CICLO JOVENES CANTAUTORES
CESAR RODRIGUEZ + CONCHITA
TEATRO CERVANTES. 16-XiI-2006. VALLADOLID

 

Acabo el ciclo de cantautores en Valladolid,  Cesar Rodriguez y Conchita fueron los encargados de poner el broche de oro a esta iniciativa que, sorprendiendo a propios y extraños, ha tenido una acogida mas que notable tanto en Salamanca como en Valladolid.

 

Cesar Rodriguez es un joven madrileño que, a sus 29 años, tiene ya una carrera musical más que notable en el mundo de la música. Mas de diez años, varias maquetas y habitual ya en las recopilaciones que salen al mercado de música de autor. Ni que decir tiene que en estos años no ha dejado nunca de componer, de tocar, de perfeccionarse y mejorar, con paciencia, sin perder la ilusión, cuestión que ha resultado básica a la hora de ofrecer preciosas melodías, letras dignas de ser escuchadas, pensadas y recordadas y una personalidad en directo que hace que cualquier escenario se quede pequeño.

Está a punto de sacar un nuevo trabajo que todos los amantes de la canción de autor esperamos con ganas tras sus últimas actuaciones con banda en la Sala Galileo en Madrid.

Cuando este ciclo se inicio, el abajo firmante, que algo tuvo que ver en la realización de esta iniciativa, de las únicas personas de las que estaba completamente seguro que podría llenar con su presencia, su voz, su dominio de la guitarra y mostrando su espectáculo un escenario de un teatro, era Cesar Rodriguez. 

Con todo y con eso, Cesar sigue sintiendo los nervios propios de un concierto en directo, pero es capaz de dominarlos y presentarse en el Calderón en Valladolid como el gran artista que es.

Y así fue, salió, con su guitarra, se sentó en la butaca y empezó con En esto me baso, canción en la que hace referencia a cuales son las razones que le impulsan a coger la guitarra y componer, tras ella Pensaran, poniendo el toque reivindicativo, déjame entrar, cortando rosas, colisión, en la sombra, canciones que jamás deberían faltar en la discográfica de ningún melómano que se precie y que, por desgracia y por la falta de apoyo de los “dueños del mercado”, son desconocidas aun para la gran mayoría.

Aunque  esto hace que estas canciones sean más especiales si cabe, y que, los que tenemos la suerte de haber topado con estas creaciones, sintamos el lujo de la exclusividad, aunque sin lugar a dudas, nos congratularíamos con mejores y mayores éxitos puesto que significaría que la sociedad no se conforma con lo fácil, lo regalado, lo gastado, lo único que se permite sacar la cabeza, significaría que tenemos una sociedad activa y pensante, sin lugar a dudas, una sociedad mejor.

El concierto fue breve y una vez más se vio obligado a salir de nuevo para interpretar una canción más.

Acertado en sus comentarios, unas veces cómicos, otros serios y reflexivos y siempre sentidos, con voz segura, melodiosa, potente y una guitarra que competía en protagonismo con las letras de cada una de sus canciones. 

En resumen, un buen concierto del que solo podemos criticar que nos dejó con ganas de más, sensación esta a lo que, los que solemos acudir a las actuaciones de este gran artista, estamos acostumbrados, es difícil quedar harto de cosas tan buenas.

Tras él, Conchita dio el relevo, salió en principio ella sola con su guitarra negra y su voz dulce, agradeció la oportunidad de estrenar sus canciones en un teatro por primera vez (y a bien seguro, no la última), también mostró su respeto y admiración por Cesar y continuó con un espectáculo en el que presentó las canciones del disco “Nada más” que esta a punto de salir, en febrero, y para el que cuenta con un apoyo importante de los medios así como de colaboraciones interesantes como la de Antonio Vega en su cancion y ahora que.

Siendo tan joven como es, esta artista finlandesa afincada en Madrid tiene composiciones interesantes, siempre pegadizas y sencillas de escuchar, aunque no por ello fáciles de crear o descuidadas, mas bien todo lo contrario.

En sus canciones Conchita cuida la poesía, trata de contarnos historias que nos suenen familiares o con las que podamos conectar, y lo consigue en casi todas las ocasiones. Sin embargo aun le faltan tablas, salió nerviosa y, ni siquiera cuando se vio acompañada a la guitarra (merece una mención aparte, puesto que las canciones tomaban una nueva dimensión mucho mas grande cuando dicho músico, a la guitarra, participaba) logró tranquilizarse y debido a ello tuvo un par de deslices de memoria. Sin embargo su ternura y la sencillez con la que interpreta hicieron que todo el mundo disfrutase con su concierto.

Su repertorio, repleto de historias de encuentros y desencuentros, de amores y desamores y de lugares comunes, contó en esta ocasión con 13 canciones, entre las que podríamos destacar Juan y Lucia, Cambiemos la  historia, 3 segundos, Tonta que sin lugar a dudas, y si esta joven tiene la suerte que se merece, oiremos en un futuro en más de una ocasión, gato, en la que denunciaba la crítica destructiva e injusta o una canción preciosa, dulce y consistente ¿Cómo te digo eso?.

Reiteración en la temática, quizás si, pero démosla tiempo, aun esta empezando a dar sus primeras notas y ya ha llamado la atención, solo esperamos que su carrera no sea flor de un día porque tras este espectáculo se puede observar que, con las oportunidades necesarias, Conchita puede llegar a ser un personaje importante dentro de la música de este país. Desde aquí, la deseamos la mejor de las suertes.

Entre ambas ciudades (Valladolid y Salamanca) y en un total de 8 conciertos (cuatro en cada provincia) un total de 1700 personas han  asistido y disfrutado del arte de estos jóvenes, traídos en su mayoría de la capital. Este número de personas denota que la canción de autor sigue teniendo su público, demanda existe, entonces, ¿Dónde se encuentra la oferta? ¿Hay que seguir desplazandose hasta Madrid para poder experimentar la sensación de ver a esta gente (así como a otra mucha que, con una altísima calidad, deleitan al publico madrileño) en concierto?.

Hemos disfrutado mucho con todos aquellos que hemos tenido la suerte de ver en esta ocasión, en la retina Merche Corisco con voz rasgada y sentida, Albertucho y su rock de autor, el conciertazo que ofreció Chaouen y su banda, Luis Ramiro y su creatividad infinita, la inmensa originalidad de Andrés Lewin, el compromiso y diversión de Marwan, el arte y saber hacer de Cesar Rodriguez y la dulzura de Conchita.

Vinieron, tocaron y convencieron, ahora solo queda la esperanza de que este ciclo se repita en años venideros, hace falta que esto tenga eco y, de no ser así, al menos, habremos conseguido que un amplio grupo de personas puedan permitirse el pequeño lujo y gustazo, dentro de unos años, de poder decir aquello de “¿sabes?, yo pude verlo cuando aun no era conocido en un ciclo de jóvenes cantautores”.

TXT: Por Raul Herrero Tome

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