texto: DIEGO ALONSO diegoalonso@valladolidwebmusical.org fotografías: PATRICIA LÓPEZ pati247@hotmail.com En su 8ª edición, el festival indie más entrañable de la meseta castellana se ha hecho adulto. El Sonorama paladeó por primera vez las mieles del éxito masivo (7.000 asistentes por noche, cabezas de cartel de talla internacional), pero también reveló los primeros problemas de organización: notables retrasos y un sonido bastante mejorable. En cualquier caso, es sin duda un motivo de enhorabuena que el festival burgalés se incorpore, desde ya, a la agenda de las citas estivales imprescindibles. 19 Tras un retraso de más de dos horas, MADEE lucieron sin pudor su amor por Sunny Day Real Estate y demás luminarias del emo transatlántico (escudería BCore , claro) en una actuación potente aunque algo errática. Los catalanes fueron inevitablemente perjudicados por las prisas, al igual que AUSTRALIAN BLONDE , que se vieron forzados a realizar una brevísima actuación marcada por el power pop maduro y agridulce de sus últimos trabajos. No hubo “ Chup Chup ” (lo que es de agradecer) pero sí medios tiempos llenos de bonitas melodías y un celebrado final con “ Cool Dive ”, que sirvió para dar paso a THE SUNDAY DRIVERS , que ofrecieron el primer gran concierto del festival.
Los toledanos demostraron, una vez más, que es encima de un escenario donde su discreto Little Heart Attacks consigue realmente despegar. Canciones como “I Ain't Down ”, “ Love , Our Love ” y “ Only In The Dark Days ” se acercaron peligrosamente a la perfección, mientras que el himno “ Little Heart Attacks ” logró que el público alzara sus manos al cielo y cantara “la la la ” como en el verano del 67 (o casi). Encantador.
Por su parte, OCEAN COLOUR SCENE fueron previsiblemente aburridos, acudiendo al pasado en busca de inspiración (“Riverboat Song”) e intentando iniciar un anémico gospel con el manido estribillo de “Profit In Peace” (“Hey, we don't wanna fight no more”). Más o menos, lo de siempre. Los mexicanos MOLOTOV aparecieron entre gestos de desaprobación del sector más selectivo de la audiencia, que aprovechó la ocasión para huir al mercadillo. Y lo cierto es que, vista y oída de lejos, su espasmódica mezcla de rap-metal y spanglish era bastante más soportable. El momento freak de la noche llegó con la versión de “Mi Agüita Amarilla” de los ilustres Toreros Muertos, aunque también cayeron arengas de la talla de “Gimme Tha Power”, “Chinga Tu Madre” o “Puto”, que concedieron inolvidables momentos de pogo a un no-tan-reducido grupo de seguidores.
El momento de la apoteosis llegó con !!!. La big band del punk-funk logró sobreponerse a un más que deficiente sonido gracias a una actuación al mismo tiempo visceral y festiva en la que nadie (literalmente) pudo quedarse con los pies pegados al suelo. Repasaron algunos de los mejores momentos de Louden Up Now, como la provocativa “Pardon My Freedom” o la suite “Me And Giuliani Down By The School Yard”, pero el pulso tribal y polirrítmico del directo de los americanos (en continua y asombrosa rotación con sus instrumentos) es mucho más que la suma de sus partes. Tremendos. La revolución empieza en la pista de baile. 20 La segunda jornada del festival se abrió con MAGA, cuyo directo ha ganado notablemente en intensidad y cercanía desde que han decidido reducir su dependencia de los sonidos pregrabados. Tener canciones como “Diecinueve” o “Un Lugar Encendido” también ayuda, claro. Los sevillanos se permitieron incluso un particular homenaje a Golpes Bajos con una excelente versión de “No Mires A Los Ojos De La Gente”, aunando el pasado y el mejor presente de la música pop en castellano. JET LAG buscaron un sonido intimista y encontraron el tedio. Sus intentos por no estancarse en los modestos logros de Beautiful Scars y avanzar musicalmente son loables, pero sin duda lo mejor de su directo es la versión de “Friday I'm In Love” de The Cure. Y eso no es bueno. Tampoco fue fácil para IVÁN FERREIRO llevar al escenario sus Canciones Para El Tiempo Y La Distancia, para las cuales, por el momento, se recomienda escucha doméstica. Mención aparte merece la desconcertante revisión de “M”, de Piratas. Seguramente merece otra oportunidad.
Pero la mayor decepción llegó con MOGWAI, quienes se mostraron absolutamente inofensivos. ¿Se agotó la caja de los trucos? Todo el mundo sabe que el post-rock está muerto, pero esperábamos mucho más de una banda que solía regalar tapones para los oídos en sus propias actuaciones y cuyo concierto en el FIB 2001 llegó a oírse hasta en Castellón (según dice la leyenda). Para los escoceses, el manejo de las dinámicas extremas sobre el escenario es una parte tan integral de su música como las propias melodías o la reluciente calva de Stuart Braithwaite. Por ello, sin el factor volumen a su favor, “Helicon 1” y “Mogwai Fear Satan” sonaron más convencionales que nunca, despojadas del brutal sadismo de antaño. Sólo las canciones de factura más preciosista, como la majestuosa “Hunted By A Freak”, pudieron salvarse del desastre. |