XI FESTIVAL INTERNACIONAL
FOLK PLASENCIA 2006

 

Del 24 al 26 de agosto de 2006

 

 

 

La Crónica de tres días extremeños

 


Esta recién finalizada undécima edición del Festival Internacional Folk Plasencia 2006 va a marcar un antes y un después en la singladura de este evento, el cual una vez más se ha convertido en cita ineludible para los amantes de la música tradicional.

Desde el Ayuntamiento de la ciudad han tomado las riendas de esta propuesta que ameniza las noches del último fin de semana de agosto. Y vaya si lo han hecho bien. La primera decisión fue apostar por el folk y el folclore sin concesiones de ningún tipo y la segunda fue dar al público que disfruta de este tipo de música razones para volver, y en ambos casos con un patrón común: el respeto. A los grupos y formaciones que han pasado por el escenario de la Plaza Mayor de Plasencia se les ha dado más autonomía que en anteriores ediciones a la hora de desgranar sus canciones; si hasta el año pasado el horario era excesivamente estricto (apenas 40 minutos para el primer grupo y poco más de una hora para el segundo) esta edición ha visto como los dos primeros grupos tenían una hora completa para administrarse y los que cerraban cada jornada eran libres de hacer cuantos bises quisieran. Por otro lado la mayor sorpresa fue llegar a la Plaza y observar que habían desaparecido las sillas que antaño gobernaban el lugar con multitud de problemas entre las "personas" que estaban sentadas y aquellos que viven el festival desde primera línea; creo que ha sido muy acertada esta decisión a pesar de la polémica que haya surgido, al fin y al cabo el festival lo puede hacer grande quien viaje hasta Plasencia desde diferentes puntos, los que allí viven la música tradicional no conseguirían llenar la plaza todas las noches como ha sucedido en esta edición.


El Espíritu de Lúgubre

En lo estrictamente musical las tres jornadas han tenido diferentes planteamientos y resultados, aunque todas han tenido el éxito que se merecían.:

El jueves empezaba todo al filo de las diez con Mansaborá Folk, agrupación cacereña a quien no pude ver debido a lo tarde que se nos hizo por el camino (cuestión de cenar, y es que 500 km de viaje dan mucha hambre). Continuaban Contradanza desde Andalucía que para este humilde narrador corrieron la misma suerte que los cacereños, es decir, que no los pude ver ni oir, aunque cuentan las crónicas que dieron un buen recital, tendré que esperar a otra ocasión. Cerraron la jornada Brastch desde Francia con una propuesta mestiza entre la música de su Bretaña natal, la balcánica por pasión y el jazz por formación; sin duda alguna clase y categoría tienen, aunque por momentos se hacían un tanto pesados, quizá se dieron cuenta de ello y decidieron animar al escaso público que aguantó hasta el final en sus dos o tres últimas canciones. Personalmente considero que el escenario no era el ideal para este grupo, un lugar abierto invita a bailar y saltar y no a deleitarse con la clase que atesoran estos bretones. Y así finalizó la primera jornada, el hecho de ser el viernes día laboral le restó bastante público a los conciertos, esto, afortunadamente, se subsanaría los días siguientes.

El viernes nada más llegar a Plasencia lo que observé fue una gran cantidad de vehículos, por primera vez en estos tres años que llevo asistiendo se hacía muy difícil el encontrar aparcamiento, la cosa prometía. Y vaya como se puso las pilas el festival, aunque un problema técnico retrasó el inicio de los conciertos más de media hora.


Galandum Galundaina

Abrieron la jornada los burgaleses de El Espíritu de Lúgubre, quienes ya me habían encandilado con su maqueta Folk Ficticio y tenía muchas ganas de ver. Desgranaron sus temas con energía, con unas originales y divertidas presentaciones de Silverio, a lo largo de poco más de una hora nos deleitaron con su saber hacer en el escenario, y es que a pesar de su reciente aparición en el mercado del folk llevan una larga trayectoria (y no lo digo por Victor), años de experiencia que dan tablas sobre el escenario y gustaron mucho a quienes les escuchaban por primera vez. Después del recital tuve la suerte de poder hablar con ellos un rato y hay que añadir que además de buenos músicos y comunicadores son unas excelentes personas. Espero tener la ocasión de seguir su trayectoria en este siempre complicado mundo del folk.

Después de Burgos viajamos hasta Portugal para escuchar a Galandum Galundaina, cuatro músicos que con su propuesta sencilla y festiva hiecieron las delicias de quienes abarrotaban la plaza. Llamaba la atención el hecho de que apenas tenían base melódica en sus canciones, apenas una zanfona y ocasionalmente una gaita, y sin embargo con una poderosa base percusiva y un excelente juego de voces no daban tregua al público. Un grupo a tener en cuenta para los organizadores de festivales folk y que cuenta en sus filas con Paulo Preto un afamado músico del pais vecino, además de la tradición mirandesa que atesoran los tres hermanos Meirinhos.

