Acudimos hasta León para cubrir y disfrutar la tercera jornada del PURPLE WEEKEND, viernes 9 de Diciembre, acuciados por el reloj pero tranquilos en la certeza de que la tardanza era causa del trabajo alimenticio que nos aprisiona y en la seguridad de vivir otra apasionante tarde-noche de música y aventuras.

Cruzamos el umbral del Escenario de la Feria y nos topamos con un bulliciosísimo ambiente y una agitación esquelética generalizada al ritmo de la tercera formación del día, SPEEDOMETERS (antes habían actuado los estandartes pucelanos de la psicodelia SPEAKEASY y los esperados JARVIS HUMBY , cuarteto británico mody-garage, de los que oí hablar maravillas sobre su sonido hammond).

Ante nosotros teníamos una furiosa mixtura de funk-soul-groove con sección de matales incluida – gran acierto – y una front-girl de apetitosa anatomía, convincentes maneras y mejor voz.

Por desgracia sólo pudimos gozarles tres canciones pero fue bastante para apreciar su profesionalidad, el cuidado sonido que manejaban y la satisfacción de los concurrentes por lo visto y escuchado.

Mientras anotaba a Speedometers en mi agenda como cuenta pendiente y recordaba a la madre de mi jefe, decidimos calentar motores degustando los refrigerios de más elevada graduación con que habían aprovisionado las barras a la espera de la salida de MARK JOSEPH a escena.

Labanda de Mark Joseph

 

Mark Joseph no tan mod

 

El británico Mark Joseph es el lider, vocal, guitarra y, al parecer, compositor de la banda a la que él mismo da nombre.

Llegó avalado por una supuesta gran fidelidad al espíritu mod y por un preciosista álbum de corte popero que en directo no pasó de parecernos una, más bien insulsa, colección de canciones meramente correctas que desangelaron la atmósfera alcanzada por los anteriores grupos.

Yo diría que estábamos en realidad ante la típica banda brit-popera muy en la línea de Oasis, Ocean Colour Scene y demás tópicos, que no superan el cliché del que parten y que ofertó un concierto bastante flojo, de canciones muy melódicas y demasiado comerciales para este tipo de festival, mayoritariamente medios tiempos que resultaron un pop casi aburrido.

Lo único destacable fue su versión del tema “What'Cha gonna do about it” de los Small Faces, donde pusieron un poco más de energía, conectando ligeramente con el espíritu mod del festival.

En general ese tono soseras y poco original de interpretar – aunque el tipo tenía buena voz - provocó que mucha gente emigrara hacia el escenario Purple antes de su finalización.

 

 

Y eso mismo hicimos nosotros anhelando más intensidad y nervio…y COOPER no defraudó

Gran concierto de este ya importante personaje de la escena nacional. Actuando en campo propio y con un público entregado presentó los temas de sus dos únicos trabajos hasta la fecha, repletos de excelentes melodías pop de cariz más personal que en su anterior etapa con Los Flechazos pero sin perder el hálito de energía y frescura que caracterizaba a ese grupo.

Mencionar también la excelente banda de la que se ha rodeado Álex Díez que redundó en un directo potente, bien trabajado y muy buenas y bien arregladas guitarras rítmicas.

El concierto fue ganando en intensidad a medida que avanzaba, con momentos especiales como la interpretación del tema de los Outsider, “ Time won't let me ”, emblemática e histórica pieza dedicada a todos los mods allí presentes.

Cooper hizo gala de una gran profesionalidad, sonó impecablemente, a un alto nivel y exhibió un perfecto mod look, siendo profeta en su tierra, en el festival a cuya andadura, crecimiento y consolidación a pesar de las dificultades – mención al tema “ Rabia ” – tanto ha contribuido.

Cooper jugo en casa y gano

 

Fastball

Ganando intensidad

 

Tras él, llegó la traca final (sin contar el Allnighter), el último concierto de la noche, con el cuarteto tejano FASTBALL.

  Estos tíos que, al parecer se habían mostrado pelín chulines y orgullosamente ignorantes respecto del festival y de este país en general – cowboys tirabombas, en fin…-, dieron en mi opinión un concierto desigual aunque interesante, oscilando del power pop hacia el rock.

Comenzaron algo fríos con sus temas más pop costándoles conectar con el público después de la vitamínica exhibición de Cooper, pero progresivamente su sonido fue endureciéndose hacia líneas de rock americano, insuflando energía y calentando el ambiente con guitarras más potentes, buenos solos y melodías vocales de calidad.

. Uno de los momentos álgidos fue su cover del “ Till the end of the day ” de los Kinks, canción conocida y coreada por casi todos, aunque sí que es reseñable que, a pesar de eso, no puede decirse que se estableciera una química demasiado cómplice entre la banda y la gente, incluso hubo silbidos cuando interpretaron la fronteriza “ Volver ”, rollo ranchera, en los bises y que mosqueó considerablemente a cierto sector del público.

Quizá debió haber cerrado el día Cooper para resultar más redondo, en fin pusimos dirección al allnighter, pseudo parafraseando a los Kinks…hasta el fin de la noche.

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