MAYALDE

en "LOS CONCIERTOS DE LA ESTUFA"

4 de marzo en las 'Antiguas Escuelas' de Arrabal de Portillo

El Lugar.

Uno de los festivales, o ciclos de conciertos, más interesantes que en los últimos años se están realizando por la provincia vallisoletana tiene lugar en Arrabal de Portillo. Allí, un grupo de entusiastas de la música, entre los que figuran no pocos dulzaineros amaparados en la Asociación Cultural Suspiros del Masegar, se reúnen todos los viernes invernales de enero y febrero, junto con el primaveral marzo, para, al calor de una vieja estufa, presenciar esas músicas que se dan en llamar tradicionales o de raíz. Unas obras a la que no poco debemos, y a la que en gran parte olvidamos en esta tierra nuestra tan rica en tradiciones musicales, la cual es muchas veces pobre en difundirlas y en (todavía es peor) en no promoverlas ni difundirlas entre los jóvenes. A tal evento, lo han dado en llamar Los Conciertos de la Estufa.

Pues bien, dichos recitales y conciertos, se realizan en un marco que no por normal, no deja de tener un extraño encanto. El lugar donde se acogen son las antiguas escuelas de Arrabal de Portillo. Un edificio destartalado en la apariencia, pero que una vez dentro te sitúa en un ambiente muy familiar. Allí te encuentras con un pequeño espacio (el antiguo aula) donde se han dispuesto distintas sillas y bancos, todos mirando a una pequeña tarima en donde los artistas o maestros (como fue el caso en esta fría noche) imparten su clase magistral, con las antiguas pizarras de fondo. Si. Aquí se cambia el lujo, la parafernalia y las falsas apariencias de teatros, por el buen trato, el calor humano y por un respeto al que, allí arriba, en el estrado, muestra su obra y enseña su arte. Todas las paredes estan rodeadas de una selección de distintas fotos, carteles, dibujos,...relacionados con las muy variadas actuaciones que se han ido llevando a cabo desde 1999, año en que comenzó, parece ser, todo esta historial.

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El recital.

Y ahora pues al concierto. Esta ha sido mi primera visita a Los Conciertos de la Estufa, pero seguro que no será la última. Para tal ocasión escogimos la actuación del dúo MAYALDE. Y no por casualidad, de ellos puedo decir que fue el primer grupo que vi en directo. Con mis 5 añitos de rigor y en las fiestas patronales del pueblo de mi padre (Valdecarros… por qué no decirlo) vi, subido encima de un remolque de tractor, a un personaje que, a la vez que reproducía todo tipo de ritmos y sonidos sacados de una serie de artilugios que en cualquier entorno rural podríamos encontrar, contaba mil y un refranes, dichos y brindis. Así cucharones, escobas, cazuelas, morteros, trillos, horcas, vasos, huesos, etc, etc, junto con otros de su propia construcción, como el ya mítico “berna-beé”, fueron la base instrumental. A lo que sumábamos la capacidad de comunicar de dicho juglar…que tiempos aquellos. Eso si, uno, después de haber concluido todo, pretendia reproducir lo que allí acababamos de aprender (o eso creíamos), con lo que más de un plato o vaso rompíamos en dicho intento, con la muy merecida regañina maternal... ...

 

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Pues bien, 25 años después, este extraño personaje (llamémosle Eusebio a partir de ahora) sigue empeñado en enseñarnos a tod@s la rica tradición musical de estas tierras. Acompañado de Pilar, y ya en sus últimas actuaciones de sus dos hijos, Mayalde (es un todo) siguen tan frescos como el primer día. Su capacidad de renovación y de investigación sigue en pie, y así actuación tras actuación o temporada tras temporada, nuevos instrumentos, nuevos brindis, nuevos cantares, nuevas historias que, en definitiva, sigue aprendeindo y recopilando el bueno de Eusebio, quien casi por extraño encanto consigue mantener una atención entre el público que allí estábamos (por cierto, no se si he mentado que estaba repleto). Con momentos mágicos, como la moneda que lanza por la vasija, el “examen” sobre los ritmos…el “la tiro, la tiro,…” junto con el “ya no la tiro, ya no la tiro,…” haciendo metáforas entre la jota, la seguidilla, la charrada, el pasacalle…, las “panaderas” con vaso, etc, y todo con entusiasmo y entrega de ambas partes: artistas, y público. Un público respetuoso y atento, que a medida que fue transcurriendo la actuación fue tomando más protagonismo. Así, y después del “recreo” (muy buenas las pastas de coco), Eusebio y Pilar animaron a todos a participar, bien en forma de coro, bien dentro de las propias piezas que a tal fin había que ejecutar, siempre con las “percusiones” como base de toda la actuación.

 

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El concierto iba llegando a su fin, después de dos horas y pico. Una despedida sentida, emocionada, dio paso al camino de vuelta al hogar tanto de los artistas como de los que hasta allí nos desplazamos.

El Recuerdo.

Han pasado varios días desde entonces. Hoy mismo he buscado por la red las próximas actuaciones de Mayalde por las cercanías y veo las siguientes: Teatro Cervantes (22 de Abril) y La Cistérniga (28 de Mayo). Bueno, pues puede parecer extraño en mi, pero (y sin que os sirva de precedente) …
os recomiendo a tod@s que por una vez me hagáis caso: no os lo perdáis.

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fotos: Julian Sanz del Río (gracias...)

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