HORA ZULU

3 De Marzo. Sala Subterfugio.

La mala suerte, o una simple casualidad, hicieron que en el mismo día, y casi a la misma hora, tuviésemos que escoger entre dos conciertos orientados al mismo público. Por un lado, Habeas Corpus, que después de posponer su fecha hace unos meses, volvían con energías renovadas para presentar Armamente, el último disco que añadir a su envidiable carrera de rap politizado con tintes metaleros ideal para despertar la fría noche del jueves, acompañados además por una de las nuevas apuestas de metal contemporáneo madrileño, Second Silence. Y por otro, el caso que nos ocupa. Una de las bandas del momento, los granadinos Hora Zulú, dentro del Valladolindie, presentando su Crisis de Claridad, aclamado durante 2004 como uno de los mejores discos a nivel estatal, tanto a nivel de crítica como de público. Al final, un ‘cara o cruz’, hizo que me decantase por Paco Luque y sus secuaces, aunque no sin remordimiento, al ver que la hora se iba alargando y la opción de acudir a ambos había sido más que factible.

Subterfugio bastante repleto, los minutos pasando, y las cañas cayendo, hasta que cerca de las 11 de la noche, aparecieron en escena. Aitor Velázquez y su perenne gorro de Sublime, y Paco Luque, con sus riffs aplastantes y sus solos cercanos al heavy, son sin duda el alma de este grupo, aunque sin desmerecer a Ernesto, con su apoyo a Luque en los ritmos guitarreros, Alex al bajo y Javi a las baquetas.

     

Una de las grandes dudas que tenía antes de ver a Hora Zulú sobre las tablas, era saber como se las arreglaría Aitor para conseguir el mismo efecto en directo que en el disco. Y vaya si lo consigue. No solo iguala el nivel del disco, si no que acelera todos los temas hasta el imposible, pisando las palabras pero sin trabarse, y subiendo las revoluciones de cada tema para dejarlos considerablemente más cortos que la duración original. Y claro, a este ritmo no solo consiguió empaparnos en sudor, sino también que los temas fuesen cayendo con una rapidez impresionante, para, en cerca de hora y media, dar un repaso sin olvido a sus dos discos.

El sonido, atronador (nunca un pitido de oídos ha sido tan bien llevado) aunque algunos riffs, los más graves, saturaban bastante los altavoces, y no se distinguía la canción hasta pasados unos cuantos segundos. Por ejemplo, las melodías de guitarra por encima del ritmo principal (léase el inicio de ‘Tientos’ o de ‘Tus Ganas de Ganar’), no se distinguían. Aun con esos problemas, por lo demás muy bien. Lo que más destacó fue como todos los matices flamencos (el final de ‘Volvio a darme por buscar’), las guitarras acústicas (‘Golpes de pecho’ para mi fue lo mejor del día), o los scratches del disco (‘Lluevan Flores’) fueron suplidos con una habilidad impecable, convirtiéndolos en aun más vatios para deleite del animado foso.

Uno a uno fueron cayendo temas, sin distinción, del ya mencionado ‘Crisis de Claridad’ y su debut ‘Me duele la boca de Decirlo’. Es un poco absurdo recalcar qué canciones formaron parte de su set, ya que apenas un par quedaron en la recamara. Pero si que me gustaría destacar unos pocos momentos. El impresionante interludio que es ‘A Manuel Mancheño’, la hip-hopera ‘Misas y Cenas’, que sin la intervención que Kilate (Cantinela Fina) hace en el disco, sonó impresionante íntegra por Aitor. ‘De cara a la galería’, una de las canciones más agresivas que han escrito nunca, y la impresionante despedida con, entre otras, ‘No habrá viento suficiente’, ‘Yonky Supastar’ y ‘A ver si me entiendes’. Por cierto, todo el concierto, sin una sola pausa, del tirón, sin los amagues de despedida a los que nos tienen acostumbrados la gran mayoría de grupos. Un gran gesto.

La noche sirvió para demostrar que Hora Zulú no están donde están por un golpe de suerte, y aunque quizá el sonido de la sala no hizo justicia a todo su potencial, demostraron con creces que ni crítica ni público están equivocados en los elogios que llevan dedicándoles durante todo este último año. A la espera de que alguien me cuente que ocurrió con Habeas Corpus en Mambo mientras los granadinos ponían patas arriba Subterfugio, la noche no pudo ser mejor.

Texto: Jairo.

Fotos: Vanesa Muñoz.

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