Red House 27 de enero de 2005 en el Tío Molonio, Valladolid

Gran noche de Blues en el Molonio:

Se veía afición, pero sin ningún agobio ni aprieto; una lástima una vez más que la gente no se apunte más a estos eventos, aunque para lo de ayer, siempre quedará la excusa del frío…

Concierto en familia: Entre el público, mayoritariamente músicos locales (muy bueno el detalle de “Afónikos perdidos” de ponerles en las banquetas del escenario una maqueta a cada músico antes del concierto. La cara de sorpresa de Simón fue un puntazo). Por allí los habituales Roberto Terne, Alberto Guerrero, y otros muchos, desde recientes “Nocte's”, “Chloe's”, hasta clásicos “Miembros”, y Nacho X-trañas, asumiendo el papel técnico de sonorizar el concierto (el sonido, bien, pero ayer no eran toros difíciles: reconozcamos que un par de guitarras en el canal limpio y bajitas, junto con 1 voz, y 1 monitor, no debería suponer mucho problema para ningún técnico experimentado, por supuesto como el de ayer).

No se hicieron esperar demasiado, y tras repasar un poco la afinación, comenzaron con la anécdota de que el ampli de Simón NO sonaba!!! Tras unos tensos segundos, se dió cuenta de que lo había conectado mal y lo corrigió, entre las primeras risas de la noche (me queda la duda de si no era una broma para romper el hielo de la ola de frío que nos rodea)

Fría noche de Invierno. Y frío como siempre al principio el público de Valladolid… , realmente “frío” no es la palabra.

Más bien, fuera de lugar, como “pasando por allí” a ver si había algo interesante (algo raro, para un precio de entrada de 6/8€, y conociendo el reconocido curriculum de los músicos: Simón (Ex Caiga quien caiga, Duncan Dhu,…etc), y Jeff Espinoza (Ex Vargas blues band).

Red House (en adelante RH), comenzó muy suavecito, casi como un susurro…algunos adornos en los 2 primeros temas parecían casi imperceptibles incluso desde la privilegiada primera fila en la que me encontraba con mi incansable compañero de fatigas, Diego. Afortunadamente, un par de valientes lanzaron los primeros “Silencio, coño…” y más de uno se dió cuenta de que había ido a un concierto de Blues del bueno: allí no había material para “saltar” o “chillar”, sino “escuchar”. Cuanto más hablaba la gente, parecía que más bajito tocaban ellos, como pretendiendo hacer que nos diéramos contra el muro de la realidad para comprenderlo. Después de eso, cordialidad y compenetración perfecta con el público (unas 100 personas); como en compensación por ese extraño comienzo, Simón le dio un “toquecito” al Master de su ENGL valvular, e hizo lo propio con el Fender de Jeff, consiguiendo que el sonido pasara a un primer plano, sin llegar a estar en absoluto alto en ningún momento.

Como no soy ningún experto en el repertorio de RH, me centraré en lo que más me llamó la atención del concierto: toda una lección de “Dinámica”, con poco más que una guitarra y un ampli “a pelo”. Simón jugaba constantemente con el volumen y el tono de la guitarra, de mute a harmónicos, de púa a dedos, de limpio a una ligerísima saturación… Y nada de sofisticadas pedaleras y racks de efectos digitales modernos: Una simple cadena de pedales Compresor->Uni-vibe->Delay, prácticamente activada constantemente.

Para los fanáticos de los sonidos “vintage”, comentar que salvo el delay de Boss, el resto de pedales parecían sacados del mismo escenario de Woodstock. Dignos de ver (muy Hendrix)

Sonido limpio constantemente; y Jeff, más sencillo imposible: Una Strato directa al ampli: punto!!.

Blues, blues y más blues durante aproximadamente hora y media: una tras otra repasando grandes clásicos (Me quedo con “Thrill is gone” (B.B.King) y el “Semental de Tenesse” (J.J. Calley??), como lo presentaron ellos entre risas) junto con algunos temas elegidos para su reciente doble directo (“Captured Live!!!”). Grandes fraseos dóricos y sobre todo pentatónicos mayores y menores, y Simón que ya en caliente, empezaba a levantarse del taburete, desde lo más sensible, hasta lo más vertiginoso, demostrando un gran virtuosismo sobre el mástil: Amablemente Jeff, le cedía el protagonismo, repitiendo los riff de acompañamiento en un discreto segundo plano, como en un claro: “Hasta que tú digas…”, alargando algún tema hasta por encima de los 10 minutos… sin que resultara en absoluto cansado. Un Jeff, al que las canas le han dado más serenidad y más peso en la voz que cuando tuve ocasión de verle junto a Javier Vargas en Mambo (ya ha llovido). Bien en su papel: en ocasiones el tono un poco rasgado, aportando más blues si cabe (aunque no puedo garantizar que sea un efecto deliberado, o el peso de los kms de carretera y los años…).

Al final, y con los deberes musicalmente ya cumplidos, un par de guiños de diversión: Simón se baja del escenario en mitad de un solo con un cable de unos 20 metros y empieza a puntear entre el público. Poco a poco se acerca a las escaleras del Molonio y empieza a subirlas sin dejar de tocar. Se cruza con una pareja que bajaba y les saluda amablemente. Ellos se quedan como alucinados (Imagínate que entras en un bar y te cruzas con un tío haciendo un solo de guitarra por la escalera del mismo…;-)). Vuelve a bajar, se encarama a la barra, y se atiza la correspondiente uña de bourbon con el camarero, sin dejar de tocar ni un instante, y acaba retornando al escenario donde le espera la gloria del reconocimiento en forma de aplauso, mientras rematan el tema. Por el camino, aún le queda tiempo para cogerle el móvil a una chica que estaba levantándolo en esa moderna actitud de hacer que alguien a muchos kilómetros pueda “oir” algo del concierto (siempre se oye un barullo horrible, pero sabéis a qué me refiero). Ni corto ni perezoso, entabla una conversación con el novio de la susodicha, entre grandes carcajadas del respetable…

Finalmente, un par de bises, y nota bien alta. Se vendieron bastantes discos allí, los cuales firmaron muy amablemente. Tenían una sonrisa para todo el que se acercara, incluso entablaban breves conversaciones con los músicos locales, traspasando la frontera del concierto hacia la fiesta…

En definitiva, este público vallisoletano sigue siendo bastante difícil, pero no imposible de ablandar: eso sí… hacen falta bastantes tablas para ello, como las que demostraron ayer RH.

Larga vida al Blues!!!

Un descuido nos hizo olvidar la cámara de fotos, así que disculpas por no poder ofreceros ninguna.

 

Texto crítica por: Carran

 

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