque uno de los mejores solos de batería
que he visto en mi vida.
¿Por qué nadie me había dicho cómo toca
éste tío?, ¿pero cómo es posible que esté
haciendo eso con los bombos, los timbales y los platos? Los que yo tenía
como “los mejores bateristas del país” empiezan a bajar escalafones
en mi idolatrada lista en detrimento de Fernando, y éste culmina
su momento de gloria empalmando con “Paseando por la mezquita”.
Lo siguiente con lo que me sorprenden es con una bonita adaptación
del “Wind of change” (o “Vientos de cambio”, como la han llamado ellos)
de Scorpions con ese toque andaluz que le da Manuel Martínez, y
con el primer single de “Axia”, “Córdoba”; un canto a su ciudad
natal con un estribillo bastante pegadizo y una orquestación preciosa
(en el disco corre a cargo de la Orquesta Sinfónica de Tánger).
Sin darme cuenta
mis piernas han tomado la iniciativa y estoy de pie cantando a pleno pulmón
la versión de “Todo tiene su fin” de los añorados Modulos,
y toda la sala hace lo mismo que yo con la Heavy “Palabras de libertad”,
llegando a escuchárseles más a ellos que al propio grupo.
¿Pero cómo puede tener tanta marcha éste grupo de
cuarentones de mi lado?, ¿será que Medina Azahara significa
algo muy especial para toda esta gente que yo desconocía?.
“Velocidad” fue una de las que más me gustó de la noche,
y llevo tarareando eso de “Veeelocidaaad veeelocidaaa aa aad” toda la semana.
Y la apoteosis llegó con su obra maestra, con ese tema inmortal
que todo el país conoce y que todos hemos cantando alguna vez, “Necesito
respirar”. Por un momento dejo de saltar, miro a mi alrededor, y me doy
cuenta del grandísimo error que he cometido durante todos estos
años al negarme a escuchar con más detenimiento la música
de estos genios. Y sin darme cuenta, ya han abandonado el escenario.
Como en su disco
en vivo, la gente empieza a gritar aquello de “¡Eh, Medina, así
no se termina!” y poco tarda en volver a subirse Paco Ventura, empuñar
su guitarra y marcarse un increíble solo digno del mejor guitar
hero extranjero. Hace de todo, punteos rapidísimos, barridas, tapping,
armónicos y un poco de teatro que nos deja a todos boquiabiertos.
¡Puntea con la guitarra en la espalda, después toca las cuerdas
con los dientes mientras sigue el solo y remata sustituyendo la púa
por la palanca del instrumento sin que el sonido se acople ni un instante.
Sólo al final de la demostración, y por que así lo
quiere él, deja que los acoples invadan toda la sala. Cierro los
ojos y por un momento creo estar en un concierto de “MANOWAR”!!! ¿Por
qué nadie me había dicho que Medina Azahara también
hacen Heavy Metal?
Y como colofón a la sorpresa, hacen su conocido medley de clásicos
de treinta minutos de duración en el que mezclan temas de todas
su carrera discográfica como “Algo nuevo”, “Niños”, “Junto
a Lucía”, “La tierra perdida”, “Danza al viento”, “No quiero pensar
en ese amor” o “En la noche de San Juan”. Una solución perfecta
para que luego nadie diga que no han tocado tal o cuál tema.
Cerrando el medley, que fue de lo mejor del concierto, sonó
la música de "Caravana española"; y despidiéndose
con el Intro de "Tierra de libertad", “Insomnia” el grupo se retira a bastidores
para volver a subir poco después a saludar al público y llevarse
una ovación de más de cinco minutos de aplausos y vítores.
Les había
visto en otras dos ocasiones; la primera, con doce años, el primer
concierto de Rock que vi en mi vida, al cuál me llevaron mis padres
y al cuál no hice ni puñetero caso, sólo me sonó
“Necesito respirar”; la segunda, hace dos años, en la gira de “Tierra
de la libertad”, el cuál me sorprendió bastante y me hizo
empezar a adquirir sus disco. Y éste último, me confirma
que he sido un ignorante, me da motivos de sobra para decir que es le mejor
concierto que hemos tenido en ésta “temporada de bolos quincenales”
en Valladolid y que después de haber estado toda una vida criticando
al “power metalero” por cerrarse a escuchar “black” (y viceversa) y al
“nu metalero” por negarse a escuchar música de la NWOBHM (y viceversa)
resulta que me yo me estaba comportando igual. Pero desde hoy, Medina Azahara
tienen un hueco en mi corazón y un gran espacio en mi estantería
de cds.
AFORO: ¾
NOTA: 10
REPERTORIO:
Puerta al mundo – A toda esa gente –Vivir por la paz
- Pegado al suelo – La vida es así – Se me olvidó – El vaivén
del aire – Solo teclado – El lago – Solo batería - Se – Paseando
por la mezquita – Vientos de cambio (Wind of change) – Córdoba –
Todo tiene su fin – Palabras de libertad – Velocidad – Necesito respirar
–
Solo guitarra / teclado – Medley (Algo nuevo – Hijos
del amor y de la guerra - Niños – Junto a Lucía – El pozo
de mi sed - La tierra perdida (O.U.A.) – Hay un lugar – Dudas – Danza al
viento – No quiero pensar en ese amor – Loco por ti – Sólo un camino
- Un cuadro de colores – En la noche de San Juan – Caravana española)
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