El pasado miércoles 15 de noviembre se celebró en la sala Asklepios el primero de la serie de conciertos de su Muestra Musical de Otoño, que a lo largo de las próximas semanas nos brindará la oportunidad de disfrutar en directo de grupos como Black Beards y Alcohol Jazz, siempre apoyados por bandas locales. El público de Valladolid supo estar a la altura de esta iniciativa y la sala presentaba un aforo casi completo.

A las 21:15 salieron al escenario los vallisoletanos La Isla, que esta noche ponían punto final a su apretada agenda de conciertos presentando su primera grabación oficial. La banda de Joao quería quitarse el sabor agridulce de pasadas actuaciones, y lo consiguió en apenas cuarenta y cinco minutos en que repasaron lo mejor de su extenso repertorio.

Comenzaron con “Arde la noche”, un tema de blues rock enérgico y un sonido impecable, tan sólo algunos problemas con la voz que se fueron arreglando a medida que avanzaba el concierto. Pero a pesar de la fuerza de temas como “Ídolos caídos” y “Ruta al Edén”, es en el formato semi-acústico donde el grupo parece sentirse más a gusto, sobre todo el vocalista, cuyo estilo recuerda por momentos al argentino Andrés Calamaro. Así, ya en la tercera canción Joao se cuelga la guitarra acústica para interpretar el que para mi gusto es uno de sus mejores temas, “Plaza San Juan”, bien apoyado en la guitarra por el gran Miguel Montero y por Viqui González en las voces.

Pero el mejor momento de su actuación fue sin duda la rendición del tema “De qué vais” en clave de rock sureño, donde brillaron especialmente Montero y el bajista Jorge Otero “Jafo” (“dos hombres y un destino”, los presentó Joao) que se cuentan entre los mejores músicos de la escena local. Después de “Nubes”, todavía nos regalaron “Al tercer día”, despidiendo así una actuación intachable y dejando al público pidiendo más.

Una banda sólida, un cantante que derrocha presencia en el escenario, y sobre todo, un buen puñado de temas memorables: si hay un grupo en Valladolid que tiene todo lo que hace falta para triunfar a nivel masivo, ese grupo es La Isla.

 

Después de una breve pausa subió al escenario el norteamericano afincado en España Paul Collins, presentando Flying High, su primera entrega discográfica en doce años, demasiado tiempo para un público incondicional que ya abarca dos generaciones. Demasiado tiempo para el propio artista, avejentado y con algunos kilos de más, pero que salió a escena con entusiasmo juvenil y supo convencer al respetable alternando sus composiciones más recientes con los temas más populares de su dilatada trayectoria, primero al frente de los californianos The Beat y luego en solitario.

Acompañado por el guitarrista Octavio Vinz, Collins interpretó primero en formato acústico temas de Flying Highcomo “More Than Yesterday”, y clásicos como “I’ve Always Got You On My Mind” y el esperado “Hanging On The Telephone”, conocido por la versión de Blondie.

En la segunda parte del concierto se subió al escenario el batería vallisoletano Ginés Martínez: gracias a él, y sobre todo a la espléndida interpretación del guitarrista, que también se lució en los coros, el espectáculo adquirió la intensidad que se echaba en falta en la primera parte. Collins demostró que todavía es capaz de emocionar a su público y de crear una atmósfera íntima en sus conciertos con temas como “I’m On Fire”, para mi gusto el mejor momento de su actuación, con la brillante guitarra slide de Vincz. 

El bajista Juancho López se unió a sus compañeros en la recta final del concierto, y el grupo al completo interpretó temas como el single “Paco & Juan”, quizá la mejor canción de su nuevo álbum, un ejercicio de rock melódico sureño al estilo de Chris Isaak, “USA”, “It’s Gonna Be A Long Time” o “She Says”.
Pero su público aún no estaba satisfecho, y Collins no se hizo mucho de rogar antes de regresar con un set de cinco bises, incluyendo otra muestra de su nuevo disco, “Afton Place”, y diciendo adiós definitivamente con “Walking Out Of Love” y una versión extendida de “All Over The World” que obtuvo la mejor reacción por parte de sus seguidores, que ahora sí, después de un total de 25 temas, viejos y nuevos, ejecutados todos ellos impecablemente y con la misma convicción y entrega por parte del veterano artista y su banda, le permitieron abandonar el escenario.

Puede que no lograse impresionar a los curiosos que asistieron al concierto sin conocer su obra, pero Collins ofreció en Valladolid una actuación emotiva y sincera, que satisfizo a sus incondicionales y probablemente captó a nuevos seguidores que ahora descubrirán su música. Bien por la iniciativa del Viudo, y que no decaiga.

txt: Juan Jose Llanos. Fotos: Animal Boy

por: Animal Boy*******Juan Jose Llanos

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