ELLIOTT MURPHY
22-03-2007
SALA PORTA CAELI (VALLADOLID)

Es indudable que existe un romance entre ELLIOTT MURPHY y Valladolid, de la misma manera en que es evidente que este amor es correspondido por ambas partes, y no es porque el americano sea un músico reacio a enseñarnos sus armas en directo (mas de 100 conciertos al año rebaten totalmente esta afirmación) sino porque siempre que emprende una nueva gira por nuestro país incluye nuestra ciudad en su recorrido.


Y la verdad que es un lujo el poder contar con uno de los mejores songwritters de la escena internacional aquí en casa, un lujo del que muchos no parecen enterarse, me gustaría saber cuantos de esos acérrimos seguidores del señor DYLAN que acudieron a sus recientes visitas en nuestra comunidad (León o Pucela) se encontraban entre la algo más de una centena de espectadores que disfrutamos con el neoyorquino. Alguien que en los años setenta se cansó de una industria musical que pretendía encasillarle y dirigirle, recordemos que por aquellos tiempos estamos hablando de alguien que vendía cientos de miles de albums y que jugaba en la liga de las estrellas de los cantautores y se auto exilió a Europa, donde compone, graba y publica sus trabajos, ocupándose personalmente de aspectos como la producción, la maquetacion o las ediciones de sus discos.

Y es que casi a sus sesenta años MURPHY atesora toda la experiencia de quien lleva toda la vida en la carretera, de un artesano compositor de canciones, 28 discos a sus espaldas, que parten del blues, el rock, el country y el folk y recogen en sus líricas un gusto por la literatura y la poesía que hace de cada una de ellas una pequeña obra de arte.

Esta vez se presentaba ante nosotros con una banda en toda regla, bautizada como THE NORMANDY ALL STARS, ya que junto a su fiel acompañante de los últimos años, el guitarrista francés OLIVIER DURAND, que es pieza clave en su trayectoria y en su sonido, contábamos con KENNY MARGOLIS al teclado y acordeón, también estuvo en la actuación del CAFÉ ESPAÑA de 2001, un músico increíble y versátil conocido por su participación en los discos de CRACKER, y ALAN FALTRAS y LAURENT PARDO ocupándose de la batería y el bajo. El resultado de esta combinación de talentos dio lugar a casi dos horas de magia musical en el que sus influencias de DYLAN, LOU REED y su identidad musical, compartida con genios como TOM PETTY o JOHN MELLENCAMP nos recordaron lo grande que es la MUSICA con mayúsculas, fuera de artificios o falsas pretensiones, solamente basada en grandes canciones que se desarrollaron de una forma fluida y creando entre todas un hilo conductor de uniformidad.

Presentaba su nuevo disco COMING HOME AGAIN, cuyo título parece mostrar la intención del músico de regresar a su país a hacer conciertos, lleva casi una década sin hacerlo y abandonar su retiro parisino donde reside desde hace 20 años. Este disco fue el tronco principal de su actuación con temas como 40 DAYS AND 40 NIGHTS, CANARIES IN THE MIND, PNEUMONIA ALLEY (100% dylaniana), A TOUCH OF KINDNESS o AS GOOD AS que se movieron fundamentalmente entre las baladas y medios tiempos pero dotadas de una energía muy superior a la que se muestra en sus trabajos de estudio, con los temas con un pulso más acelerado y menos deudor de sonidos ajenos, más personal y menos identificable con otros autores, podemos decir que sale más a flote su pulso rockero.

El sonido de la banda fue sencillamente perfecto, consiguiendo el mejor sonido de los que he podido disfrutar en esta sala, que por cierto se ha convertido sin duda en mi favorita para estos bolos, en donde el intimismo se convierte en un arma. Con un balance perfecto entre todos los instrumentos, increíble el sonido que OLIVIER DURAND consigue sacar de su acústica haciéndola sonar en determinados momentos como una eléctrica blusera, utilizando el slide o desmelenándose en solos desbocados, la base rítmica con un batería con un pulso jazzero y KENNY MARGOLIS que aunque empezó un poco frío, como casi todos, entro en ambiente y nos demostró tanto con el acordeón como, sobre todo, con el teclado ser un virtuoso.

También hubo momentos para los temas más roqueros como el fin del concierto con el medley del L.A. WOMAN de los DOORS y el GLORIA que puso a saltar a todo el mundo y otros como cuando con una sala en silencio respetuoso interpreto un tema acompañado de su guitarra eléctrica desenchufada y sin ayuda de micro.

En resumen, es imposible perder cuando uno apuesta por un caballo ganador y en el caso de ELLIOTT MURPHY es un hecho que en las condiciones que se dieron la mágica noche del jueves, tenía todo a su favor para marcar una nueva muesca en su arma, si por mi es, que siga disparando todo lo que quiera

by beerbeer.

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