Tío Molonio  (12-5-2004)

 

Ambientazo y expectación un Molonio lleno para presenciar la actuación los medinenses K-IN, fusión de tantos y tan diversos estilos con mucha caña como argumento común.Se podía presagiar que pretendían borrar el fantasma de su última y desafortunada actuación en la capital, hacía un mes en la sala Subterfugio, y en ese caso lo consiguieron sobradamente, ofreciendo la que sí es su imagen habitual.

Una hora y cuarto vino a durar lo que fue un repertorio formado en su mayoría por temas propios, ya que presentaban su primer trabajo de larga duración: “Caín”, del cual tocaron nueve de los once temas que lo forman.También tuvo su representación la maqueta con dos de sus tres cortes: “Yo Creo” y una “Prisión” bastante cambiada que sirvió para abrir el concierto.

En cuanto a lo técnico, el sonido potente y bien ecualizado y la ejecución desinhibida del grupo fueron los idóneos para el caso. Digamos que si alguien se quejaba de la “dañada” garganta de su vocalista Valentín era él mismo. Sí se sintió limitado, pero salvó notablemente la situación sin forzar en los agudos, y plasmando sin impedimentos esos gritos y registros cercanos al death tan impactantes que posee.

Y concluyó el acto –una pena, por cierto- con sus cuatro compañeros unidos a los allí presentes pidiéndole otra, pero él había dejado ya el resto, sobre todo en las dos últimas: la bestial “Guiñol” y otra versión trashmetalera muy costosa, “ Phobia” de los Kreator, y la voz ya no era la de hacía una hora.
Cabe destacar también la base musical, fuerte y dinámica, aportada por la compenetración de los otros cuatro miembros del grupo: Iván y Jose a las guitarras, Roberto al bajo e Iván a la batería.

 

Eso es lo que se vio, un público entregado con ganas de más, y a un sólido y unido quinteto que tiene mucho que decir, sobre todo mediante el que sin duda es su hábitat: el directo. Se ve que trabajan, así que sólo necesitan oportunidades y tiempo, y seguro los tendrán.

 

Texto y Fotos: Davide

Kain

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