Longboards
 

 

Sábado 13 agosto 2005

Bar La Pasarela – Valladolid

En un fin de semana marcado por las ausencias, por los festejos rurales, por el buen tiempo y por la subida de la gasolina se llevó a cabo un concierto de la forma más espontánea que haya conocido. A por ello pues.

Desde hace unos meses, muchos ya sabemos que La Pasarela va a dejar de existir tal y como ahora la conocemos. Una pena. El actual morador/propietario de dicha terraza-bar, Carlos, abandona el negocio en otoño. Esperemos que el futuro del bar sea, por lo menos, tan prospero en lo musical como lo está siendo ahora en el presente. Y es que por suerte para todos los amantes de la música en directo, y del “guatequismo” en particular, se llevan realizando una serie de conciertos desde comienzos del verano actual. Una circunstancia que tuvo su comienzo con la ya mítica actuación de los medinenses Excrementes, seguida de la también muy aclamada de Sonics Rockets.

Este es el chiringuito... oooh! mortales

En esta ocasión, y después de dejar todo solucionado en un par de movimientos (o llamadas) y siempre con la premisa de la buena voluntad y predisposición para hacer las cosas por parte de todos, se consiguió la dicha de poder ver el directo de los bilbaínos LONGBOARDS, después de que un día antes tocasen en la Medina Campera (donde si no).

Antes de nada apuntar que estos últimos meses, si por algo los recordaré, es por haber tenido una “sobredosis” de música instro-surfera: Turbinas, Repetidores, Wrayajos, mp3ses, etc. Una ola musical que no para de crecer y que está inundando cual maremoto californiano los escenarios de la provincia. Apúntese dicho comentario pues bien podrá explicar el sentimiento agridulce de mis siguientes comentarios musicales.

El concierto se programó en unas fechas que no apuntaban así de primeras al éxito en cuanto a público. Mucha gente de tour rural por las fiestas patronales y otros en alguno de esos atascos playeros tan recurrentes en las noticias de antena 3. Bien podríamos decir que allí solamente podrían aparecer los músicos (que para eso estaban), los/las groupies (que para eso lo son), los patos del canal (que por eso es suyo), junto con los típicos despistaos del barrio (que por eso son multitud). Eran las 10 en punto y todo hacia presagiar lo peor. En la trastienda del bar (nota: El bar tiene varias curiosidades que merecen la pena destacar, si bien en un primer vistazo únicamente se ve el edifico, dividido en dos plantas, siendo la baja la propia del negocio hostelero y la alta la de vivienda – abandonada, según una leyenda, depués de la muerte de su antiguo dueño -, junto con la terraza chiringuitera. Esta misma, dispone de un patio trasero algo oculto por la vegetación del canal, lugar en donde se montan todos los tinglaos musicales y que permanece totalmente oculto de la calle principal solamente visible desde el margen izquierdo del Canal de Castilla. Un lugar al cual llamaremos trastienda en lo sucesivo) , pues eso, en el patio trasero u trastienda me encontré a mi llegada con que los músicos acababan de terminar el ensayo. Por allí me cruce con dos/tres personas conocidas (algunas de vista, no de gusto) junto con la clientela “despistada”. Un par de llamadas y de comentarios nos hacen suponer que el asunto se retrasaría bastante con lo que tendriamos el tiempo suficiente para tomar o comer algo. En esta ocasión no había parrillada.

y Tarantino enloqueció

Una hora más tarde, ya con el estómago lleno, nos topamos con el comienzo del directo ya en medio de un ambiente algo más animado. Allí estariamos unos 30-40 (músicos incluidos) de los habituales a estos saraos. De frente podíamos ver que allí se había dispuesto un batería, un guitarra y un bajista (formación simple y sencilla muy al gusto turbinero por poneros un ejemplo) pero de quienes no me quede con sus nombres (¿cómo os llamáis?). Comienzan los reverb a sonar. Primeras sensaciones. Si bien el grupo imprimía un sonido propio, en donde el guitarra mantenía muy bien el tipo en los temas más “western” por decirlo de alguna forma, si que es de honrados el subrayar que aquello iba haciendo aguas por algunos lados. El batería (algo que confirmó el mismo después del concierto) no sonaba todo lo bien que debería o podría haberlo hecho. Algo que debió de contagiar también al bajista, en algunos casos más pendiente ya de hablar entre tema y tema que de tocar en sí. Una sensación de dejavou , que fue contagiando al público, el cual iba buscando algún que otro sitio para reposar sus traseros.

yo tenía un novio que tocaba en un conjunto beat...ouh yeahhh!!

Pero no seamos crueles. Los chicos de Longboards le echaban ganas al asunto. Aunque sea sólo por la valentía y por las ganas que muestran en su “gira” vallisoletana merecen un aplauso. Y asi remontaron el vuelo increpando a ese público adormilado (que us acerquéis,coño!!). Si hasta se trajeron un pequeño stand y todo en donde vendían sus camisetas y su maqueta (a la cual ellos lo llaman disco). Si bien aquello estaba errando (precisamente este día) en lo emocional (lo musical) no falló en lo fundamental (la motivación). No obstante, espero que hayan tomado buena nota de lo que sus “hermanos sonoros” medinenses (Repetidores u/o Turbinas) son ya capaces de hacer, que, ojo, no es poco y además sorprende más. Seguro que los Mol, Su, y cia les habrán instruido bien.

