ARTHUR LEE & LOVE
 
 
Sala Jam (Bergara), 28 de Marzo de 2004
 
 

Agarramos un pedazo de la historia musical. Eso es lo que hicimos ese domingo en Bergara, aferrarnos con fuerza al recuerdo de la época más prolífica de la música, los finales años 60, con bandas que dejaron marca imborrable en la memoria y pasaron a ser mitos y referentes, como Rolling Stones, Beatles, Beach Boys, Who, Doors... y por supuesto Love. No merece la pena ahora tratar sobre "el triángulo de las Bermudas" que supusieron para la música el Sgt. Peppers, el Pet Sounds y el Forever Changes.

 

En la 2ª visita a Euskadi de Arthur Lee en menos de un año, demostró que se encuentra en plena forma y que no ha perdido ni un gramo de voz, personalidad y sobre todo carisma, a pesar de sus casi 60 años. ¿Y sus nuevos Love? Grandes músicos (componentes de Baby Lemonade) que le llevan acompañando ya una buena temporada, aunque quizás demasiado profesionales, con todo lo que esto supone. Lo único que se echó de menos fueron las partes en las que se esperan trompetas, violines... que fueron suplidas con punteos muy precisos que daban la sensación de quedar a veces como pegotes encima de cada canción. Habrá que conformarse con la edición en DVD del Forever Changes Concert.

 

Teloneando a Love estuvieron Electric Riders, quinteto anclado en la psicodelia más lisérgica donde brilló de especial manera su versión de Pretty Things "SF sorrow is born". Apuntan muy buenas maneras aunque les falta algo de presencia escénica. A seguir.

 
 
 

En cuanto al repertorio de Arthur Lee, no hubo sorpresas: todos los temas del Forever Changes (especialmente mágicas Maybe the people..., Live and let live alargando el final y repitiendo freedom como si quisiera cicatrizar su pasado a la sombra, o A house is not a motel), más algunas pinceladas del Da Cappo y el homónimo Love, donde brillaron una especialmente emotiva Signed D.C., y My flash on you, único bis de la noche.

 

Por poner un pero, quizá el público estuvo un poco frío, aunque me atrevo a asegurar que lo que estaba era pasmado ante lo que estaban viendo encima del escenario, Arthur Lee interpretando unas canciones que por sí solas se han hecho inmortales. Ya podría tomar nota Mitch Ryder, el primero que me viene a la cabeza, o muchos otros, de cómo hacer un regreso que sea un regalo para todos los que tenemos desgastados esos discos de hace ya casi 40 años.

 
 

Texto y Fotos: Oscar Garibay.

 
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