Texto y fotos: DIEGO ALONSO
diegoalonso@valladolidwebmusical.org
Jimmy Ponder volvió a pisar los escenarios del Café España para ofrecer un
concierto caprichoso, descabalado y en ocasiones brillante. El sexagenario guitarrista,
que acumula casi un centenar de grabaciones a sus espaldas, demostró una
vitalidad desbordante, ejerciendo de absoluto maestro de ceremonias y
disfrutando de lo lindo de unas canciones deconstruidas a su antojo en una actuación marcada por la improvisación sin rumbo aparente.
Menos pudieron disfrutar sus “hermanos” en el escenario (el siempre sólido Carlos Carli a la batería y un sobresaliente Miguel Chastang al contrabajo), quienes realizaban vanos esfuerzos
por seguir a un díscolo Ponder perdido en la estratosfera.

A lo largo de una hora escasa de concierto, Ponder predicó el amor, se rió a
carcajadas, emuló a su admirado Wes Montgomery (su peculiar forma de tocar la guitarra con
el pulgar está directamente tomada de él) y demostró que incluso el mejor de
los músicos puede ser víctima de la enajenación. Una desconcertante jam session infectada de jazz, soul, blues e incluso bossa nova, en la que el tímido despegue de
la recta final (con un inspiradísimo Chastang sacando chispas funk de sus cuatro cuerdas y Ponder completamente poseído armonizando su voz con la guitarra) no sirvió para
justificar el enmarañamiento general. Una lástima.
