Tex La Homa

Jueves 3, 22.00h

Sala Mal Bicho

 

Dentro de la gira del grupo británico Tex La Homa, el pasado jueves tuvimos la oportunidad de poder presenciar su directo dentro de la programación de Mal Bicho. ¿Un verdadero lujo para esta ciudad? Probablemente sí. Las sensaciones, que tanto en el Festival Tanned Tin de Santander del año pasado como en el Primavera Sound de hace unas semanas, dió el grupo siempre han sido bastante prometedoras, con un Matt Shaw (lider de la Bi-formación) en estado de gracia recreando paisajes desde el pop más susurrante, hasta los sonidos agrestes y acidos más electrónicos. Todo ello, con la vitola de grupo revelación de la, por desgracia, cada vez más insípida escena del pop británico. La crítica lo ha situado en la cercanía a grupos como los míticos My Bloodie Valentine o como Boards of Canada o a los más cercanos en concepto y estilo: Hood. Por mi parte deciros que a mi, personalmente, me recuerdan bastante a la sonoridad del disco “Kid A” de Radiohead, sin duda el faro que está guiando a casi toda la escena electrónica e indie de Europa, más en concreto en el Reino Unido.

Son las 11 de la noche y ante un aforo reducido pero incondicional, comienza el concierto. Sobre el escenario Matt a la guitarra solista, junto con su acompañante el ‘secundario Mel’, haciéndose cargo de los sintetizadores y las programaciones. Durante una hora más o menos, desgranaron de forma minuciosa y milimétrica (demasiado) los temas de su ultimo trabajo:If just today were to be my entire life (Talitres/Everlasting, 03). Con profesionalidad y oficio fueron saliendo temas como “ Of Electronic origin”, “Never boring” o “When you close your eyes”, también entremezclaron algún tema de su primer, y en mi caso más conocido, primer discoI dazzle me with transience( Superglidder-Moonpalace, 02).

Se hecho de menos el que no dejasen algo de espacio a la improvisación, los temas fueron transcurriendo de forma algo monótona, como si de la pletina del cd estuviese puesta. ¿Falta de ambiente? ¿Un bolo más? Cualquier opinión es válida, pero el set electro-acústico de Matt y su compañero no dio para más. Con un bis camuflado entre la actuación y con el público aplaudiendo con la intención de querer ‘algo más’ se despacho el asunto. 

Eso si, hubo buenos momentos. Sobre todo en la parte instrumental de cada tema, cuando se producía la mezcla de la voz susurrante y lacónica de Matt, con los sonidos que el ‘silencioso Bob’ perfilaba desde las máquinas. ¿Slowcore en toda regla?


Texto y fotos: musikas & sherpa

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