OVNI

en El Purgatorio

Medina del Campo - 10 junio

 

 

¿Hay alguién en la tierra?....pipipiririripipi....

¿Hay alguién en la tierra?...pipipiriripi...

¡Hay que destruir tierra porque hay gente muy mala!.

Los platilloooos volaaaantes

los platilloooos flotaaaantes

los platillooos rodaaantes.....

todo el mundooo les veeeee (menos yooo...)

Sin lugar a dudas que esta bella canción de Los Salvajes, aquel gran grupo sixty, tiene en estos momentos una vigencia total, y es que estos extraños avistamientos se están repitiendo con frecuencia en tierras de Medina. Y es que la presencia por ¿segunda vez? de los OVNI's ya da muestras de una afición demasiado inusitada a la ¿ufología? u yo que porras se, de estos medinasonoros locos locos... sino al tiempo.

Verlo para creerlo como diría aquel. El viernes cogemos carretera y nos acercamos a conocer un nuevo local que se anima a ofrecer, además de alcoholes y demás brebajes, pues algo de rock'n'roll. Se trata del Purgatorio, bar que a fe mía ha pasado a ser más ya un infierno de pernicidio y descontrol sexual, que de tránsito celestial de celibato.

 

 

Pero todo ello perfectamente insonorizado oiga usted, pues callejeando andábamos en busca del garito, y no escuchamos sonido alguno de los OVNI hasta que nos encontramos pasando los portones. Y es que vaya fuerza que se gastan estos chicos. El batería (Mari), cual animal en celo, aporreaba los parches con un volumen salvaje, lo que unido a la fuerza de las guitarras (Esteban y Maxi) hacía casi inapreciable la voz del solista. Parece ser ( y me remito a crónicas pasadas) que los marcianos estos gustan de tener el volúmen por las nubes. Punkis que son, oye. Pero ¡porras!, mis pobres tímpanos no se merecían semejante golpe... Por suerte para todos esta situación se fue remendiando a medida que las canciones y las cervezas se iban consumiendo (benditas drogas blandas).

 

 

Una vez aclimatados al ruid..ejem la música y al amplio bar (sólo dos observaciones: faltó algún juego de luces - es más, no las había - y una mínima tarima), empezamos a practicar la olvidada labor de cronista quedándonos con algunas anécdotas que fueron sucediéndose a lo largo del concierto.

Estos marcianos, bonaerenses de voz, castellanos de apellido (segovia brother’s), catalanes de adopción (el bajista Pere), pero sobre todo rockeros de corazón, te retrotraen por momentos al punk-rock de finales de los 70, todo muy bien aclimitado en el revival rockero este que ha ido surgiendo en estos años junto con alguna dosis de glam y pop de los primeros 80. Desde los Sex Pistols, hasta el propio Bowie... Una forma de ver el rock muy publicitada por gente como The Strokes o The Libertines así como por las propias compañias discográficas (esa imaginación al poder), pero que de la voz y manos de estos extraterrestres toma digamos hasta otro color más personal, no tan clónico vamos...

 


En la casi hora de duración del directo (¿qué corto no?), el publico se sintió progresivamente teletransportado a ese submundo. Sobre todo esas inestimables bellas grupies algo alucinadas (es broma), unos pseudo fotógrafos estorbándose (cada vez hay mais), justo al lado de unos borrachines saltarines que hacían la primera y guerrera línea del frente. El grupo, por si no fuera poco, encima animaba más al personal, sobre todo Mati (batería) que en un momento de impás del concierto agarró un micro y comenzó a parlar y aplaudir sin ton ni son, pero que fue sirvió como extraño detonante para que los más rezagados (me incluyo) se animasen a dar ya algún salto que otro, que lindo...

 

 

Como no estaba muy ducho en el cancionero marciano (confieso no haber visto ovnis hasta este mismo día) deciros que no sabría con que temas quedarme u hacer mención. Podría coger y tirar de listados, y demás, pero no sería sincero conmigo mismo. Todas las canciones eran potentes, más aplaudidas las que la afición concocía, pero en líneas general todas notables, con un macabro regusto a Tequila, pero sobre todo cargadas de rock. Deciros que la actuación fue cobrando enteros a medida que pasaron los minutos quedándonos gran parte de los presentes con la sensación de que la tormenta sonora fue corta. Justo en el momento en que Maxi soltó unas proclamas antipirateo con el fin de decirnos que habían traído discos (algo absurdas...), supe dos cosas, que estaban de gira con el orweliano albúm 1984, y que además eran muy felices. Pues que bien.

En definitiva bueniiisiimo y divertidiiisiimo concierto (que no se mosqueen) en un garito que esperemos se convierta pronto en uno de los "habituales" de la provincia, en esto de los conciertos y demás historias musicales como puede ser el caso de su vecino cafe tal. Buenos mimbres tienen para lograrlo.

musikas