ANDRES CALAMARO.

PALACIO DE LOS DEPORTES DE MADRID

18/11/05.

 

 

EL SALMON

 

14.000 almas y sus gargantas, abarrotaron el Palacio de los deportes, para asistir a la última de las tres fechas de la minigira española con la que Andrés Calamaro ha presentado su último trabajo en directo, “El regreso”. Las otras dos , en el Palau Sant Jordi de Barcelona y en el donostiarra Velódromo de Anoeta, auditorios todos reservados para artistas con un masivo poder de convocatoria, una apuesta que el argentino ha superado con éxito indiscutible.

Sin embargo, el Calamaro que hacia el comienzo del milenio desapareció de la luz publica para atender a su propia tormenta creativa, no se ajustaba a este perfil. ¿Que ha ocurrido en estos seis años?.

Parece difícil explicar como un artista, que se exilió de los caminos mas confortables del negocio musical, puede reaparecer ahora elevado a la categoría de mito. No lo es tanto en cambio, si se tiene en cuenta que lo que el argentino ha hecho en todo este tiempo no es otra cosa que música, cientos de canciones, algunas memorables, y eso debería quizá ser siempre lo único que importara, mas allá de las entrevistas, los video-clips, o la vida privada de un músico.

A contracorriente, como no, como el salmón, Calamaro ha recorrido el camino, y eso sin duda ha añadido a su figura unas connotaciones heroicas y una trascendencia extraordinarias. También igual que un salmónido, y una vez culminado su viaje, el Calamaro de la incontinencia creativa y los excesos parece haber muerto. El nuevo A.C reconoce sin pudor que podría haber dado ya lo mejor de si, y sobrelleva sin amargura el abandono de la musa. Al mismo tiempo, parece ir alejándose progresivamente del rock, y tras concluir con “El regreso” el contrato que lo unía a D.R.O , prepara con el guitarrista “Niño Josele” un disco de folclore argentino “aflamencado”, en la línea de “El Cantante” con el sello de Javier Limón.

Tras la larga espera y mas allá de lo musical musical, lo del viernes en Madrid fue ante todo un reencuentro, y la emotividad lo inundó todo, antes, durante y después, de las cerca de dos horas que el argentino estuvo sobre las tablas.

Abrió la noche solemne con “El cantante” de Rubén Blades, “Yo soy el cantante/ que hoy han venido ha escuchar / lo mejor del repertorio / ha ustedes voy ha brindar. /” , y continuó con “El salmón”, temas con los que el artista se retrataba a si mismo.

El repertorio se ciñó casi en todo momento al de “El regreso” y como en la grabación de aquel Calamaro se hizo acompañar de la banda argentina “Bersuit”. El binomio, algo más rodado, sonó a mi entender mejor acoplado que en Argentina, y fue extraordinario comprobar las enormes condiciones acústicas del reconstruido pabellón madrileño. Un recorrido en fin, de muchos posibles por su cancionero como solista y con Los Rodríguez, temas que sonaron a clásico en la voz de un público fervoroso y agradecido.

Después de su entrada triunfal siguieron “Te quiero” y “Tuyo siempre”, con “Las oportunidades” y la “dylaniana” “Clon acepan y circo” nuevamente momentos de apoteosis.

Hacia la mitad salto a la escena “Niño Josele”, y juntos anticiparon lo que esta por venir en dos tangos “Por una cabeza” y “Sur”. Con la “Bersuit” nuevamente encima del escenario, atacaron la misteriosa “Estadio azteca” y toda la traca final con éxitos ineludibles como “Flaca”,”Loco”,”Alta suciedad” o ”Tu me estas atrapando otra vez”, así como reinterpretaciones enardecidas de otras “O.k perdón” , “Media verónica”,…, momento que culminaría con una desgarradora interpretación de esa canción antológica que es “Paloma”, y que bañó el Palacio de los deportes literalmente en lagrimas. Hubo también momentos para recordar a los amigos desaparecidos, e incluso dedicatorias como con “La libertad”, que Calamaro brindó a la población reclusa

“Mi enfermedad” y “Sin documentos” sirvieron para coronar una noche mágica y llena de reciproca gratitud, un reencuentro, el de Andres Calamaro con su publico.

 

Texto. Golliat .

Fotos: www.camisetasparatodos.com

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