purple weekend 2006

León 7, 8 y 9 de diciembre

 

Jueves 7-12-06

Llegó el primero de los días purpelianos. A pesar de las prisas y las ganas, la N-601 que une Valladolid con la capital leonesa es de las de tomárselo con calma.

Tras flanquear el cartel de ‘Bienvenidos a león’ y recoger las oportunas acreditaciones en la puerta del Estadio Hispánico comprobamos que OCTUBRE, el grupo encargado de dar el pistoletazo de salida al festival, había ya finalizado su actuación. No escuchamos ni el último acorde, sólo pudimos divisar al cuarteto de Murcia abandonar el escenario.

Aunque la afluencia de público aún era escasa a esas horas, rápidamente encontramos caras conocidas que nos informaron sobre la actuación de Octubre, menos es nada: habían interpretado unos 45 dignísimos minutos de pop exquisito, puro y bellas melodías vocales.

Esta banda formó parte de la eclosión pop-sixties acaecida en Murcia a mediados de los 90 que, junto a otros nombres conocidos como Art School, dio lugar al denominado movimiento NOM, Nueva Ola Murciana (qué coño, sí señor, en las provincias también burbujean cosas). En León presentaron su último trabajo ‘Cuando todo parecía perdido’.

Prometiéndome hacerme con él y con los primeros vasos paseándose por nuestras manos, esperamos que el ritmo de DC FONTANA salpicara desde los altavoces.

Y así fue. Buen concierto de esta multibanda de Brit-mod (10 componentes), desteñido en parte por la enfermedad de una de sus vocalistas y la afonía de la otra (ya es mala suerte) que, eso sí, salió a escena para bailar e incitarnos a los demás a hacer lo mismo.

La banda giraba en torno al sonido del Hammond B3, cuyo instrumentista tuvo además la responsabilidad de cantar la mayoría de los temas, realizando un trabajo más que notable al que no hizo justicia la acústica del Estadio Hispánico o los encargados de la mesa de mezclas.

Otro de los puntales en DC Fontana fue la base rítmica, muy potente y soulera, llena de groove, directamente contagiosa a las extremidades inferiores y a las comisuras de los labios, infalible perfilador de sonrisas entre la gente que poco a poco iba completando la capacidad del recinto.

Su repertorio estaba plagado de hits del rhythm’n’blues de los 60, con un toque soul y beat inconfundible, en la línea de grupos como Graham Band Organization o Soul Agents, pero aderezado por un sonido más actual y moderno, adentrándose incluso en el terreno del acid-jazz.

El resto de este vibrante grupo lo componían una solvente sección de vientos, algo que siempre se agradece y un guitarrista muy joven que evidenció soltura y buenas maneras. Parece que llevan unos 10 años en activo, con diversas formaciones y haciendo bailar a la gente allá por donde pasan.

Mientras acaecía el cambio de back-line en el escenario, aprovechamos para seguir  empinando el codo y visitar el mercadillo, siempre con artículos y cosas curiosas de adquirir, a la espera de presenciar la resurrección de LOS IMPOSIBLES.

Presenciamos un concierto, bajo mi punto de vista, irregular el de esta banda pop-sixties, verdadero referente del revival mod nacional durante los 90 junto a Los Flechazos y Brighton 64, por citar a algunos.

Especialmente en su primera mitad, les note flojos, incluso en algún momento con falta de ensayos, daba la sensación de venirles grande el escenario. Adolecieron  en esos momentos de su set de compenetración con el público, la mayoría fans que, yo creo, esperaban una revisión directa y al cuello de los temas que les hicieron grandes, como los contenidos en su primer disco, el recordado HOO-HA!!. Los chicos de Los Imposibles orientaron su concierto a la defensa de las nuevas canciones que conformarán su nuevo trabajo –no sé si ya está disponible- y parece que, o bien se equivocaron de estrategia, o no se entendió. En cualquier caso, valiente  y loable; lo fácil hubiera sido lo otro.

Por fortuna, todo cambió en el ecuador, cuando afrontaron piezas como Tú vendrás o Brilliant new love, entonces el sonido mejoró considerablemente y la banda se vino definitivamente arriba. Los nuevos temas sonaron muy potentes y su característico R&B, pop, beat destelló como se merecía.

El punto culminante del concierto lo alcanzaron con una estupenda versión de Los Canarios, provocando que el público de las primeras filas se entregara al máximo.

Como punto final de las actuaciones en directo estaban programados los franceses KOACHA en sustitución de Ian Page el cual, haciendo honor a la banda que le dió reconocimiento Secret Affair, parece que tenía algún asunto oculto y pegó la espantada a la organización pocos días antes del festival.

Koacha es una banda reciente en el panorama europeo (creo que sólo cuentan con un disco) y hay que decir que no despertaron demasiada expectación, fundamentalmente por el estilo que practican, cercano al Brit-pop de Blur, al rock bailongo de Franz Ferdind y al punk energético de Arctic Monkeys (ojo, sin ser tan cañeros como estos). En fin, demasiado actual pareció considerar el público purple.

También hay que decir que, exceptuando el cantante que se esforzó lo suyo por tirar de la banda y comunicar con el respetable, el resto exhibió poca energía en el escenario. Se trata de un cuarteto de formación clásica – 2 guitarras, bajo y batería – apoyados por un órgano Hammond al que, sinceramente, había que haber sacado más rendimiento.

Yo les calificaría como banda solvente en lo suyo, con posibilidades, poseedora de algunos hits y temas llamativos que, pese a su clarísima filiación británica –obsesiva, diría yo-, no encajó con la esencia revivalista del evento, incluso marcándose una versión de The Who.

Bien, era hora de, provistos de abundante combustible en nuestra calefacción interna (¡¡que frió hace en León Diós!!), dirigirnos a la fiesta Allnighter para seguir sumergidos bajo el influjo sixties a la espera de las dos siguientes jornadas.


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crónica del purple 2005

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