Cerraba el día desde Euskadi el joven grupo Briganthya. Llevan varios años en la carretera y hace tres o cuatro los ví por primera vez en un pueblo de Cantabria (Matamorosa), desde aquel día hasta hoy la evolución del mismo no puede denominarse de otra manera que no sea brutal. Ha habido cambios desde entonces, nueva gente, nuevas ideas y continuo aprendizaje. Hoy son diez músicos jóvenes pero experimentados que no dan tregua, enlazaban canciones llenas de ritmo y se hacía impensable el quedarse quieto. A mitad de camino entre la música tradicional vasca y norteña y el rock más cañero han sido capaces de escribir una de las páginas históricas del Folk Plasencia: el público quería más y más y siguieron dándolo hasta bien entrada la madrugada (aproximadamente las 3 de la mañana), es decir, más de dos horas de concierto para, según la organización, casi dos mil personas que allí aguantábamos. "Viaje de Bruxas" es su segundo trabajo en el mercado y se trata de un disco fiel a lo que es el grupo: ritmo, caña y diversión. Y así, agotados y contentos se acabó la segunda jornada del festival, aunque la fiesta continuó por las calles placentinas hasta altas horas de la mañana, algo que se ha conevrtido en tradición de este festival: las sesiones callejeras donde gentes de todas partes de la geografía nacional se reunen para continuar la fiesta ... imagino que para desesperación de los vecinos.

El tercer y último día del festival se presentaba como al día grande del mismo, la programación estaba bastante cuidada para ello y las tres propuestas musicales del día llamaban la atención:

Por un lado Renacer Folk, una asociación cultural de Badajoz que cuenta con varias escuelas donde cuidan la tradición y el folclore, algo, como dice mi amigo placentino Rubén, que es indispensable para que exista el folk. Después tuvimos el placer de escuchar a Hexacorde, un grupo madrileño que transmite la música tradicional castellana adaptándola a los nuevos tiempos y que podemos oir en "Perpetuum Mobile" un trabajo que lleva ya un tiempo en el mercado, mezclan ritmos tradicionales peninsulares y transatlánticos y además cuentan con la colaboración de la siempre espléndida pucelana Vanesa Muela lo que les proporciona mayor clase. Sin embargo considero que les ocurre lo mismo que a los bretones de la primera jornada, tienen muchísima categoría pero les falta algo de chispa sobre el escenario y quizá por ello el público, ávido de bailes, no se les entregó como se merecen. De todos modos lo cortés no quita lo valiente y hay que reconocerles su extraordinaria categoría humana, no dudan en estar con el público y con la gente que quiere saber de ellos. Un diez para Hexacorde y Vanesa Muela por ser tan excelentes personas.


Kila

Y llegamos al plato final, desde Irlanda vinieron Kila que a pesar de contar con la baja de su violinista Dee Armstrong deleitaron en su recorrido por su extensa discografía. Buena parte de sus canciones están recogidas en su álbum en directo Live in Dublín. La mejor palabra para definir a Kila es eclécticos, hacen un mestizaje cultural entre la tradición gaélica e irlandesa con los sonidos propios del continente africano o del este europeo. Sus largas canciones se convierten en viajes musicales mediante la melodía de la uileann (gaita irlandesa), las distintas percusiones de gran parte del grupo (en su mayoría son multiinstrumentistas) y la guitarra y bajo eléctricos. "Tóg é go bog é" (en gaélico viene a significar déjalo estar o no pasa nada), "Luna Park", "Glanfaidh me" ... son canciones que por clase y derecho propio deberían convertirse en abanderadas de la nueva ola de mestizaje que viene a romper con la creencia de que la tradición es inamovible, antes bien, con respeto a lo que nos han legado las generaciones previas se puede transmitir esta información a quienes vendrán dándole un toque de evolución, la tradición no se pierde si evoluciona, sólo los árboles son capaces de permanecer estáticos sin deteriorarse; Kila han sabido hacerlo y siguen en ello.


Y por supuesto, la fiesta final. Folk Plasencia te dejará K.O.

Excelente broche de oro para esta edición de Folk Plasencia, que si nadie lo impide está condenado a seguir creciendo, sólo hace falta que sigan dejando trabajar a quien sabe hacerlo y que buena parte de sus ideas lleguen a materializarse. Aprovecho desde estas lineas para mandar un saludo a Miguel López Bueno, "responsable" de buena parte de todo lo escrito arriba y a quien deseo lo mejor en ese su festival desde este año. Ya queda menos para la duodécima edición.

Texto y fotografías:
Ángel - Merlin
Agosto de 2006

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