El poder de convocatoria de los Ramones nos sorprende incluso a los fans más acérrimos. La Mambo estaba a reventar. Gran ambiente, con gente venida de fuera de Valladolid, muchos con nuestras camisetas oficiales (Dios, seguro que Ramones ha vendido muchas más camisetas que discos), sabiendo a lo que íbamos, a celebrar esa música que nos ha emocionado y nos ha hecho botar tantas veces.
Abrieron Overlook, banda pucelana reminiscente de los inicios del punk. Cumplieron adecuadamente su papel, animando al personal, que supo apoyarles. Tuvieron su ocasión de tocar ante una audiencia amplia y la aprovecharon. Algo más de media hora de duros trallazos, recordando tanto a los pioneros: Buzzcocks, Ramones, Pistols, etc, como la “segunda hornada punki” americana de los 90: Greenday, The Offspring,…

Sin hacerse mucho de rogar Salió Marky a saludar, con un aspecto humilde y agradecido. Yo creo que él mismo alucina con la que se prepara por aquí cuando presenta su tributo a la banda en la que tocó cerca de quince años. Le acompaña una banda en la que destaca Claire, su espectacular bajista, que no hace de menos al genial Dee Dee Ramone por la energía que derrocha en escena. También presenta a Sebastián a la voz. Este cantante argentino, procedente de Los Expulsados, cumple con gran voluntad y cariño el papel del insustituible Joey. En algunos momentos lo “clavaba”, aunque no quisieron entrar en muchos berenjenales, dejando fuera los temas más difíciles como Surfin´Bird o las baladas (de éstas no hicieron ninguna. Algunos lo echamos de menos, ya que eran un punto álgido de las actuaciones del grupo)

Por encima de todo y de todos, la gran estrella, EL REPERTORIO. Empezaron con Rockaway Beach e hicieron prácticamente entero el primer disco: Beat On the brat, 53rd&3rd, Judy is a punk, Beat on the brat, Now I wanna Sniff some glue, Today your love…También se despacharon a gusto con el tercero, Rocket to Russia, del que hicieron cinco temas, incluyendo el tremendo I don´t care. De las últimas épocas destacó el Pet Semetery, perteneciente a Brain Drain (1.989)
Al final hubo pancarta con el ritual GABBA GABBA HEY, y el delirio colectivo de esperar. Hicieron dos bises, terminando con dos gemas de Joey Ramone: su villancico Merry Christmas (I don´t wanna fight tonight) de Brain Drain y su arreglo de What a wonderful world de Louis Armstrong con el que abría su disco en solitario Don´t worry about me . Un final dulce y optimista para celebrar a una banda que nos hizo tocar el cielo.

A Marky no se le puede reprochar nada. Tiene todo el derecho del mundo a seguir dando vida a unos temas que no mueren nunca. Y nosotros a disfrutarlo.
