AFONICOS PERDIDOS
En numerosas ocasiones es la aparente sencillez de lo complejo lo que puede llegar a atraparte de una forma absoluta, cuando algo tan simple en su concepción crea una reacción insospechada. Algunos lo llaman ROCK AND ROLL, y es lo que cuando uno ve un concierto de AFONICOS PERDIDOS puede experimentar: repentino cambio de humor, ataque de optimismo, movimiento sincopado de las extremidades, balanceo de cabeza y tronco superior, sequedad en la garganta que le lleva a ingerir cualquier tipo de bebida alcohólica…sintomatología que aunque, aparentemente puede suponer el paciente, no acusa ninguna consecuencia a posteriori, si que conlleva una serie de efectos secundarios a los que el sujeto estará expuesto más a la larga. Hay quien consigue vencer esta pequeña afección siguiendo una estricta dieta de tele basura, fútbol (vease sus variantes como balonmano, tenis de mesa o carreras de sacos) y charlas políticas y quienes ya no tienen vuelta atrás en ello, los auténticos afectados, que se arrastran de sala en sala, frecuentando las peores compañías posibles en busca de un poco mas de ese ritmo que les sacia.
Y es un placer el poder disfrutar de gente tan sana, musical y afectivamente como son MIGUEL, NACHO y resto de AFONICOS, volver a escuchar sus canciones y comprobar que siguen teniendo un directo demoledor, muy currado a base de tantas noches de ROCK, pocas bandas hacen tantos bolos, y de codearse con gente tan grande en este negocio, y tan honesta, como JEFF ESPINOZA, JOHNNY CIFUENTES, MAESTRO REVERENDO, IÑAKI ANTON, ALFREDO PIEDRAFITA o el ahora multiplatino FITO CABRALES. Y que las historias de sus canciones siguen ahí, mujeres malvadas, noches de borrachera, momentos de soledades y perdedores abonados al fracaso y camuflarlo todo dentro del blues, swing o el boggie. Y ejecutarlo con la maestría de NACHO en la SG, limpio, preciso y lleno de feeling pero lo suficientemente fuerte como para subir por encima de la bestia de RAUL encima de la batería (por Dios, que manera de golpear tiene este hombre) e intentar seguir con la vista a MIGUEL, cuanto nervio para un cuerpo tan pequeño, todo el rato arriba y abajo, saltando y tirandose al suelo casi en la misma frase.
Por cierto, ayer había fútbol en la tele, jugaba no se quien, y los enfermos de alienación se quedaron recibiendo su dosis, en fin, como decía abuelo “tiene que haber gente pa to” by beerbeer
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