INTRODUCCIÓN

2006: reflexiones acerca del Festival de la Guitarra de Córdoba


Un año más, el Festival de la Guitarra de Córdoba tocó a su fin. Dos semanas, las dos primeras de julio, plagadas de conciertos, cursos, conferencias y otras actividades alrededor del mundo de la guitarra. Vigesimosexto año del festival, número qe da buena cuenta de la consolidación de esta propuesta cordobesa qe reúne a gente de lo más variopinta: desde el ciudadano de a pie hasta la estrella de reconocida fama internacional, todos tienen un hueco en estos acontecimientos.

El balance del festival de este año es muy positivo. Da fe de ello la presencia en Córdoba de nombres como Michel Camilo & Tomatito, Pat Metheny, BB King, George Benson, así como de otros guitarristas de renombre, algunos habituales y sin los qe esto no sería lo mismo, como el tan qerido Roland Dyens: un amigo había comprado entradas para su concierto y el del dúo Camilo/Tomatito sin darse cuenta de qe los conciertos coincidían en fecha y hora y buscaba alguien qe qisiera ir al último, porqe el de Roland no se lo perdía por nada del mundo. Curioso. A este respecto qería comentar qe a veces hay competencia entre los conciertos y se obliga al público a elegir, como en el citado caso. Esto es negativo en todos los sentidos.

Otro punto negativo es el precio de algunas entradas; no digo muchas porqe ver a Michel Camilo, a Gismonti, a Toquinho por siete euros no me parece caro. Tampoco me parece desorbitado ver a Paul O'Dette o al dúo Assad por diez euros, aunqe qizá esté un poco por encima de un precio razonable (para caro el cine, hombre). Surgen qejas por el precio de las entradas a raíz de conciertos como el de BB King. Pero qé esperas pagar por ver a BB King, cinco euros arriba, cinco euros abajo, si es una estrella y de ahí no se bajará ni aunqe resucite su gira de despedida por enésima vez a los ciento veinte años. Creo recordar qe por ver a Van Morrison en Valladolid hace cinco o seis años se pagaban ya cinco mil calas; no esperarás qe las estrellas rebajen su caché a la altura de "mediocres" como Toquinho.

A mí no me preocupan tanto los precios, sino las pésimas condiciones en las qe se ubica al público en los conciertos del Alcázar. No es sólo qe las sillas de madera sean estrechas, peqeñas o tengan un respaldo incómodo: es qe los barrotes del asiento se te clavan en las carnes de semejante parte al cuarto de hora y para cuando pasan las dos horas de concierto temes qe la madera haya tocado hueso; te llegas a sentir como un vulgar Rasca caído en la trampa de un malévolo Pica. Tarea difícil disfrutar del arte de Paco de Lucía o de Pat Metheny en estas condiciones. Este año, por cierto, ha habido nueva sede, relevo para las funciones del auditorio del Conservatorio Superior de Música en años anteriores: el Teatro Cómico Principal ha cumplido con normalidad a pesar de los escepticismos previos al respecto, pero qizás habría qe buscar otro emplazamiento mejor para futuras ediciones, no termina de convencer del todo. En todo caso, bien por la labor de los guardas jurados cazamóviles, aunqe para el próximo año estaría bien añadir a sus funciones la de apaciguar conversaciones inoportunas. Y urge enmoqetar todo el suelo del recinto, dicho sea de paso.

Otros problemillas pueden ser los programas de mano. En los del Gran Teatro es costumbre citar, a veces inútilmente, la relación de obras, piezas, temas qe vamos a escuchar, lo cual sería bueno si todos los artistas se ciñesen a ella, pero no. No tiene sentido poner programas de mano "aproximados" o, en el caso de conciertos como el de David Russell o los celebrados en el Teatro Cómico Principal, incompletos.

Con respecto a los cursos, son plato fuerte del festival. Grandes de la guitarra ofrecen su sabiduría a alumnos venidos de todos los confines por un "módico" precio. Y estos precios sí qe son un punto de lo más negativo: doce horas de curso por la módica cifra de ciento cincuenta euros, ¿alguien da más? Me parece bien qe traigan a gente de renombre para dar cursos, pero debo recordar qe en la mayoría de ocasiones el gran intérprete es mal pedagogo. Por eso es sólo intérprete. ¿Qé qeda? La oportunidad de qe un músico famoso intente enseñarte, te sirva finalmente para algo o no. Tampoco me parece normal qe grandes de la guitarra no hispanoparlantes den cursos en Córdoba, España, donde la lengua oficial es el español, sin intérpretes ni . Todo a pelo, señora, sin intermediarios. Ni qe haya profesores de los cursos qe no den las horas completas por cuestiones varias como qerer estudiar para su concierto de esa noche. Qe haberlos haylos, oiga.

Y más problemas: la publicidad. A nivel nacional no se entera ni el tato de qe esto existe. Sorprende comprobar cómo otros festivales musicales repartidos por la geografía del terruño, a los qe poco o nada tiene qe envidiar éste, gozan de una cobertura formidable por parte de los medios. Qizá el problema es qe aún no hemos convertido esta cita cordobesa en un gigantesco anuncio de cerveza mala o de refresco de cola carbonatado, como hacen los demás festivales. ¿Hasta qé punto eso sería positivo? Terreno pantanoso, me salgo. Pero es cierto qe, curiosamente, acude muchísima gente del extranjero, sin duda atraídos por los canales alternativos de información (y es qe la bendita red lo democratiza todo).

Detrás de todas estas qejas no se esconde otra cosa qe el deseo de qe los agujeros qe el abajo firmante detecta en el festival poco más qe a título individual sean tapados, porqe siempre hay algo qe mejorar. Ahora, ¿dónde existe otra oportunidad en nuestro país (y parte del extranjero) de disfrutar durante qince días de la música de Metheny, Toquinho, Camilo, Tomatito, los Assad, BB King, Benson, Gismonti (sin olvidar además posiblemente los mejores recitales de flamenco del mundo)? ¿Dónde hay otra posibilidad, aun en el mundo entero, de qe asistas a un curso de guitarra con el mismísimo Pat Metheny?

A veces piensas qe toda la gente qe trabaja para qe esto salga adelante es capaz de obrar milagros. A pesar de los pesares, de las críticas, de los fallos y de las qejas, el festival tiene un nivel formidable y así se repite todos los años desde hace veintiséis con rotundo éxito; tanto, qe atrae a mucha gente de fuera.

Y si no atrajese a nadie, lo cual es imposible, daría igual, mientras unos cuantos sigamos reconociendo su enorme calidad.

-Trabas.

 

 
 

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