LOS TRISTES + KAIN

Noche metalera enmarcada en las fiestas de San Bartolo, en Hornillos de Eresma el pasado sábado 20 de agosto. Dos bandas de la tierra: Los Tristes y Kain. Y el público respondió pues la plaza del pueblo se veia bastante llena, entre curiosos, amigos y vecinos tanto del mismo pueblo como de los alrededores.

Sin retraso Los Tristes, que acaban de lanzar un cd a la venta, salieron a escena a ofrecer lo que mejor saben hacer rock alegre y divertido, estilo Porretas, por poner un ejemplo. Quizás se les puede achacar que las letras son un poco cerradas pues para la gente que no sea de Olmedo, localidad de la que proceden, o no lo conozca demasiado algunas canciones pierden el significado pero lo que es seguro es que cualquiera que acuda a sus conciertos tiene la diversión asegurada. Una hora de actuación en la que la gente bailó y rió con temas como Aurelio que seguro que se convierte en un himno, Bacalao que hizo reir a todos los presentes, Ojeras de Rock and Roll, Trastero, Palabras de más y versiones como la de Kualquier día o el Vendemelo, mezcla de Kabezabolo y Judas Priest para completar una hora de actuación. Su sonido resultó bastante bueno.


La propuesta de Kain es más dura, más cañera pero no menos eficaz. Desde luego la llegada de Terre al grupo para hacerse cargo del bajo se agradece mucho pues los temas suenan más completos, más compactos y los dos guitarras Iván y J. Antonio, se pueden lucir como es debido. Buen sonido durante toda su actuación (a cargo de Tamayo) y mucho movimiento por parte de Valentín, que no para de recorrer el escenario, berrear, y animar al personal. Comenzaron con Yo creo y durante una hora y cuarto desgranaron temas de sus trabajos como Carpe Diem, Cain algo más heavy, Guiñol, Tiempo, canciones mezcla de heavy, thrash y punk, e intercalando versiones como For Whom the bells tolls o una endurecida Grinder de Judas Priest. Dejaron los ánimos encendidos hasta que volvieron a escena tras hacerse los remolones... y Con The Wall como bis pusieron a cantar a todo el mundo, heavys o no, y no menos gente bailó el Blanco y Negro de Barricada con el que terminaron su actuación y en el que Valentín abandonó el escenario para revolotear entre el público bailando, brincando y buscando voces para el tema. Todo un espectáculo.

Desde luego con este grupo nadie puede quedarse indiferente o quieto... al final acabas moviendo los pies o destrozandote el cuello de tanto agitar la melena... Un buen concierto en el que ambas bandas dieron todo y dejaron a todo el mundo satisfecho.

 

Crónica hecha por Skaidana

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