EL SÁBADO

  El despertar del día siguiente en una nebulosa de alcohol, humo y pitido de oídos se completó con la noticia de que el avión de los Real Kids no había salido y no llegarían a tiempo para el festival. Cada uno se tomó la decepción como pudo y la organización tuvo que hacer encaje de bolillos para mantener en pie el tercer día del programa. La solución menos mala fue la que tomaron: rebajar la entrada de 14 a 10 euros + copa y meter un cuarto grupo, retrasando a los otros 3. Les tocó a los asturianos Bubblegum, que estaban por allí. Una vez sabida la noticia, optamos por subirnos a la Taberna San Andrés a comernos unos bocatas y escuchar rock’n’roll antes de los conciertos. Con ello, nos perdimos a Bubblegum, pero también nos evitamos algunas escenas de tensión y caras largas. Lo demás fue una nueva fiesta a la que contribuyeron en gran medida el fakir, El Príncipe del Dolor, y las Goguettes transmitiendo buen rollo con los bailes. Incluir ambos espectáculos entre grupo y grupo, ha sido todo un acierto, muy en la línea del festival. Una cierto más, el incluir a Jorge Ilegales como maestro de ceremonias. Sin duda, todo un personaje.

De los grupos, a Hollywood Sinners les tocó bailar con la más fea en cuanto al sonido, pero mantuvieron bien el tipo gracias a que están paseando muchísimo su contundente directo por toda España. Si pasan cerca de tu ciudad no dudes en acercarte a “hacer el down” con los Sinners, su garage-punk es a la vez potente y divertido. Los siguientes fueron Holy Sheep. No puedo negar que tengo especial aprecio a estos chavales, tienen energía a raudales y el ser considerados los Hellacopters españoles no debería ser considerado sino un elogio. Su arranque de concierto fue un derroche de high energy rock’n’roll y aunque se vinieron un poco abajo al final, no cabe esperar más que buenas cosas de estos leoneses. El ocupar el puesto de Real Kids a la hora de cerrar el festival fue un lastre total para la actuación de Rockzilla, a quienes nadie puede negar que lo intentaron con ganas, pero su final de concierto se me hizo insufrible; demasiado largo el concierto, demasiado largas las canciones… algo hace que este grupo, pese a sonar muy potentes y muy profesionales, terminen aburriendo. Y eso que tienen un cantante con una voz espectacular.

Si te sigues aburriendo: FOTOS DE CONCIERTOS aquí.

 

El fin de fiesta no podía ser ese. Lo fue el espectáculo creado por la gente venida de todas partes en el Morticia, con un Lord Triste entregado a la labor de maestro de ceremonias, y en el Barracuda, donde todo el mundo quería entrar para la emotiva despedida y, lástima, el espacio era muy reducido. Como orgulloso participante y sobre todo como público de las tres ediciones, solo me queda desear que siga la fiesta.

URBANO CANAL