Festival “no convencional” de música tradicional

DEMANDAFOLK

Sábado 4 de Agosto de 2007
Tolbaños de Arriba, Sierra de la Demanda (Burgos)

Durante la última semana del mes de Julio de 2007 se procedió a acondicionar la zona del campo de fútbol para alojar el festival.

Con la colaboración de los vecinos de Tolbaños de Arriba y la ayuda de los servicios de Medio Ambiente se limpiaron y delimitaron las zonas que acogerían de acampada y la zona de aparcamiento, y se montó toda la infraestructura necesaria para el festival, barras, escenario, tomas de agua, carpas…


Montaje del escenario

Los primeros asistentes empezaron a llegar el viernes 3 de agosto de 2007 por la tarde, y eran registrados y distribuidos en la zona de acampada. Los 200 acampados disfrutaron de una noche en un entorno privilegiado bajo un espectacular manto de estrellas, que auguraba un día sin complicaciones meteorológicas.


Los acampados montando sus tiendas de campaña

A las 14:00 de la tarde del sábado 4 de agosto de 2007 se abrieron las puertas del recinto, ya con la barra y el mercado de artesanía en perfecto funcionamiento y empezó DEMANDAFOLK´07.

El tiempo acompañaba, de hecho fue uno de los días más calurosos del año. Los asistentes, unos 500 a estas horas, y muchos de ellos ataviados con la camiseta del festival, se repartían entre las barras y el mercado de artesanía y disfrutaban de las tonadas populares de los alumnos de dulzaina y tamboril de la Escuela de Folklore de Plaza de Castilla (Madrid).


Primeros momentos del festival.

A eso de las 15:00 se llevó a cabo la degustación de caldereta (preparada por gente de Tolbaños de Arriba). Aunque se habían preparado 500 raciones, hubo que repartirlas entre los 700 comensales que a esa hora se hallaban en el recinto. Todos disfrutaron de esta receta tradicional serrana (elaborada de cordero de la tierra) y cogieron fuerzas para lo que vendría después.


Gente esperando pacientemente a recibir su ración de Caldereta


Uno de los músicos del grupo Hexacorde recoge su ración de caldereta, su pan, y su vino.


Las autoridades, alcaldes, diputados y concejales de la zona, también disfrutaron con la caldereta.

Tras la comida, la gente se relajaba echando una siesta en las numerosas sombras de la zona de acampada o el merendero, tomaban algo en el bar, o se acercaban al mercadillo para adquirir alguno de los productos artesanales (mimbre, pintura, bisutería, miel, cuero…) que allí se ofertaban.


Puesto de mimbre del mercado de artesanía.


A las 20:00 de la tarde, cuando el sol se escondía tras las laderas, empezaron los conciertos. Los Condestables (Burgos) se encargaron de abrir el festival y calentar al público congregado.


Momento de la actuación de Los Condestables

Hicieron un repaso de toda su discografía y, sus temas, bien conocidos por estas zonas ya que gran parte de ellos se recogieron en Tolbaños de Arriba, hicieron bailar a gran parte de los asistentes, sobre todo cuando interpretaron una serie de canciones tradicionales infantiles, poniendo de manifiesto que la música tradicional no tiene edad.


El público baila al son de Los Condestables


Tras la actuación de Cris y sus compañeros, llegó el turno de La Tolba, un grupo vocal que surgió hace 15 años en Tolbaños y está formado por habitantes de los pueblos de la zona.


La Tolba en plena actuación.

Aunque seguramente nunca habían actuado ante tan numeroso público, supieron ganarse al respetable e interpretaron temas recogidos en el Valle Valdelaguna de la misma manera que se cantaba hace 50 años, y fueron acogidos con gran entusiasmo tanto por gentes de la zona, como por los que venían de fuera.

La tarde empezaba a refrescar, era hora de ponerse algo de abrigo, comerse un bocadillo y unas exquisitas sopas de ajo en el bar del festival para poder seguir disfrutando de la jornada.


La organización no daba abasto para servir sopas de ajo al público.

Según se acercaban las 22:00, y con la noche ya cayendo sobre el campo de fútbol, el público empezó a desplazarse hacia las primeras filas para disfrutar de la actuación del grupo más esperado de los que componían el cartel de Mayalde. Los salmantinos fueron sin duda alguna los grandes triunfadores del festival.


Eusebio y Pilar, de Mayalde, interpretando un tema con su “panderos”.

