The Soundtrack of our lives
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Queen Machine.
19 de noviembre.
Sala Arena (Madrid).

El 19 de noviembre fue la fecha elegida. A partir de ese día, el publico se ha dividido en dos.
Por un lado, los que asistieron al EL CONCIERTO (si, con mayúsculas).
Por otro lado, los que no asistieron.

Los primeros te dirán, aseguraran que ese día asistieron a algo tan bueno como no recordaban hace mucho tiempo, puesto que muy pocos grupos consiguen transmitir lo que ellos hoy en día.
Los que no, te dirán que seguramente no fue para tanto y que bajes de la nube (¿y como lo saben?, si no estuvieron), movidos por la envidia.
Pero, ¿que paso?
Bien, dejadme que os lo cuente todo:
10 de la mañana del citado día. Mi autobús sale desde Bilbao rumbo a Madrid. Para amenizar el trayecto le doy una escucha a su primer lp, extended revelation (telegram records, 1998). No puedo esperar.
Tengo que llegar ya.
10 de la noche del mismo día. Acomodado ya en la gran ciudad, entramos, mis acompañantes y yo, a la sala arena, con Queen Machine en el meridiano de su actuación.

En estos momentos solo pienso en la sala. La tenia por mas grande y me parece incomoda. A esto hay que añadir que el sonido deja bastante que desear.
El concierto de Queen Machine transcurre sin sorpresa alguna, además, he de admitir que no les preste demasiada atención, mi cabeza estaba en otra parte. Por ejemplo, estaba bastante sorprendido, al comprobar con mis propios ojos, que una parte del publico habitual por Bilbao estaba allí esa noche esperando presenciar lo mismo que yo.
Fueron 20 minutos lo que tuvimos que esperar, desde que Queen Machine acabasen, para poder ver en directo, después de dos azkenas cancelados, a la reencarnación de Union Carbide Productions, o lo que es lo mismo, The Soundtrack of Our Lives.

Capitaneados por el gran (en todos los aspectos) Ebbot Lundberg, comienzan su actuación con believe I've found (origin vol 1, 2004), ideal para entrar en calor. Ya en mi cara se dibujaría una sonrisa que no desapareció en toda la noche.
Después de esta, cuan The Who del siglo 21, nos ofrecieron el hit del 2004, transcendental suicide, con la que tocamos el cielo.
A partir de ahí, TSOOL fueron ofreciéndonos todas sus joyas en forma de canción, joyas que la gente acogía con inusual entusiasmo.
Hay que decir que centraron casi todo su repertorio en sus temas mas rockeros, dejando de lado su faceta psicodélica.
Después de hora y media de concierto y acabar con 21st century rip off, en la que todos bailamos y nos abrazamos al místico Ebbot, salimos por donde entramos, bastante emocionados, bastante borrachos también, pensando en haber visto algo realmente grande.

Diez sobre diez, en una actuación en la que el grupo no se vio ensombrecido en ningún momento debido al mejorable sonido de la sala.
Mas tarde, en el Tupperware, tendría un breve encuentro con el bajista, teclista y batería del grupo en el que nos adelantaron que si todo va bien en febrero aproximadamente les volveremos a tener de gira por la península.
El broche de oro para una noche perfecta.

Oier Hurtado.

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