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LA CAÑETA
Cafe España, 4-01-2005. Valladolid |
| La noche del viernes la afición flamenca vallisoletana se dio
cita en el Café España para escuchar a la malagueña
Mª Teresa Sánchez, La Cañeta, tras una programación
en la que venía siendo habitual la repetición de cantaores
que garantizan el aforo más que completo del local (y cuando digo
más que completo es exactamente eso lo que quiero decir. Cualquiera
de los espectadores que acudieran a las actuaciones del Capullo de Jerez,
Agujetas o Chano Lobato me comprenderá perfectamente).
Esta vez la dirección del España optó por una cantaora
como La Cañeta, lo que debemos agradecerles por varias razones.
La primera de ellas es la elección de la artista, una festera, llena
de flamenquería, genio y compás que no se prodiga mucho por
los escenarios castellano-leoneses. Que actuara en el España nos
ha dado la oportunidad a muchos de verla por primera vez en directo. Es
de agradecer -al menos a juicio de este cronista- una cierta variedad en
la programación. Siempre es una maravilla escuchar buenos cantaores,
eso no lo discute nadie, pero si nos fijamos en las veladas flamencas de
los últimos años del España nos daremos cuenta que
muchos han repetido: Chano, Agujetas, Talegón de Córdoba,
Menese,
Las puertas del local se abrieron, como es habitual, una hora antes de dar comienzo el espectáculo. El público fue entrando poco a poco hasta llenar el café, ocupando todas las mesas pero sin llegar a abarrotarlo, con lo que el auditorio estuvo más cómodo que en otras ocasiones en las que muchos de los asistentes se encontraban con que, tras haber pagado una respetable entrada, únicamente podían estar de pie en un rincón estirando el cuello para intentar ver, tras una nube de cabezas, algo del lejano escenario. Tras la presentación de los artistas, El recital dio comienzo
con un solo a cargo de Antonio Soto, ganador del Bordón Minero en
La Unión, encargado de acompañar a la cantaora posteriormente.
El tocaor se lució interpretando una taranta un tanto barroca en
la que dio muestra de su indudable habilidad técnica, recibiendo
una cerrada ovación del público. A
La Cañeta salió al escenario guapa de veras, con su bata de volantes y su flor en el pelo. Después de saludar y piropear al público, con el que conectó de inmediato, se arrancó por unas alegrías con todo el sabor gaditano. A continuación, José Salazar se "echó p'alante" por soleares. La voz no le acompaña demasiado, sin embargo pone corazón y flamenquería en sus interpretaciones, como demostró con mayor fortuna en la segunda parte del espectáculo, en la que se lanzó por bulerías. ¡Bien el romance de la reina Mercedes por bulerías! En el flamenco no todo es la voz, también está eso indefinible que configura la esencia de este arte.
tangos que fueron mu y aplaudidos y pusieron en pie a parte del público, dando paso al intermedio que, en esta ocasión, fue considerablemente más corto de lo que viene siendo habitual. La segunda parte del espectáculo comenzó con el baile
de Gema Garcés por alegrías y continuó con el ya mencionado
cante por bulerías de José Salazar. Finalmente, La Cañeta
retomó el protagonismo de la velada interpretando en pie y sin micrófono
-con el poderío de voz que tiene no le hace falta para nada- unas
bulerías en las que demostró todo su buen hacer como festera,
cantando, bailando, dando palmas y mezclando letras tradicionales con el
"Corazón partío" de Alejandro Sanz y la "Bulería"
de Bisbal. Al terminar, y tras los aplausos y saludos correspondientes,
los artistas se despidieron, dando por finalizado el espectáculo.
Ante los
![]() En realidad, lo que vimos la noche del viernes no fue solo la actuación
de una cantaora, sino un pequeño cuadro flamenco en el que todos
los integrantes tuvieron su momento de protagonismo. El pero que podemos
ponerle a la velada es que La Cañeta hizo solo tres cantes: alegrías,
Uge Martín. |
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