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Fue el pasado 29 de junio cuando se celebró por fin en Valladolid el concierto de re-encuentro, de re-unión y de re-greso de Celtas Cortos. Esa banda pucelana embajadora de esta tierra…allende las fronteras, y que por azares de la técnica pospuso en una semana su puesta de largo ante sus paisanos.

La relevancia de dicho concierto estribaba tanto en lo musical como en lo más puramente emotivo (y es que estamos muy cariñosos últiamante oiga).

Los Celtas, desde la salida del nuevo recopilatorio “20 soplando versos”, y más aún con la re-entré del carismático Jesús Cifuentes al alimón con el guitarrista José Sendino, habían logrado en estos primeros meses despertar la curiosidad de los mass media y de muchos seguidores de los digamos… de vieja escuela. Aquellos que rompían sus huesos a comienzos de los 90 dando vivas a Riaño y patrocinando la Insumisión.

Y es que un poco de todas estas historias han quedado en los posos de aquel grupo de chavales de Las Delicias, que sin quererlo ni beberlo comenzaron su particular Cuento vital hace ya dos décadas ya ves tú. La publicación del disco ha servido, en definitiva, para hacernos recordar todos aquellos himnos que en su día algunos escuchamos en una muy lluviosa Plaza Mayor: Que voy hacer yo, La Senda del Tiempo, Si me veo no me creo…

En esta ocasión la fiesta (que también servía de promoción para el 150 aniversario del Norte de Castilla) no sería en la res pública, usease plaza mayor, sino en el polideportivo Pisuerga. Una auténtica lástima, por supuesto. Pero curaos de espanto como estamos ya con este ayuntamiento, los habitantes de la ciudad ladrilio nos dispusimos (con la mejor de nuestras sonrisas) a disfrutar del concierto.

Me acuerdo ahora que alguno de nosotros comentó, justo antes de entrar, que dicho pabellón tenía una mejor acústica que el ‘histórico' Huerta del Rey. Yo no había asistido nunca a este espacio así que creí en las palabras del sabio. Ejem ejem.

Decir que en el cartel del día, aparecían, junto a los propios Celtas, La Linga y La Hora del Gato. Dos grupos que directa o indirectamente son parte de la reciente historia de Celtas Cortos, tanto en lo personal como en lo más estrictamente profesional.

La Linga, quienes andan dando rodaje a su último trabajo ‘Pan y Circo' donde colabora el propio Sendino y en donde reconocíamos a dos exBaikal (que buenos años aquellos), les tocó abrir el espectáculo. El público, de todas las edades, aunque adolescente en su mayor parte, acogió con cierta frialdad los primeros temas del grupo. Entre que todavía estaba el personal entrando y, que, como los negros nubarrones que anuncian la tormenta, el sonido que llegaba a nuestros oídos no se distinguía en absoluto, aquello no tenía mucho empuje. Con el pobre cantante desgañitándose, con las guitarras sonando unas encima de las otras, aquello sólo se pudo salvar gracias a la actitud del grupo, que con mucho entusiasmo y con algo de resignación pudieron solventar la papeleta. Bueno … decir que los más viejos del lugar echamos en falta algún hit de los viejos tiempos ‘baikaleros'...

Un ratico más tarde, y ya con los técnicos de sonido algo más espabilaos (el calor en algunas personas produce conatos de extraña somnolencia), La Hora del Gato, el grupo que el simpar Antuan (el chico de Murcia que sustituyó a Cifuentes hace 4 años) ha creado junto con el guitarrista Raúl Olivar, tuvo su primer bautismo musical. Estos relojeros gatunos están pensados para dar satisfacción y vidilla a todo esto que dan en llamar como fusión pop flamenquera, el flamencopop o flamencorock. Quizás una fórmula ya algo manida ¿no?, donde ya disfrutamos de buenos precedentes –me vienen a la cabeza Mártires del Compás-, y de otros algo más ramplones (ustedes, oyentes de la radio formula ya saben a que me refiero). A ver que camino sigue el gato.

Su puesta de largo (al parecer era su primera actuación ante un aforo amplio) fue correcta y sobre ellos crecieron las ovaciones a medida que nos iban soltando temas. Antuan, contagiado por el momento, nos sorprendió con un tono de voz muy distinto al que tenía en Celtas, un tanto ‘agitanao', lo que unido al niu look que llevaba (vaya pelucón) bien parecía el tipo haber salido de las 3000 viviendas de Sevilla. Cerraron abanicando al personal entre vitos y oles. Oreja y vuelta al ruedo.

 

la juventud se refresca

No había más teloneros que degustar. Se iba a servir el plato fuerte de la noche. Más y más calor en la pista. Y el polideportivo iba cogiendo ambiente. Media hora de espera y las notas del Túnel de las Delicias dieron paso al espectáculo. El sonido (demasiado pendientes del tema estábamos) parecía volver a dar problemas. ¡¡No nos importaba!!. El calor del público (que cosas) nos empujaba a todos a dejarnos llevar por las primeras notas de Alberto al violín. Comenzó la faena.

Empiezan a soltar los temas más clásicos del grupo, mezclados con alguno de los últimos temas. Entre las canciones Cifuentes nos da la bienvenida. Se le veía emocionado. En estas que recuerda que “todos deberíamos de estar en este instante en la Plaza Mayor ”… pero el ayuntamiento parece que no estuvo por la labor… El público responde con una calurosa ovación.

La banda con ganas y mucha energía daba respuesta al público con una sucesión de temas clásicos sin casi respiro…pero, cuando ya llevábamos una hora de concierto, el sonido comenzó a dar problemas más graves si cabe. En el Tranquilo Majete, después de sentir como algunos altavoces se quedaban mudos por momentos, todo acabó por desconectarse…sonido, luces,…. el respetable comenzó el karaoke y la banda se puso a realizar la guitarra de aire. Entrañable.

El percance pilló ya a pocos por sorpresa. Después de unos minutos de incertidumbre, y con las gradas ya algo más vacías (allí nadie sabía nada), el grupo vuelve a escena para intentar rematar la faena. 5 temas más y al final todos contentos. El grupo nos demostró que está en buen momento, con muchas ganas y entusiasmo…algo que podemos llamar como la 2ª juventud.

Nos queda el consuelo de que a primeros de septiembre tocarán en Medina del Campo. Esperemos que con mejor suerte en lo ‘técnico'. Lo emocional lo tienen ya asegurado.

Como muestra de esta última aseveración he aquí un comentario que una tal Luz (una de las personas agraciadas con una entrada) remitió a la redacción secreta de valladolidwebmusical:

  Entrañables, divertidos, ocurrentes...como siempre. El concierto estuvo genial, no esperaba menos de los Celtas. Fué todo un alegrón volver a ver al grupo ¡¡una pena que no actuen más a menudo en Valladolid con lo que se les quiere!!! Muy bien La Linga, un puntazo La Hora del Gato. En resumen, todo un movidón para una noche de jueves. Espero que no tarden mucho en volver a actuar.  
Un abrazo a todos.  

Luz

  ...pues otro para ti Luz…

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