Gracias al buen hacer de Eusebio, se estableció una increíble comunicación entre los asistentes (más de 2000 en esos momentos), que apenas parpadeaban para no perder detalle de la actuación, y el grupo, que mediante el uso de objetos cotidianos transformados en instrumentos musicales, canciones, refranes, anécdotas, transformó el festival en una fiesta en la que todos, niños, jóvenes y mayores pasaron a ser parte del espectáculo.


El público seguía con la boca abierta la inolvidable
actuación que desarrollaron los salmantinos Mayalde.

Tras Mayalde, y para amenizar el cambio de grupo, un zanfonista interpretó una serie de romances y asombró a los que se acercaron a escuchar, sobre todo por la rareza de este instrumento medieval.


Pablo, zanfonista, interpretando un romance.

La jornada transcurría sin ningún incidente, y a pesar de lo avanzado de la tarde, seguían llegando coches y campistas, que eran conducidos amablemente por la gente de la organización.

Llegaba el turno de Hexacorde, que venían acompañados por Vanesa Muela. Demostraron que, al mismo tiempo que conservan los elementos musicales que caracterizan a la música tradicional castellana, son capaces de conseguir un sonido fresco y renovado que hizo las delicias del público.


Hexacorde y Vanesa Muela, en plena actuación.

Los madrileños llevaron a cabo una soberbia actuación en la que también intervinieron alumnas de la Escuela de Folklore Plaza de Castilla para bailar temas tan dispares como una jiga irlandesa o una charrada salmantina, y, al
final, acabaron contagiando al público y la actuación se convirtió en una fiesta con la gente bailando al ritmo de entradillas, brincaos, jotas, ajechaos, polkas, pasodobles, fox-trot, pasacalles, titos y bailes de rueda.


El público, contagiado, baila al son de las melodías de Hexacorde.

Un gaitero asturiano se encargó de que la música no parara de sonar ni un minuto en animando el ambiente en la zona de la barra mientras los gallegos hacían los arreglos de última hora.


La música no paró de sonar ni un minuto


Los encargados de cerrar el festival eran los gallegos A compañía do ruido, y ¡cómo lo cerraron!. Aunque manteniendo la esencia de la música tradicional, sus canciones se nutren de ritmos tan dispares como el ska, el jazz, la rumba y el rock, y consiguieron que la gente se contagiara de su espíritu festivo y lo dejara todo a pie de escenario.


A compañía do ruido, con su propuesta de fusión de música tradicional y ritmos actuales, fueron el perfecto cierre de DEMANDAFOLK’07.

Era de esperar que este grupo fuera seguido sobre todo por gente joven, pero sorprendía ver en las primeras filas a gente de todas las edades bailando al ritmo de las canciones endiabladamente divertidas de este grupo de gallegos. Para finalizar, bajaron del escenario y culminaron su memorable actuación con unos temas tocados entre el público a modo de charanga, lo que supuso un broche de oro para una jornada memorable.


A compañía do ruido entre el público

La jornada todavía se alargó unas horas más. Mientras los técnicos recogían el escenario y los equipos, jóvenes y no tan jóvenes disfrutaron de una madrugada festiva en un entorno tan privilegiado, alargando el final de este festival, que en su primera edición y, debido sobre todo a una cuidadísima organización, resultó un éxito sin precedentes.

A la mañana siguiente, en la zona de acampada, todo volvía a la normalidad. Las tiendas iban siendo desmontadas y la gente se despedía de sus compañeros de festival con un sabor agridulce en la boca.


Es hora de irse y de desmontar la tienda de campaña.


Dulce, por haber descubierto DEMANDAFOLK; amargo, por tener que esperar 364 días para poder disfrutar otra vez de un jornada perfecta de música tradicional en un entorno insuperable.

Los Tolbañeses aún incrédulos por el éxito del festival y satisfechos por lo bien que se había desarrollado todo, se felicitaban y empezaban a pergeñar lo que será el segundo festival “no convencional” de música tradicional, el DEMANDAFOLK’08.

No podía acabar esta crónica sin una muestra de agradecimiento a todos los
asistentes por su comportamiento ejemplar durante el festival. Es casi increíble imaginar que se puede congregar a más de 2000 personas en un entorno con un gran valor ecológico y que, al día siguiente, apenas haya huellas de su paso.

Con estas muestras de responsabilidad y de educación ambiental es un placer organizar este tipo de eventos, y es el único modo de contar con el apoyo de todos, vecinos y autoridades de la zona, autoridades medioambientales, ecologistas... pero sobre todo, el apoyo del bosque, que volverá a acoger encantado la segunda edición de este festival.

Demandafolk 2007 **** Demandafolk 2008 **** Demandafolk 2009

Demandafolk 2010.

 

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