Dió comienzo la 1ª  Muestra de Música de Otoño de Asklepios (15-11-06) con un concierto que nos ofrecía a todo un nombre clásico del power-pop internacional, PAUL COLLINS, y a una de las bandas locales que, últimamente, más se ha prodigado por los escenarios, LA ISLA.

La noche contaba con el atractivo aliciente del acceso gratuito con invitaciones  lo cual tuvo su efecto en la asistencia; mientras la  gente se derramaba por la característica y, al parecer de algunos, excesiva oscuridad de la sala, La Isla se aupó al escenario

Bajo, batería, 2 guitarras, en ocasiones una de ellas acústica y corista femenina conforman la plantilla de este grupo, surgido de la canción de autor pero tamizado de un inequívoco cariz roquero que remite a Burning o los Stones e, incluso, el hard de Buenas Noches Rose. El legado de los músicos argentinos relacionados con España es otra de sus principales fuentes de inspiración, desde Moris y Tequila hasta las carreras en solitario de Calamaro y Ariel Rot.

Aprovecharon su limitado tiempo como teloneros, unos 40 minutos, para dejar patente que su personal propuesta, nada habitual por esta Castilla la Vieja que habitamos/padecemos, es de las de tener en consideración, que el grupo está creciendo y lograron dejar al personal caliente y a punto para Collins.

David Llorente, alias Joao, es el alma mater de La Isla. Vocalista carismático y prolífico compositor, nutre a la banda de canciones de innegable magnetismo que, sin hacer concesiones, tienen todo el potencial para ser radiadas y llegar a un público mayoritario. Simplemente esos temas funcionan.

Como guinda para el pastel no podría contar con mejor tripulación, compañeros sobradamente conocidos de la escena pucelana y reputados músicos de rock and roll: Fredo Álvarez a la batería (también en Más Madera), el bajista Jorge Otero (Bluedays, La Calaña, etc.) y el guitar-killer Miguel Montero, dinosaurio superviviente a varias generaciones de aprendices y componente de las mejores bandas de rock que ha dado esta congelada ciudad (Fallen Idols, Los Miembros, Crossbones, La Jungla, etc.) además de Vicki en las voces.

Un lujo que aporta una envoltura arreglística de verdadera calidad, de sabor genuinamente rock al conjunto.
Con poquito más de un año de existencia no han parado de actuar y, ahora mismo están haciendo circular una demo con tres temas que, por supuesto, sonaron esa noche. Ruta al edén, Nubes, Al tercer día, Ídolos caídos entre otras demostraron la realidad de esta banda y el buen hacer lírico de David Llorente: letras que sangran por sí mismas, accesibles aunque adultas y caviladas, con excelentes imágenes, canallas y rabiosas pero también intimistas y sensibles, repletas de referencias a la cultura popular para destriparla o para apoyarse en ella.

La Isla es una nueva esperanza para la música de Valladolid, un proyecto prometedor que dejó un verdadero buen sabor de boca. Yo me les llevaría para hacer una fiesta.

Ya con la sala prácticamente llena llegó el turno de Paul Collins, viejo conocido de la parroquia pucelana pues suele actuar en la ciudad cada 1 ó 2 años.

Este veterano músico estadounidense, vinculado a España desde hace tiempo, fue un gran protagonista de la escena new-wave americana con The Nerves y, sobre todo, The Beat en la transición entre los 70 y los 80 y compositor apreciado también por otros compañeros de viaje coetáneos a él como Blondie (‘Hanging´ on the telephone’). Inmerso en la gira europea de presentación de su último trabajo ‘FLYING HIGH’, llevaba 12 años de silencio discográfico, aunque nunca inactivo en lo que al directo se refiere.

Collins y su gran frente, ataviado de trovador cow-boy, inició su set en formato dúo, acompañado por Octavio Vink, interesante guitarrista y su más estrecho colaborador en la actualidad, amparados en guitarras acústicas y unas voces muy bien trabajadas y armonizadas.
Interpretaron con convencimiento y entusiasmo temas que son la quintaesencia del power-pop, sencillas joyas de tres minutos, brillantes por su energía y vitalidad. Sin duda, este hombre es un verdadero orfebre en el acabado de este tipo de canciones, renacido y en forma, viviendo un nuevo momento dulce en su carrera y es que además, en mi opinión, el pop vibrante de guitarras es atemporal por su frescura e inmediatez. A veces tenía la impresión de escuchar a Ramones o al Iggy ochentero sin distorsión y un poquito más pausados.

Fueron apareciendo paulatinamente las guitarras eléctricas, pedales de saturación y otros efectos, además de la batería, tocada por el músico vallisoletano Ginés Rodríguez (Substitutos, Cooper, 55ahead), uno de los momentos álgidos de la velada, y el bajo de Juancho López (Bummer, Thunderbolts).
Junto al enfoque acústico y power-popero del concierto, el repertorio estuvo enriquecido y salpicado por otras influencias importantes para este músico, clásicas, eminentemente americanas y sementeras: country-blues (ecos de Neil Young y Tom Petty), surf, melodías californianas, pinceladas beat, algún aire Velvet-Lou Reed, rockabilly y  medios tiempos baladísticos, que lo hicieron aún más paladeable.

Temas de la época memorable con The Beat (R’n’R girl, Let me into your live, That’s what life is all about, USA), extraídos de otros proyectos como el disco ‘From town to town’ de 1993 (It’s gonna be a long time), junto a varios  de su último disco como Will you be a woman conformaron en hora y media la actual propuesta en vivo de Paul Collins, nombre al que van adjuntos adjetivos como autenticidad y buen hacer, profesionalidad y carretera, rock y melodía desde las entrañas.

 

Paul Collins

Juancho López

Octavio, dedos y garganta

Ginés Rodriguez

Texto y fotos:   AnimalBoy

 

por: Animal Boy *******Juan Jose Llanos

I Muestra Musical Asklepios ****entrevista al Viudo

 

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