Sigamos pues. Tres botellines de cerveza después, sentí, además de los primeros efluvios alcohólicos por mi mente, que la actuación parecía tomar los nuevos brios ya citados antes. Algunas versiones típicas del garaje surfero, y hasta ya podemos decir que tópicas, de Ventures, Shadows, etc etc (muchas) fueron algunos de los mejores momentos de la noche, junto con dos tres temas de su cosecha bilbotarra. A modo de anecdota decir que sonaban mejor cuando se ponían en plan Centauros del Desierto, es decir, en los momentos mas spaghetti western cuando entre bajo y guitarra hacán pequeños duelos por ver quien era más chulo de los dos.

La historia, finalmente, se cerró con poco ruido y con menos bises. No me acuerdo de la hora que sería, quizás ya habríamos pasado con creces la madrugada, pero allí todos mostraban una extraña imagen de cansancio acumulado.

Extraña noche sin duda; y es que después de asegurar a the fuzzturbina reverberante que nos veríamos en el fuzztone, al final recalamos de la forma más inesperada, lo juro, en un lugar en donde un concurso de karaoke, u de imitadores de Pimpinela, hacía las delicias del respetable allí congregado (el cual era merecedor de una alta calificación en el spanish bizarro way of life) y que bien podrían ser los extras perfectos en una pelícual de David Lynch. No me digáis como ni porqué, sólo sé que aquel extraño lugar puede ser el comienzo de nuevas aventuras sonoras. Sino al tiempo.

¡¡por eso vete, olvida que existo, mi nombre, mi movil...y date la vuelta!!

(foto movida debido a las convulsiones del estómago provocadas por la sana risa)

txt: musikas

 

UNA SEGUNDA OPINIÓN, POR REVERBEREADO

Longboards, parte 2

No voy a meteros en ambiente como bien ha hecho nuestro compañero Javi Musikas de crónicas y demás saraos de valladolidwebmusical.

Simplemente como seguidor de esta vertiente musical como es el surf instrumental y a ún mas de los grupos nacionales que intentan abrirse paso en este terreno donde hay mas fangos que mar uno estaba realmente ilusionado y emocionado por poder ver al fin a los longboards. El porqué? porque hace poco mi amigo Jaume Chewbacca de los grandes instrocosmicsurfers de Chewbaccas me aconsejó que no me los perdiera, yo ya sabía de la existencia de estos chicos, de sus temas colgados en internet, que van a grabar un disco (solo de versiones) creo recordar que para el toro records?, bueno, es lo mismo, a nivel nacional longboards si que son conocidos entre los amantes del instro surf y eso era una muy buena excusa para poder disfrutar su música en directo.

Con una hora de retraso se pusieron a armar ruido con la reverb y a usar una preciosa guitarra Mosrite modelo ventures, aunque todo fué fachada, no hubo mas que ruido, para mí, gran espectante de este concierto y este grupo fue la decepción mas absoluta. El guitarra no atinaba una, se cansaba de hacer los rasgueos doblados y a toda velocidad a lo Dick Dale, algo casi obligatorio en este rollo del surf instrumental, una desaprovechada unidad de reverb que podría hacer la delicia de mas de uno, una confusión continua en acordes y punteos, un guitarra que en cada canción paraba 5 min entre una y otra para afinar la guitarra, y consecuencia es el aburrimiento masivo del publico, hasta en mitad de una canción paró y se puso a afinar durante el resto del tema. El punto de la cumbre fue cuando en mitad de una canción se quito la guitarra, cogió la de repuesto, no le sonaba, empezaron de nuevo el tema (un grandísimo tema de los relámpagos reventado por tres veces seguidas) y de nuevo no se sentía agusto con la guitarra y volvió a parar el tema a mitad y a ponerse la primera guitarra y vuelta a empezar. Un bajista que mas que animarnos nos intimidaba con sus berridos y casi amenazas porque bailáramos, chicos, no entendemos lo que estáis tocando, como movernos pues? El batería le daba bien pero sin una pegada efectiva, en estos garitos no es necesario sonorizar la batería.

En un principio creí que no era mas que un mal día para todos estos chicos, pero no, gente que les vio el viernes me confirmaba el mismo hecho, y de hecho comentaron que con el medina surfera de hace un par de fines de semana que el listón quedo muy alto en el cafetal.

En concreto, decepción. Gente sentada por el suelo, hablando entre ellos sin prestar la mas mínima atención al concierto, y muchos con ganas de que ya acabara ese concierto. No se si será por falta de ensayos, por falta de ganas, o por falta de técnica. Esperemos que en las próximas ocasiones tengamos la oportunidad de verles con otro comportamiento y otra manera musical.

Reverberado.