Hamlet
Sala Potemkin (Salamanca)
11 de Noviembre de 2005

 

FACÍL Y SENCILLO

 Cuando una sala como el Potemkin, icono de la música en Salamanca, está abarrotada de gente para ver a un clásico de la escena nacional, y el grupo en cuestión lo da absolutamente todo las cosas suelen ser fáciles y sencillas.

Los veteranos Hamlet aparecieron sobre el escenario dispuestos a compensar desde el primer minuto la tardanza de su actuación. Hacia diez años que no aparecían por estas latitudes y en el público se notaba que este concierto era uno de los más esperados de este Otoño. La música empezó a modo de estruendo, auténtico ruido que resonaba en nuestros tímpanos. Era patente la apuesta por el nuevo disco ya que casi la primera mitad del concierto consistió en presentar nuevos temas como "Para toda la vida", "Aislados" o "Dame una señal". "Imagine", primer single de su último trabajo, "Syberia", confirmaba la nueva vertiente escogida por estos chicos. Hamlet es uno de esos grupos que está en constante progresión y que bebe de sus influencias y trabajos anteriores para ofrecer un gran espectáculo. De esta manera temas como "El mejor amigo de nadie", "Antes y después", "Renuncio a Dios" o "Tu medicina" sirvieron para revindicar sus anteriores discos y demostrar así la cantidad de registros por los que esta banda ha pasado.

Por su parte el público agradecía cada canción como si fuese la última, tal era el fervor que la valla de seguridad cedió tres veces y Molly, el cantante tuvo que pedir calma, mientras agradecía la entrega de los allí congregados. El líneas generales el sonido fue mejorando según avanzaba el concierto, del estruendo inicial se pasó a un sonido más limpio en el que se podían apreciar todos los detalles de las composiciones. Pedro, con su perilla interminable, y Luís dieron lo mejor de si mismos; se les notaba que se sentían grandes en esta sala, lejos de festivales y masificados conciertos. Sus guitarras sonaban a la perfección en compañía de sus otros tres compañeros: Álvaro, Paco y Molly; bajo, batería y voces respectivamente.

"Habitación 106", "Irracional" y "Vivir es una ilusión", clásicos de la formación formaron la antesala al final del concierto. Los más valientes se dejaban llevar por la música y aparecían levantados por los aires con la ayuda del público; sinceramente hacía mucho tiempo que el Potemkin no ofrecía un concierto tan bueno.

Sumisos a la voluntad de sus seguidores, Hamlet se entregaba firme en cada canción, no dejaba apenas un segundo para descansar entre tema y tema. De este modo, sin camisetas, sudando y afónicos llegamos a "Limítate", aplastante composición que nos dejó a todos con ganas de más a pesar de que llevábamos allí metidos mas de hora y media.

En resumidas cuentas, Hamlet no defraudó ni en el concierto ni después de él ya que cumplieron con todos sus fans a la hora de hacerse una foto o firmar un autógrafo, y es que cuando un grupo lo da todo a la gente que les sigue las cosas son fáciles y sencillas.

Roberto García - robervile@yahoo.es
Javier Ezpeleta Remirez

 

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