En este segundo año de existencia de la Muestra de Música Folk Celtibérica el cartel en principio podía parecer escaso, ya que el año pasado duró dos días, pero han suplido la brevedad temporal con la calidad musical de los grupos que actuaron.

 

Todo comenzó con algo de impuntualidad, escasa pero reseñable ya que algunos de los componentes de No Sólo Folk (grupo anfitrión) tienen cargas laborales que no deben descuidar, ya que al ser tan sencillo ganarse la vida haciendo música en este país .... y este problema laboral impidió que pudieran hacer pruebas de sonido al completo.

Pero no fue un problema a la hora de su actuación, ya que la experiencia es un grado y a los olmedanos les sobra, muchos años sobre los escenarios formando parte de distintas agrupaciones (Pan de Centeno, Olmemustrov, ... hasta llegar a No Sólo Folk) les convierten en un grupo con suficientes recursos para contrarrestar las dificultades.

Sin muchas posibilidades para ensayar con regularidad (como después me comentaron) debido en gran parte a los distintos trabajos, estudios y obligaciones que cada uno de ellos tiene, apenas se notó durante su actuación lo que habla bastante a favor de este grupo. Con un cuidado repertorio repleto de rigor y tradición, mucha labor de campo y estudio, y una forma especial de transmitirlo todo al público nos ofrecieron cerca de 90 minutos de música y diversión. Capaces de todo por sus grandes conocimientos musicales, adecuaron la elección de temas para que la fiesta no decayera y dar pie a lo que vendría después. Lo mejor sin duda es su capacidad vocal (Pío, Manolo y Juan Carlos) heredada de los tiempos de Pan de Centeno que brilla en seguidillas, habaneras, jotas y romances.

No Sólo Folk fueron: Pío a la voz y percusiones, Manolo a la voz, guitarra y violín, Mari a la guitarra, Álvaro al requinto, Sara a la flauta travesera, Raquel al clarinete, Juan Carlos a la voz y bajo eléctrico y en su presentación Javi a las percusiones. Una formación en la que juventud y veterana están equilibradas. Sin duda una gran y desconocida banda dentro del panorama folk nacional.

Tras un breve receso les tocó el turno a GINGA provenientes de Coimbra, Portugal; eran unos auténticos desconocidos (como casi todo el folk que se hace en el país vecino) hasta hace bien poco, pero en este mundillo folk las noticias vuelan y ya estaba preparado para la fiesta que montan sobre el escenario. Con el primer premio obtenido en el concurso Eurofolk – J del Festival Parapanda de Íllora, Granada esta formación al igual que No Sólo Folk combina la juventud con la veteranía. Empezaron como cuarteto hace tres años y recientemente han incorporado dos miembros lo que ha dado una solidez tremenda a su sonido y muchas más posibilidades de expansión. Se notan las muchas horas de ensayo en lo perfectamente acoplados que están, y llama mucho la atención el carácter valiente de el sexteto. Con una propuesta innovadora mezclan la tradición portuguesa con los sonidos gallegos y asturianos y agitándolo todo nos ofrecen lo que podíamos calificar de folk-rock- progresivo (como buenos seguidores de Wolfstone y Runrig que son) de una manera que no permite que decaiga la fiesta. Unos cambios de ritmo y de melodía endiablados (como en su tema “Suenos diabólicos”) para más tarde sorprendernos con unos buenos fados. A buen seguro que en el futuro oiremos hablar de Ginga como una gran formación folk.

Formaron Ginga: Armenio a la concertina y voz, Antonio a la guitarra eléctrica, mandolina y voz, Jorge a la teixeira (batería) y voz, Américo al bajo eléctrico y voz, Jorge a los teclados y Luis a la gaita y percusión. Siendo estos dos últimos las recientes incorporaciones del grupo Luis hace seis meses y Jorge apenas tres meses con ellos y en ningún momento se notó falta de conexión entre ellos.

Mención especial hacia Luis y la gaita ya que de forma totalmente autodidacta nos demostró que puede llegar a convertirse en un buen interprete de este instrumento.

 

El Festival fue un éxito de público teniendo en cuenta las fechas vacacionales y que muchos pueblos celebran sus fiestas locales, la organización adecuada aunque para mí fue un error el ofrecer tantos bancos y sillas al público ya que eso resta espontaneidad para marcarse unos bailes y sentir la música más cerca, y el sonido adecuado aunque en algunas fases del recital de Ginga se notaba un poco escaso debido a la contundencia de ciertos temas. En conclusión un buen Festival que esperemos que siga creciendo y en años futuros nos permita disfrutar de mejores momentos en el incomparable marco del Patio San Pedro de la bella localidad de Olmedo.

Texto: Ángel (Merlín)

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