Tokyo Sex

Destruction

 

sala RADIOLA

viernes 19/11/04

 

 

DIEGO ALONSO ARÉVALO

diegoalonso@valladolidwebmusical.org

 

Tokyo Sex Destruction proceden de la escudería barcelonesa BCore, pero su sonido tiene poco que ver con el sonido post-hardcore de grupos como The Unfinished Sympathy o Standstill, por el cual el sello es famoso.

 

TSD han indagado en las raíces del rock and roll y han descubierto que dos géneros tan dispares como el punk y el soul tienen mucho más en común de lo que en principio podría parecer: un ritmo enfervorizado, una interpretación visceral y una actitud contestataria. Su último disco se titula “Black Noise Is The New Sound!”, pero en realidad la esencia de su sonido no es nueva. De hecho, estaba allí desde el principio, en la guitarra de Bo Diddley, en los aullidos de ScreaminJay Hawkins y en el delirio de Little Richard.

 

Igualmente, TSD saben que la mejor manera de prender fuego a un escenario es a base de actitud, y por eso encima de él se sitúa un frontman de alma negra como Raul Sinclair, una bestia que se contorsiona, se revuelca por el suelo y aúlla como un híbrido imposible de James Brown e Iggy Pop, respaldado por un trío de guitarra/bajo/batería que escupe un ritmo sin concesiones heredado de los MC5 más salvajes.

 

TSD ofrecieron escasísimos momentos de descanso a un público desbordado por incesantes descargas de adrenalina: entre ellos, la excelente “Black Cold Heart”, con reminiscencias de los Doors más psicodélicos, y la casi-pop “Birds On The Velvet Roof”.

 

En la otra cara, la del sudor y la electricidad, que dominó la mayor parte de un concierto verdaderamente explosivo, canciones como “Two Years Ago” o “The Bridge” que harían palidecer de envidia a revivalistas como The (Internacional) Noise Conspiracy, o la casi irreconocible (por desenfrenada) revisión del “Stone Free” de Hendrix.

 

Por cierto, Los burgaleses Soga 74 sirvieron de aperitivo con su torpe aunque bienintencionada mezcla entre el garage-punk americano y el rock urbano nacional más añejo. Con una voz que más veces de las deseables recordaba a Extremoduro y un sonido bastante caótico, se esforzaron por parecer auténticos (y por momentos lo consiguieron), pero su concierto no pasó de la mera anécdota.

 

 

+info:

www.bcoredisc.com

 

 

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