AGUJETAS

Cafe España 12-XI-2004. Valladolid

 

De nuevo la leyenda del cante en el España, acompañado de nuevo a la guitarra por Antonio Soto. El Agujetas de siempre, algo mermadillo de facultades (en uno de los fandangos llegó a perder la voz en su afán por sacar el cante) pero en su más pura esencia, con el ya clásico número de baile de Tanako con Manuel contando pa´tras. En esta nueva temporada el “monstruo del Cante Grande” ha añadido una nueva prohibición. A la ya conocida aversión de Manuel de los Santos Pastor a las cámaras de vídeo se suma ahora al de las modestas cámaras fotográficas (si queréis imágenes del dúo sobre el escenario del España os remito al concierto del año pasado: http://www.valladolidwebmusical.org/cronicas/agujetas/index.html )

Agujetas ha reducido el número de palos en los que se prodiga, hasta cantar -por decirlo pronto- lo que le da la gana: soleares, soleá bulería o bulería por soleá, siguiriyas, martinetes y fandangos. Lo demás le sobra.

El eco de los cantaores clásicos jerezanos se une a la personalidad “singular” del Agujetas que no se mantiene oculta tras los focos del escenario, lo que hace que cada recital dé comienzo con un aquí estoy yo, que prologa la aparición de los ecos de Juan Ramírez por soleá o los estremecedores quejíos del Torre por Fandangos y siguiriyas.

Si la sorpresa por parte del cante de Agujetas es ya poco probable con todo lo que ha dado de sí Manuel de los Santos al Flamenco de la segunda década del siglo XX, sí hubo grata sorpresa en el acompañamiento a la guitarra, verdadera cuadratura del círculo cuando se trata de agujetas, que llegó a alcanzar momentos emocionantes por siguiriyas y con un engarce al cante pasmoso durante todo el recital. Antonio Soto se conducía como si no hubiese hecho otra cosa en toda su vida. Él mismo se encontraba a gusto, lanzándose en brillantes falsetas entre copla y copla del cantaor. Cualquier guitarrista sabe lo que significa acompañar el cante de Manuel Agujetas, discreción y dejar hacer al cantaor. Pero Antonio Soto (premiado en Córdoba en 2001 y en La Unión en 2002) no se limitaba a estar ahí sino que se metie en el cante y lo hace con brío y brillantez. La guitarra de Manuel Soto, amalgamando tradición y actualidad de un modo indiscutiblemente elegante, demuestra ya que no es fruto de la casualidad su fantástica comprensión del hacer agujetero, recuperando para el acicionado el tandem Agujetas-guitarrista, perdido desde los gloriosos –pero ya lejanos- tiempos de Manuel Parrilla entronizando el cobre de este fragüero jerezano

Luis Angel del Caño y Maria Eugenia Martín

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